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Mourelle: ¿Si pasa, pasa o problemas de rumbo?

Mourelle: ¿Si pasa, pasa o problemas de rumbo?

Por Mariano Suárez

El concepto de Si pasa, pasa fue uno de los caballos de batalla, especialmente, durante el primer año de gestión de Cambiemos. Se refería concretamente a medidas que el gobierno lanzaba, pero que por el rechazo que generaban terminaban en la nada. Pasó con el nombramiento de jueces de la Corte Suprema por DNU, el ajuste a jubilados o la condonación de la deuda del Correo Argentino que beneficiaba al papá del presidente.

¿El secretario de Hacienda Hernán Mourelle es un cultor de ese concepto o es un funcionario que llegó desde la provincia sin instrucciones claras y hoy no encuentra el rumbo?

“Nosotros llegamos con instrucciones precisas y seguimos la misma línea que se está trazando en el gobierno nacional y provincial. Puede haber desajustes que se corregirán, pero queremos dejar en claro que la línea de trabajo es esta”. La explicación pertenece a un colaborador del secretario de Hacienda y la dio a este cronista apenas estalló el conflicto con los productores teatrales, quienes se enteraron que el proyecto de ordenanza fiscal e impositiva les quitaba la exención de tasas a las salas.

La gobernadora María Eugenia Vidal, que poco tiempo antes les había pedido un esfuerzo a los productores para que la temporada marplatense fuera un éxito, fue la encargada de aclarar que ese punto del proyecto no prosperaría. Sin embargo, aquellas quejas de Lino Patalano, Javier Faroni y Carlos Rottemberg fueron apenas la punta del iceberg.

Luego se supo que la idea era quitar prácticamente todas las exenciones de tasas que existen en Mar del Plata. Incluso, generar nuevos gravámenes a sectores productivos como el puerto y el cordón frutihortícola. Así, las quejas por el proyecto elaborado por el secretario de Hacienda y avalado por el intendente Carlos Arroyo comenzó a sumar cada vez más críticas y resistencia de distintos sectores.

Hace menos de 10 días, el jefe comunal recibió a los principales empresarios del puerto de Mar del Plata. Llegaron enfurecidos por la idea de que el municipio les cobre una tasa por exportar. Luego de las discusiones iniciales, los ánimos se fueron calmando y se retiraron con la sensación de que esa idea no iba a prosperar.

Algo similar ocurrió tras la reunión que mantuvieron los productores frutihortícolas con el intendente Carlos Arroyo. Incluso fue más explícito: el intendente reconoció que no estaba al tanto de la idea de que paguen una tasa por habilitar sus campos, les pidió disculpas y prometió revisar el texto.

Son solo algunos ejemplos de los muchos que se dieron desde que el proyecto fue elevado al Concejo Deliberante hasta el último sábado. Desde el entorno del ministro de Economía Hernán Lacunza se hartaron y preguntaron qué se podía hacer. “Retiren la ordenanza fiscal e impositiva del Concejo y reháganla. Usemos de excusa que hay que ajustarla al pacto fiscal”, les aconsejó un concejal oficialista.

La decisión deja debilitado a Mourelle, pero parecía ser la única salida. “Si seguía así íbamos a tener que cambiar todo para que pudiera salir o íbamos a tener debates eternos con la oposición”, añadió la fuente.

No es el primer cortocircuito que tiene Mourelle con el gobierno provincial que lo envió para ordenar los números de Mar del Plata. “La decisión de cortar el contrato de la basura un 2 de enero solo la puede tomar alguien muy poco iluminado”, dijo un alto funcionario vidalista cuando la ciudad se encontraba inundada de basura. Nuevamente fue el gobierno provincial el que intercedió para solucionar el conflicto y obligó al municipio a extenderle el contrato a la empresa Tecsan hasta el 28 de febrero.

Hasta la rúbrica de la prórroga, Arroyo pretendía convocar a una conferencia de prensa para denunciar a la empresa por irregularidades. Esa denuncia nunca se hizo y todo indica que después del 28 de febrero Tecsan seguirá a cargo del manejo de los residuos en Mar del Plata.

