Aborto Clandestino: la otra cara de la violencia de género

Por Mirabal

Un día después del pañuelazo, el evento que casi semanalmente ha nucleado a feminidades en las plazas y espacios públicos de todo el país exigiendo la legalización del aborto, se convocó a nivel nacional una movilización bajo la consigna #Salvemoslas2vidas. La misma se centró en continuar con la labor de activistas antiabortistas y de la propia Iglesia Católica, quienes se están dedicando a juntar firmas para que el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo no sea aprobada en el Senado.

En Mar del Plata este hecho político fue abiertamente promocionado por la concejala de 1País Mercedes Morro, quien participó de esta jornada y de otra de las mismas características que se dio semanas atrás pero en la ciudad de Luján.

Morro fue una de las pocas concejalas mujeres de nuestro Municipio que se manifestó abiertamente en contra de la  legalización del aborto cuando se entrevistó a todxs lxs funcionarixs locales en cuanto a temas de género el último 8 de marzo. “Si bien no estoy a favor del aborto […] creo que el eje del debate necesariamente tiene que ser otro. Y es (el) de salud pública, es decir, si queremos que existan o no abortos clandestinos, con las complicaciones que ello acarrea”, dijo.

La misma concejala, al ser indagada sobre el escaso presupuesto que el gobierno municipal de Cambiemos destina a la Dirección de Género y Diversidad (encargada de desarrollar e implementar  políticas públicas para contrarrestar la Emergencia en Violencia de Género), reconoció que el mismo no es lo suficientemente adecuado como para garantizar la presencia de personal para la toma de denuncias, para la ampliación de los espacios de tránsito y para distribuir un mayor número de botones antipánico.

La misma Mercedes Morro enunció una “contradicción” existente entre la declaración de emergencia y el insuficiente presupuesto asignado por la gestión del intendente Arroyo. Aparentemente Mercedes Morro no puede ver lo contradictorio de exigir un mayor presupuesto y mayor presencia estatal en materia de género y el oponerse a la legalización de una práctica que ya se da en clandestinidad y que anualmente se cobra cientos de vidas, la mayoría personas de sectores populares. Pero el colectivo de mujeres de la ciudad sí está al tanto de tal contradicción.

Las feminidades marplatenses y las de todo el país fuimos las que logramos colocar la legalización del aborto en agenda, y hoy vamos por todo. Porque no necesitamos aliarnos a ningún dogma para hacernos oír. Porque así como exigimos presupuesto para políticas tendientes a disminuir la violencia de género, también entendemos que la clandestinidad en la que hoy se practican la mayoría de los abortos en Argentina es indefectiblemente otra forma de opresión y violencia a la que no queremos exponernos más. Hoy nuestras voces se unen en un solo pedido: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

 

Somos mujeres comprometidas con la transformación de la realidad que nos atraviesa. Salimos a la calle para frenarnos ante lo impuesto por los sectores dominantes Nuestros corazones laten al ritmo del sentir popular, echamos raíces y nos arraigamos a la historia de nuestro pueblo. De allí venimos: Mujeres de la Matria Grande, guerreras, combativas, mulatas, indígenas, criollas, hijas de inmigrantes y trabajadoras. Somos el legado de las que lucharon por una sociedad más igualitaria. Levantamos vuelo como Las Mariposas hacia un destino que resulta inexorable, que es el de nuestra liberación definitiva.

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Aborto Clandestino: la otra cara de la violencia de género

Un día después del pañuelazo, el evento que casi semanalmente ha nucleado a feminidades en las plazas y espacios públicos de todo el país exigiendo la legalización del aborto, se convocó a nivel nacional una movilización bajo la consigna #Salvemoslas2vidas. La misma se centró en continuar con la labor de activistas antiabortistas y de la propia Iglesia Católica, quienes se están dedicando a juntar firmas para que el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo no sea aprobada en el Senado.

En Mar del Plata este hecho político fue abiertamente promocionado por la concejala de 1País Mercedes Morro, quien participó de esta jornada y de otra de las mismas características que se dio semanas atrás pero en la ciudad de Luján.

Morro fue una de las pocas concejalas mujeres de nuestro Municipio que se manifestó abiertamente en contra de la  legalización del aborto cuando se entrevistó a todxs lxs funcionarixs locales en cuanto a temas de género el último 8 de marzo. “Si bien no estoy a favor del aborto […] creo que el eje del debate necesariamente tiene que ser otro. Y es (el) de salud pública, es decir, si queremos que existan o no abortos clandestinos, con las complicaciones que ello acarrea”, dijo.

La misma concejala, al ser indagada sobre el escaso presupuesto que el gobierno municipal de Cambiemos destina a la Dirección de Género y Diversidad (encargada de desarrollar e implementar  políticas públicas para contrarrestar la Emergencia en Violencia de Género), reconoció que el mismo no es lo suficientemente adecuado como para garantizar la presencia de personal para la toma de denuncias, para la ampliación de los espacios de tránsito y para distribuir un mayor número de botones antipánico.

La misma Mercedes Morro enunció una “contradicción” existente entre la declaración de emergencia y el insuficiente presupuesto asignado por la gestión del intendente Arroyo. Aparentemente Mercedes Morro no puede ver lo contradictorio de exigir un mayor presupuesto y mayor presencia estatal en materia de género y el oponerse a la legalización de una práctica que ya se da en clandestinidad y que anualmente se cobra cientos de vidas, la mayoría personas de sectores populares. Pero el colectivo de mujeres de la ciudad sí está al tanto de tal contradicción.

Las feminidades marplatenses y las de todo el país fuimos las que logramos colocar la legalización del aborto en agenda, y hoy vamos por todo. Porque no necesitamos aliarnos a ningún dogma para hacernos oír. Porque así como exigimos presupuesto para políticas tendientes a disminuir la violencia de género, también entendemos que la clandestinidad en la que hoy se practican la mayoría de los abortos en Argentina es indefectiblemente otra forma de opresión y violencia a la que no queremos exponernos más. Hoy nuestras voces se unen en un solo pedido: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

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