Llegó la primavera: cuáles son las alergias más frecuentes y cómo protegerse
Con la llegada de la primavera aumentan los pólenes y se reproducen los ácaros del polvo, mientras los cambios de temperatura favorecen la aparición de cuadros respiratorios.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La primavera trae más color y temperaturas agradables, pero también con una serie de factores que pueden convertir esta época del año en un verdadero problema para quienes padecen alergias respiratorias.
Estornudos, picazón en los ojos y la nariz, secreción nasal y molestias en la garganta suelen aparecer con mayor frecuencia y, en algunos casos, pueden confundirse con un resfrío.
El jefe de la Unidad de Alergia e Inmunología del Higa, Claudio Fantini, explicó que los cambios de temperatura también favorecen la aparición de cuadros infecciosos y que no siempre es sencillo diferenciarlos de una reacción alérgica. La clave, según señaló, está en observar la frecuencia con la que aparecen y sus características.
"Un resfrío pasa una o dos veces, pero la rinitis ocurre varias veces en el año y con ciertas características especiales: picazón de ojos y de nariz, secreción nasal fluida y transparente (como clara de huevo), estornudos y molestias en la garganta", detalló el especialista en diálogo con 0223.
Ácaros y polen: el combo que dispara los síntomas
Aunque la llegada de la primavera suele asociarse inmediatamente con el polen, Fantini aclaró que en Mar del Plata existe otro protagonista importante: los ácaros del polvo.
Estos microorganismos microscópicos encuentran en esta época condiciones favorables para reproducirse: "En primavera, estos ácaros se reproducen, aumentan en cantidad y por ende se incrementan los síntomas", explicó.
A esto se suma el aumento de la concentración de pólenes en el ambiente. En Mar del Plata, uno de los árboles que más genera molestias es el plátano, una especie que se encuentra en distintos sectores de la ciudad y cuyo polen puede provocar tanto reacciones alérgicas como irritación.
"El plátano no es un árbol autóctono; en Europa está lleno de ellos. Produce alergia y, además, su polen suelta una sustancia muy irritante que genera síntomas incluso en pacientes que no son alérgicos", señaló Fantini.
El especialista recordó además que la presencia de esta especie en las ciudades tiene una historia particular. "Se plantaron en la época colonial y poco después para que los carreros tuvieran sombra en el camino, pero se les fue de las manos", contó.
El problema no termina cuando el polen deja de verse sobre las calles o los vehículos. Al tratarse de partículas microscópicas, puede ingresar fácilmente en contacto con el organismo, principalmente a través de las zonas expuestas.
"Las áreas más expuestas al aire libre son el aparato respiratorio y la piel, por eso es donde más síntomas se manifiestan. Los ojos y la vía aérea superior se ven muy afectados", describió el alergista.
En personas especialmente sensibles, la reacción puede ir más allá de las molestias habituales. "La vía aérea es única: empieza en la nariz y termina en los bronquios. Cuando el cuadro es muy fuerte o el paciente es muy sensible, se pueden desencadenar broncoespasmos o crisis de asma, lo cual es mucho más severo", advirtió.
Cómo prevenir y controlar los síntomas durante la primavera
Frente a los días con una alta concentración de partículas en el aire, algunas medidas pueden ayudar a reducir la exposición. El uso de barbijo y anteojos, especialmente al permanecer al aire libre, puede disminuir el contacto con los agentes irritantes.
De todos modos, cuando los síntomas aparecen de manera recurrente, Fantini recomendó no limitarse a tratarlos de manera ocasional y consultar con un especialista. Identificar qué sustancia desencadena la reacción permite evaluar tratamientos específicos.
"Si se identifica la causa exacta (un árbol, una gramínea o una maleza), se puede realizar inmunoterapia con vacunas, que es un tratamiento prácticamente curativo", explicó.
La polinización, además, no se limita a los primeros días de la primavera. "El período de polinización de los árboles y gramíneas de nuestra zona suele comenzar entre septiembre u octubre y puede extenderse hasta febrero o marzo, dependiendo del clima, la temperatura y la humedad", precisó.
Por eso, la recomendación es evitar la automedicación. "Si los síntomas son recurrentes y molestos, es importante hacer la consulta médica. Medicamentos de venta libre como los antigripales pueden tener efectos secundarios indeseados, especialmente en personas hipertensas o con alergias medicamentosas", concluyó.
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