El secreto guardado del souvenir de Mar del Plata que cambia de color y "predice" el mal tiempo
Una explicación química respalda los cambios en su tonalidad.
Por Redacción 0223
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Los souvenirs del clima son verdaderos íconos del turismo bonaerense que adornan miles de hogares en todo el país. Figuras clásicas como el lobo marino de Mar del Plata, vírgenes y caballitos de mar atraen la atención por su aparente capacidad mágica para predecir el tiempo. Detrás de esta pieza tradicional de la costa atlántica existe una explicación química que respalda su constante cambio de tonalidad. Lejos de ser un truco de magia, el secreto reside en las propiedades del material con el que están fabricados.
Cómo son los lobos marinos que predicen el clima
La clave de este curioso fenómeno se encuentra en el uso de sustancias higroscópicas dentro de la estructura de la figura. Un compuesto de estas características tiene la capacidad de absorber o liberar la humedad presente en el ambiente de forma continua. Al variar el nivel de vapor de agua en el aire, el material modifica su estructura química y altera su coloración. Por esta razón comercial se los vende como pronosticadores meteorológicos caseros para la mesa de luz o la cocina.
El indicador químico registra las variaciones de la humedad relativa para señalar la proximidad de cambios climáticos en la región. Cuando la figura adopta un color azul intenso, indica que el aire se encuentra seco y que predominará una jornada soleada. Al virar hacia tonos violetas, el sistema advierte sobre un incremento de la humedad y la posibilidad de clima inestable. Finalmente, la tonalidad rosa alerta que la humedad es máxima y la probabilidad de lluvia resulta inminente.
A pesar de su enorme popularidad entre los veraneantes, los especialistas aclaran que su precisión resulta más simbólica que científica. Estos objetos no miden la presión atmosférica ni la velocidad de los vientos, elementos clave para elaborar un pronóstico profesional. Sin embargo, su capacidad para reaccionar ante el aire húmedo de las sudestadas los convierte en un amuleto clásico.
El emblemático souvenir marplatense combina la nostalgia del consumo popular con una simple y efectiva reacción de laboratorio. La simplicidad de su mecanismo fascinó a generaciones de turistas que observaban cómo el lobo marino anticipaba las tormentas. En la actualidad, estas piezas continúan fabricándose en la ciudad balnearia y forman parte del patrimonio cultural de la costa.
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