Mar del Plata tuvo su Parque de la Costa: qué pasó con el icónico predio que quedó en el olvido
El gigante itinerante de 15.000 metros cuadrados llegó a la zona balnearia a mediados de los 50.
Por Redacción 0223
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Un hito de la época dorada del entretenimiento de verano regresa a la memoria colectiva de miles de vecinos que disfrutaron de sus atracciones durante década. Mar del Plata tuvo su Parque de la Costa: se trata del Hollywood Park, un gigante itinerante de 15.000 metros cuadrados que arribó a la ciudad balnearia por primera vez a mediados de los 50. El complejo se transformó rápidamente en la parada obligada para familias y turistas durante las vacaciones.
Cómo fue Hollywood Park, el Parque de la Costa de Mar del Plata
El predio de diversiones pertenecía a la firma del empresario Juan Kuperman y funcionó en distintas ubicaciones estratégicas de la localidad a lo largo de casi 40 años. Durante la década de 1970 su sede más recordada se instaló en el puerto local, en el área conocida como la Manzana de los Circos. También ocupó terrenos céntricos en la avenida Independencia entre las calles Alvarado y Castelli, atrayendo multitudes cada noche. Entre sus atracciones más icónicas destacaban el tobogán gigante, el gusano, el palacio de la risa y la peligrosa muralla de la muerte.
Más allá de los juegos mecánicos, el lugar se consolidó como un escenario de espectáculos populares con la presencia de destacadas figuras del arte y del deporte nacional. El cantante Hugo del Carril protagonizó allí un momento histórico al entonar la marcha peronista a fines de los 50 desafiando la censura previa. A comienzos de la década de 1970, el boxeador Oscar "Ringo" Bonavena también sorprendió al público cantando en vivo su popular éxito infantil sobre las tablas del predio. Esos festivales nocturnos combinaban música, humor y funciones de kermés tradicional.
La magia del parque incluía célebres puestos de juegos donde los visitantes competían por llevarse vajilla de cocina y premios para la mesa familiar. Sin embargo, con el avance de los años y las transformaciones en los hábitos de consumo, las grandes estructuras itinerantes comenzaron a perder espacio en la zona costera. Las remodelaciones urbanas y la venta de los terrenos donde solía armarse forzaron la salida progresiva del emprendimiento en la ciudad. El complejo continuó su recorrido por otras provincias argentinas hasta detener su funcionamiento habitual.
Hoy en día, el antiguo predio del puerto alberga un moderno centro comercial mientras que la sede céntrica quedó totalmente integrada al entramado urbano de la ciudad. A pesar de su desaparición física en Mar del Plata, el recuerdo de sus luces, el ruido de los motores y el sabor de las golosinas permanece vivo en la memoria popular. Historias y fotografías viejas circulan de forma continua entre coleccionistas que buscan rescatar el patrimonio cultural marplatense.
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