“Parece una estrategia para que Vidal quede como salvadora. Mourelle genera los conflictos y luego viene la gobernadora a solucionarlos”, esbozó el concejal de Unidad Ciudadana Daniel Rodríguez. Podría ser una estrategia salida de los mismísimos laboratorios del Pro. Es una posibilidad. Pero suena muy arriesgada: generar conflictos en una ciudad vidriera como Mar del Plata y en plena temporada es un arma de doble filo que una fuerza donde “no hay nada librado al azar” –así lo dijo un integrante del mundo Pro- es asumir un riesgo demasiado grande.

¿Puede ser entonces uno más de los tantos Si pasa, pasa que Cambiemos lanzó en todo este tiempo? Hubiese sido una buena explicación. Sin embargo, fuentes del vidalismo aclararon que muchas de las medidas que adoptó Mourelle no estaban consensuadas con el gobierno provincial. “El tema Tecsan seguro que no. Y en la Provincia hay mucha bronca con la eliminación de todas las exenciones”, confiaron.

Es que justamente el pacto fiscal elaborado por el gobierno al que el municipio adhirió plantea como una de sus metas reducir la presión impositiva contra los sectores productivos. “Acá se iba en la línea contraria: se eliminan las exenciones y se crean nuevas tasas”, graficaron.

Así, la respuesta al interrogante de tantos tropiezos cometidos por Mourelle radica en que desembarcó en Mar del Plata sin una hoja de ruta precisa. “A él lo mandó Lacunza, más allá de que ahora no estén muy conformes con algunas de sus decisiones. Le pidieron que ordene los números, algo que no es sencillo. Y comenzó a tomar decisiones sin demasiada cintura política”, explicó una fuente del vidalismo local.

Mourelle, hombre de bajo perfil, eligió el camino de no dar entrevistas y dar demasiadas explicaciones en público. Habrá que esperar si tras estas idas y venidas logra acomodar las cosas y si, como pasó con los otros “enviados”, pega un portazo y abandona este barco.

 

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Mourelle: ¿Si pasa, pasa o problemas de rumbo?

El concepto de Si pasa, pasa fue uno de los caballos de batalla, especialmente, durante el primer año de gestión de Cambiemos. Se refería concretamente a medidas que el gobierno lanzaba, pero que por el rechazo que generaban terminaban en la nada. Pasó con el nombramiento de jueces de la Corte Suprema por DNU, el ajuste a jubilados o la condonación de la deuda del Correo Argentino que beneficiaba al papá del presidente.

¿El secretario de Hacienda Hernán Mourelle es un cultor de ese concepto o es un funcionario que llegó desde la provincia sin instrucciones claras y hoy no encuentra el rumbo?

“Nosotros llegamos con instrucciones precisas y seguimos la misma línea que se está trazando en el gobierno nacional y provincial. Puede haber desajustes que se corregirán, pero queremos dejar en claro que la línea de trabajo es esta”. La explicación pertenece a un colaborador del secretario de Hacienda y la dio a este cronista apenas estalló el conflicto con los productores teatrales, quienes se enteraron que el proyecto de ordenanza fiscal e impositiva les quitaba la exención de tasas a las salas.

La gobernadora María Eugenia Vidal, que poco tiempo antes les había pedido un esfuerzo a los productores para que la temporada marplatense fuera un éxito, fue la encargada de aclarar que ese punto del proyecto no prosperaría. Sin embargo, aquellas quejas de Lino Patalano, Javier Faroni y Carlos Rottemberg fueron apenas la punta del iceberg.

Luego se supo que la idea era quitar prácticamente todas las exenciones de tasas que existen en Mar del Plata. Incluso, generar nuevos gravámenes a sectores productivos como el puerto y el cordón frutihortícola. Así, las quejas por el proyecto elaborado por el secretario de Hacienda y avalado por el intendente Carlos Arroyo comenzó a sumar cada vez más críticas y resistencia de distintos sectores.

