Es croata, cruzó el charco por amor a una marplatense y busca un trabajo para no abandonar la ciudad

Ana y Denis se conocieron en 2019, vivieron en el país balcánico y hace casi tres años se mudaron a la ciudad. "No voy a decir que no, puedo hacer de todo", remarcó Denis.

No quieren abandonar la ciudad, pero dependen de una propuesta laboral para Denis.

9 de Agosto de 2026 15:19

No importa la edad, el lugar ni la cultura, y tampoco existe una fórmula para encontrar el amor. Nunca es tarde o temprano, y en el momento más impensado, las mariposas pueden revolotear en nuestro interior. Una marplatense y un croata son el ejemplo más claro, y el que me hace creer que las películas románticas existen en la vida real.

Ana era una viajera que dejó Mar del Plata para conocer las bellezas del mundo y fue Denis quien la cautivó para instalarse en un lugar e insistió en tomarla de su mano cuando era hora de regresar a casa, cerca del frío mar al que todavía no se acostumbran. 

Vivían en el mismo país, pero las redes sociales hicieron posible su encuentro. Después de conversaciones en inglés a través del celular y a medida que crecía el interés y las ganas por conocerse en persona, él demostró que moría por ver a aquella marplatense excepcional que había crecido del otro lado del océano.

Él residía en el noroeste de Croacia, en Istria, y ella en la franja sur de la costa, en Dalmacia, pero Ana le contó que iba a viajar en micro a una ciudad cercana y ese día, en 2019, comenzó la hermosa historia. "Yo iba un poquito más lejos, y él se subió al micro a saludarme porque hizo una parada en su pueblo. El chofer lo miró desentendido y nos dimos la mano. Él estaba con su auto y siguió el colectivo hasta donde yo iba, y desde ahí no nos separamos más", recordó la mujer.

El croata está maravillado con el país y Ana asegura que la última comida nueva que prueba siempre es la que más le gusta.

Al poco tiempo, las distancias se acortaron cuando ella se mudó a Pula, una ciudad en la península de Istria a 30 minutos de Labin, donde se encontraba Denis, y luego comenzaron a convivir. El inglés nunca los defraudó y es, hasta el día de hoy, el idioma mediante el que se comunican, ya que ella no aprendió el croata y él sabe algunas palabras en español.

"Tiene un hermano, su cuñada y sobrinos. Los conocí, pero no tuve un choque cultural porque venía viviendo en Crocia y al viajar mucho por el continente europeo, era natural. Fueron más de 20 años y era más de lo mismo", contó la marplatense, que de inmediato se adaptó a la vida con Denis, quien en ese entonces trabajaba en una empresa que se dedicaba al mantenimiento de piletas.

Más allá de la diferencia climática y el cálido mar Adriático, Ana consideró que "son culturas muy diferentes en casi todo" y que en el caso puntual de Croacia, "hay estabilidad y se puede planificar a futuro, tanto en la economía como en los trabajos, y llegar a fin de mes nunca es un problema".

Denis trabajó en la obra de la ruta que conecta Mar Chiquita con Villa Gesell.

Cuatro años más tarde, y luego de atravesar la pandemia de Covid-19,  la marplatense tenía la intención de regresar al país, a su casa, y cuando se lo comentó a Denis, le dijo: "Si vos no te quedas acá en Europa, yo voy para allá con vos". Sin demasiadas vueltas, en septiembre de 2023 se mudaron a Mar del Plata con toda su familia gatuna: seis mascotas croatas con las que viajaron a Madrid, después a Ezeiza y finalmente desembarcaron en la ciudad.

Sin embargo, como en toda historia de amor, tiene que existir un conflicto. El de esta pareja llegó de la mano del trabajo, debido a que Denis pasó un año -hasta septiembre 2024- desempleado, y en ese momento pensaron en hacer las valijas y volver al país balcánico. Según Ana, esos meses fueron "casi una catástrofe" y cuando se reunieron con unos amigos para despedirse, se enteraron que buscaban trabajadores para construir el tramo de autovía que conecta Mar Chiquita con Villa Gesell.

Una vez finalizada la obra, en abril de este año volvió a quedar sin empleo. "Eso nos hace replantearnos qué vamos a hacer. Los dos nos queremos quedar porque a él le gusta Argentina, pero sin trabajo no se puede estar. El problema es el idioma, porque si bien ahora habla un poco, no puede llevar adelante una conversación. Entonces, en muchos puestos queda excluido", comentó.

En el aeropuerto de Zagreb, así fue el traslado de sus seis gatitos hasta Mar del Plata.

En ese panorama, por fuera de que ambos mantienen la esperanza de continuar su vida en Mar del Plata, la posibilidad de regresar a Croacia aparece únicamente ante la falta de una oportunidad laboral, el mayor anhelo de Denis, que en la ruta avanzó con el español y encontró un grupo de compañeros que lo ayudó.

De acuerdo a la mujer, él está "dispuesto a todo y cualquier trabajo es bienvenido", ya que "maneja perfectamente el inglés" y previamente se desempeñó en una tarea pesada.

Por su lado, Denis describió a los marplatenses como "increíblemente amables" y aseguró que todos los que conoció quisieron ayudarlo y "tienen una sonrisa en la cara". En inglés, remarcó que cuando y donde sea que tuvo un problema, incluso en la calle, la gente se frenó a darle una mano.

"Es algo que necesitás vivir y guardar esa historia para siempre en tu vida", destacó el croata, que además detalló que cuenta con experiencia como operador de autoclave, en la fabricación de autopartes de fibra de carbono, en mantenimiento de piscinas y también como supervisor en un servicio de lavado de autos y limpieza de interiores.

"Cualquier trabajo, eso no importa. Soy una persona sociable y sé trabajar con gente. No voy a decir que no, puedo hacer de todo", concluyó Denis, en busca de conseguir un trabajo para no despegarse de la vida que construyó junto a Ana, a quien conoció en la otra punta del mundo y decidió abandonar sus comodidades para estar a su lado.

Quienes estén interesados en ayudar a Denis, se pueden comunicar por WhatsApp al 2235505443

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