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Gestión, Dr. Arroyo. Ni más ni menos

Gestión, Dr. Arroyo. Ni más ni menos

Pablo Farías

Tras poco más de un año de haber asumido la intendencia el Dr. Arroyo, marplatenses y batanenses ya tuvimos una muestra de lo que serán los restantes 36 meses y miramos con preocupación lo que el futuro nos depara. Cada vez más lejos estamos de la ciudad limpia, segura y ordenada que prometió el Intendente en campaña.

El intendente Arroyo nos deja tras el primer año de gestión un déficit de 1.200 millones de pesos. Esto no ha impedido que el Intendente lleve al récord de 120 los funcionarios políticos por él designados, sólo atinó a rebajar sus elevados sueldos un 10% durante los últimos meses. El fracasado intento de poner en orden los números -como pretendió hacernos creer durante estos meses- no sólo es insuficiente es además inmoral cuando se hace defendiendo los altos salarios de los funcionarios políticos.

En materia de transporte, la gestión se vio empañada por la posible comisión de un delito -investigado por la justicia- por parte de los concesionarios que presentaron los estudios de costos con más de 100 choferes inexistentes, quienes figuraban como empleados pero nunca condujeron un micro. Esto no evitó que el oficialismo local (Agrupación Atlántica, Pro y UCR) y sus socios de Crear votaran el aumento de tarifas solicitado.

En el mes de junio se sancionó la ordenanza N° 22739 declarando la emergencia contra la Violencia por Motivos de Género y Diversidad. Transcurridos 6 meses desde su aprobación, sólo se ha puesto en funcionamiento el Observatorio de Violencia por motivos de Género y Diversidad, que se sostiene por el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil, pero no se ha llevado a cabo ninguna de las medidas previstas ni se ha dispuesto presupuesto alguno.

En materia de salud, prevalece el ajuste económico y se evidencia carencias en la planificación de políticas sanitarias. El ajuste de Cambiemos se evidenció con la supresión del servicio de guardia en varios centros de salud denominados “de 24 horas”. Numerosos profesionales abandonan sus cargos tal vez por el hastío y el maltrato sufrido por la presente gestión.

Mientras el intendente demuestra que la atención de la salud no es prioridad de su gestión, tampoco ha demostrado que la prevención de enfermedades y el cuidado del medio ambiente lo sea. El abuso de agroquímicos, la finalización de la planta de tratamiento cloacal o el control sobre el desecho de las harineras del puerto no han demostrado ser la prioridad de un intendente que más que ocultar su plan para que no lo copien parece que no lo tenía.

Espacios públicos descuidados, sucios y abandonados a su suerte. Plazas copadas por vendedores de todo tipo de mercancías, devenidas en verdaderos mercados persas. Playas públicas sin arena porque los concesionarios ocuparon hasta el último centímetro con sus carpas. Controles ilegales de termos, heladeras y mochilas a los turistas para que no lleven alcohol a las playas (aunque sí los puedan comprar en los bares del concesionario). Fiestas electrónicas suspendidas para “prevenir” la droga en los más jóvenes, aunque nada se hace por perseguir al narcotráfico. No parece ser el mejor combo para que Crónica titule su clásico “Estalló el Verano en La Feliz”.

Señor intendente, aún le quedan 36 meses de gestión para intentar revertir la imagen que está dando a vecinos y turistas. Le pedimos que gestione para sacar a Mar del Plata y Batan de la grave situación en la que se encuentran. Gestione, ni más ni menos.

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Nació en Mar del Plata, tiene 44 años, está casado y tiene un hijo. Exdiputado provincial (2011-2015) por el partido GEN, dentro del Frente Amplio Progresista (FAP).

Es secretario general del bloque de diputados  del FAP y secretario de Organización y Movilización del Partido GEN en la Provincia de Buenos Aires. 

 

Gestión, Dr. Arroyo. Ni más ni menos

Tras poco más de un año de haber asumido la intendencia el Dr. Arroyo, marplatenses y batanenses ya tuvimos una muestra de lo que serán los restantes 36 meses y miramos con preocupación lo que el futuro nos depara. Cada vez más lejos estamos de la ciudad limpia, segura y ordenada que prometió el Intendente en campaña.

El intendente Arroyo nos deja tras el primer año de gestión un déficit de 1.200 millones de pesos. Esto no ha impedido que el Intendente lleve al récord de 120 los funcionarios políticos por él designados, sólo atinó a rebajar sus elevados sueldos un 10% durante los últimos meses. El fracasado intento de poner en orden los números -como pretendió hacernos creer durante estos meses- no sólo es insuficiente es además inmoral cuando se hace defendiendo los altos salarios de los funcionarios políticos.

En materia de transporte, la gestión se vio empañada por la posible comisión de un delito -investigado por la justicia- por parte de los concesionarios que presentaron los estudios de costos con más de 100 choferes inexistentes, quienes figuraban como empleados pero nunca condujeron un micro. Esto no evitó que el oficialismo local (Agrupación Atlántica, Pro y UCR) y sus socios de Crear votaran el aumento de tarifas solicitado.

En el mes de junio se sancionó la ordenanza N° 22739 declarando la emergencia contra la Violencia por Motivos de Género y Diversidad. Transcurridos 6 meses desde su aprobación, sólo se ha puesto en funcionamiento el Observatorio de Violencia por motivos de Género y Diversidad, que se sostiene por el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil, pero no se ha llevado a cabo ninguna de las medidas previstas ni se ha dispuesto presupuesto alguno.

En materia de salud, prevalece el ajuste económico y se evidencia carencias en la planificación de políticas sanitarias. El ajuste de Cambiemos se evidenció con la supresión del servicio de guardia en varios centros de salud denominados “de 24 horas”. Numerosos profesionales abandonan sus cargos tal vez por el hastío y el maltrato sufrido por la presente gestión.

Mientras el intendente demuestra que la atención de la salud no es prioridad de su gestión, tampoco ha demostrado que la prevención de enfermedades y el cuidado del medio ambiente lo sea. El abuso de agroquímicos, la finalización de la planta de tratamiento cloacal o el control sobre el desecho de las harineras del puerto no han demostrado ser la prioridad de un intendente que más que ocultar su plan para que no lo copien parece que no lo tenía.

Espacios públicos descuidados, sucios y abandonados a su suerte. Plazas copadas por vendedores de todo tipo de mercancías, devenidas en verdaderos mercados persas. Playas públicas sin arena porque los concesionarios ocuparon hasta el último centímetro con sus carpas. Controles ilegales de termos, heladeras y mochilas a los turistas para que no lleven alcohol a las playas (aunque sí los puedan comprar en los bares del concesionario). Fiestas electrónicas suspendidas para “prevenir” la droga en los más jóvenes, aunque nada se hace por perseguir al narcotráfico. No parece ser el mejor combo para que Crónica titule su clásico “Estalló el Verano en La Feliz”.

Señor intendente, aún le quedan 36 meses de gestión para intentar revertir la imagen que está dando a vecinos y turistas. Le pedimos que gestione para sacar a Mar del Plata y Batan de la grave situación en la que se encuentran. Gestione, ni más ni menos.

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