Hace menos de 10 días, el jefe comunal recibió a los principales empresarios del puerto de Mar del Plata. Llegaron enfurecidos por la idea de que el municipio les cobre una tasa por exportar. Luego de las discusiones iniciales, los ánimos se fueron calmando y se retiraron con la sensación de que esa idea no iba a prosperar.

Algo similar ocurrió tras la reunión que mantuvieron los productores frutihortícolas con el intendente Carlos Arroyo. Incluso fue más explícito: el intendente reconoció que no estaba al tanto de la idea de que paguen una tasa por habilitar sus campos, les pidió disculpas y prometió revisar el texto.

Son solo algunos ejemplos de los muchos que se dieron desde que el proyecto fue elevado al Concejo Deliberante hasta el último sábado. Desde el entorno del ministro de Economía Hernán Lacunza se hartaron y preguntaron qué se podía hacer. “Retiren la ordenanza fiscal e impositiva del Concejo y reháganla. Usemos de excusa que hay que ajustarla al pacto fiscal”, les aconsejó un concejal oficialista.

La decisión deja debilitado a Mourelle, pero parecía ser la única salida. “Si seguía así íbamos a tener que cambiar todo para que pudiera salir o íbamos a tener debates eternos con la oposición”, añadió la fuente.

No es el primer cortocircuito que tiene Mourelle con el gobierno provincial que lo envió para ordenar los números de Mar del Plata. “La decisión de cortar el contrato de la basura un 2 de enero solo la puede tomar alguien muy poco iluminado”, dijo un alto funcionario vidalista cuando la ciudad se encontraba inundada de basura. Nuevamente fue el gobierno provincial el que intercedió para solucionar el conflicto y obligó al municipio a extenderle el contrato a la empresa Tecsan hasta el 28 de febrero.

Hasta la rúbrica de la prórroga, Arroyo pretendía convocar a una conferencia de prensa para denunciar a la empresa por irregularidades. Esa denuncia nunca se hizo y todo indica que después del 28 de febrero Tecsan seguirá a cargo del manejo de los residuos en Mar del Plata.

“Parece una estrategia para que Vidal quede como salvadora. Mourelle genera los conflictos y luego viene la gobernadora a solucionarlos”, esbozó el concejal de Unidad Ciudadana Daniel Rodríguez. Podría ser una estrategia salida de los mismísimos laboratorios del Pro. Es una posibilidad. Pero suena muy arriesgada: generar conflictos en una ciudad vidriera como Mar del Plata y en plena temporada es un arma de doble filo que una fuerza donde “no hay nada librado al azar” –así lo dijo un integrante del mundo Pro- es asumir un riesgo demasiado grande.

¿Puede ser entonces uno más de los tantos Si pasa, pasa que Cambiemos lanzó en todo este tiempo? Hubiese sido una buena explicación. Sin embargo, fuentes del vidalismo aclararon que muchas de las medidas que adoptó Mourelle no estaban consensuadas con el gobierno provincial. “El tema Tecsan seguro que no. Y en la Provincia hay mucha bronca con la eliminación de todas las exenciones”, confiaron.

Es que justamente el pacto fiscal elaborado por el gobierno al que el municipio adhirió plantea como una de sus metas reducir la presión impositiva contra los sectores productivos. “Acá se iba en la línea contraria: se eliminan las exenciones y se crean nuevas tasas”, graficaron.

Así, la respuesta al interrogante de tantos tropiezos cometidos por Mourelle radica en que desembarcó en Mar del Plata sin una hoja de ruta precisa. “A él lo mandó Lacunza, más allá de que ahora no estén muy conformes con algunas de sus decisiones. Le pidieron que ordene los números, algo que no es sencillo. Y comenzó a tomar decisiones sin demasiada cintura política”, explicó una fuente del vidalismo local.

Mourelle, hombre de bajo perfil, eligió el camino de no dar entrevistas y dar demasiadas explicaciones en público. Habrá que esperar si tras estas idas y venidas logra acomodar las cosas y si, como pasó con los otros “enviados”, pega un portazo y abandona este barco.

 

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