Inauguración, tormenta y muerte: la tragedia que casi enluta a la Rambla Bristol

La rambla se inauguro el 19 de enero de 1913 a las 17. Estaba previsto que cuatro aeroplanos realicen una exhibición sobre el mar, pero una tragedia impidió que se realice tal espectáculo.

La rambla se inauguró el 19 de enero de 1913

20 de Septiembre de 2026 12:02

Por Redacción 0223

PARA 0223

El año recién comenzaba. Mar del Plata recibía a los primeros turistas que iban a permanecer en la ciudad hasta el mes de marzo y estaba por inaugurarse con una novedosa grilla de festejos la rambla de material correspondiente a la zona de la playa Brístol. El Club Social "Mar del Plata" y el Aero Club Argentino organizó un "raid" aéreo entre las ciudades de Buenos Aires y “la Biarritz argentina”.

La Rambla era lujosa y necesitaba para su inauguración un espectáculo a la altura. Por eso, se contrataron cuatro aeroplanos, toda una novedad para la época ya que hacía solo tres años que habían llegado al país. Tres de los aeroplanos saldrían de El Palomar y el cuatro lo haría desde el aeródromo de Villa Lugano.

La rambla se inauguró el 19 de enero de 1913

El 19 de enero de 1913 a las 17 debian sobrevolar la costa marplatense los aeroplanos para sorprender a los presentes. De los tres que saldrían de El Palomar, uno era piloteado por el aviador alemán Lübbe, que llevaría como pasajero al ingeniero Alberto Mascías. Otro, el del joven piloto Pablo Fels. El tercero era el del teniente Manuel Félix Origone, que participaba con un aeroplano de su propiedad, un “Bleriot” similar al de Fels. Origone era el único militar que intervenía en la carrera aérea. En la madrugada del día 19 de enero de 1913, estaban en El Palomar el ingeniero Jorge Newbery y los demás organizadores y fiscalizadores de la prueba, ultimando los detalles del vuelo. 

El tiempo se mostraba inestable y por teléfono o bien por telégrafo requerían repetidos informes meteorológicos sobre la zona a sobrevolar. El primero en partir fue Lübbe con su acompañante Mascías. Lo hizo a las 4.30 horas. Regresó a El Palomar a las 5.10 horas porque al pasar sobre el Riachuelo notó que se estaba formando una tormenta. Newbery se puso nuevamente en contacto a través del telégrafo, para obtener más detalles sobre la ruta de vuelo hacia Mar del Plata.

Desde una población sureña se le comunicó que si bien las condiciones del tiempo no eran de las mejores, había la posibilidad de seguir volando. Origone salió rumbo al Sur Sudeste, en dirección a Dolores, lugar previsto de aterrizaje de todas las máquinas para reabastecerse de combustible. 

Habían pasado siete horas desde la partida de los aeroplanos cuando se recibió en la Escuela de Aviación Militar, la triste noticia de que el teniente Origone había decidido continuar viaje, fue alcanzado por la tormenta y murió al caer su aeroplano en Domselaar, una pequeña población a 50 kilómetros al sur de la Capital Federal.

Según noticias publicadas en los periódicos de la época, a los que tuvo acceso 0223, Origone luchaba contra el viento que lo “azotó violentamente”. “El domingo último al intentar la realización del raid de aviación entre Buenos Aires y Mar del Plata, el Teniente origone halló la muerte en una rápida caída sobre el campo, en un sitio cercano a la Estación Ferrari del Ferrocarril del Sud. Lo tormentoso del día hizo que los otros aviadores que habrían de realizar el raid desistieran de ello; pero Origone más audaz y menos cauto, halló la muerte”, indica la crónica.

El raid no pudo concretarse

En la misma línea, detalla: “Explicase la caída por el hecho de que, al sentir el aeroplano mientras iba marchando en posición inclinada hacia arriba, la ráfaga de viento descendió sobre el ala derecha, el movimiento que hizo el aparato, primero de inclinación por el lado en el que pesó el aire y luego hacia adelante, con la hélice vuelta a tierra”.

“En ese caso el movimiento instinstivo del aviador es mover el timón para recobrar el equilibrio y así lo hizo Ogione. Entonces las ráfagas levantaron el aparato y le hicieron caer a pique sobre la tierra”. Por último, la crónica indica que “cerca del lugar de la caída estaban unos cazadores arreglando un desperfecto de su auto, y ante el episodio corrieron al lugar, auxiliando al piloto. Estos señores: Alfredo Caraffi, Carlos Arrué y el doctor Pedro Groppo debieron romper una de las alas para llegar al piloto”. 

“Groppo comprobó que aún vivía y que su pulso latía normalmente, pero el médico carecía de todo tipo de elementos y el piloto tenía múltiples fracturas, entre otras la columna y la base del cráneo; es así que su pulso comenzó a fallar y, a los veinte minutos murió ante la impotencia del médico con solo 22 años de edad”, detalla la crónica. 

Sin noticias de lo ocurrido, los turistas marplatenses se dieron cita en la rambla a las 17, como estaba previsto y presenciaron la inauguración de la elegante Rambla, proyectada por el arquitecto Luis Jamin y dirigida por Carlos Agote junto a Alberto de Gainza. Un imponente edificio de cemento de estilo academicista francés que medía unos 400 metros de longitud y 45 metros de ancho, ubicado directamente sobre la arena de la playa.

Fue la cuarta rambla de Mar del Plata y fue demolida en 1938 para dar paso al conjunto monumental de Alejandro Bustillo (el Casino Central y el Hotel Provincial) y la nueva rambla de piedra con los lobos marinos.

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