Pidieron diez años de prisión para un hombre que violó y golpeó a su pareja
Marcelo Leiva está detenido en la Unidad Penal 44. El jueves se conocerá el pedido de la defensa. La víctima intentó retirar la acusación antes del debate.
Por Redacción 0223
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Un espiral continuo y creciente de violencia terminó en septiembre de 2014 con una mujer retenida contra su voluntad en una casa del barrio San Jacinto donde su pareja la golpeó y violó en reiteradas ocasiones. Más allá de que la víctima pidió retirar meses después la denuncia, el imputado llegó a juicio y la fiscal María Isabel Sánchez solicitó que sea condenado a diez años de prisión.
Los jueces Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas escucharon el martes el pedido de la fiscalía que consideró a Marcelo Leiva autor de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo y por violencia de género en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal. El jueves escucharán a la defensa del imputado y la próxima semana darán a conocer su veredicto y sentencia.
Una de las particularidades del debate fue la decisión de la víctima de dejar sin efecto la acusación al señalar que la acusación era parte de una “confabulación policial y judicial”. Sin embargo, al ser un delito de acción pública y tras la derogación de la figura de avenimiento, la misma no se puede retirar. Fue en marzo de 2012 que se derogó la figura que permitía que un violador o responsable de abuso sexual eludiera la cárcel si era perdonado por su víctima.
En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1, la fiscalía sostuvo que Leiva –de 47 años- retuvo en la vivienda a su expareja contra su voluntad y la sometió a todo tipo de abusos. Los informes médicos recabados durante la instrucción revelaron traumatismo cráneo facial, múltiples contusiones en rostro, en miembros superiores, inferiores y heridas contusos cortantes.
La mujer había mantenido una relación de pareja con Leiva durante 21 años en los que tuvieron cinco hijos. Sin embargo, en 2010 la finalizó porque el sujeto consumía drogas y era muy violento. Aunque intentó recomponerla, en septiembre de 2014 sufrió los ataques y abusos durante el cautiverio al que fue sometida en la casa del imputado. Además del acceso carnal comprobado en los exámenes médicos, el imputado la violó utilizando desodorantes, frutas y verduras.
Esa jornada la víctima pudo salir del inmueble y acompañada por una de sus hijas fue al Hospital Interzonal General de Agudos (Higa) para recibir atención médica. Horas después instó la acción penal por las lesiones y el abuso sexual sufrido.
Sin embargo, días más tarde se presentó ante la fiscalía y manifestó sus deseos de retirar los cargos porque el hombre había actuado “bajo los efectos de la droga”. Las conclusiones de las profesionales del Centro de Asistencia a la Víctima señalaron que la mujer estaba “inmersa en el ciclo de violencia familiar, el cual retroalimenta retomando su vínculo de convivencia en distintas oportunidades a lo largo de la relación”.
En sintonía con el planteo de la Procuración, la fiscal Sánchez sostuvo que “la violencia no admite actividades dilatorias ni compartimentos estancos, pues apenas un instante constituye, muchas veces, la distancia entre una conducta reprochable y un delito de consecuencias irreparables”. En el cierre de su alegato pidió una condena de diez años de prisión.
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