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Historias de acá

3 de Noviembre de 2019 09:04

Londres, caballos y hortalizas: la historia que atraviesa a la Plaza Mitre

El icónico espacio verde que antiguamente llevaba el nombre la capital inglesa tuvo distintas funciones a lo largo de su historia, desde que se trazó el poblado. El ex presidente argentino le da su nombre al lugar que conserva rasgos de una histórica Mar del Plata.

La Plaza Mitre es acaso uno de los espacios más emblemáticos de Mar del Plata. Generaciones y generaciones de marplatenses aprendieron a andar en bicicleta en ese punto neurálgico de la ciudad que limita la zona urbana del microcentro. El espacio verde delimitado por las calles San Luis, Falucho, Yrigoyen y Avenida Colón es mucho más que un punto de encuentro o de paso. Se trata de una de las plazas más concurridas. Sin embargo, la fachada y funcionamiento de sus inicios eran muy distintos a los que le conocemos hoy.

Allá por 1873 Patricio Peralta Ramos estableció el trazado de urbanización en la solicitud de la creación de poblado que elevó ante las autoridades de la provincia de Buenos Aires que finalmente se firmó el 10 de febrero del año siguiente. Así fue que se dio lugar a la creación de las siete plazas fundacionales: París (Pueyrredon), América (San Martín), Rocha, Peralta Ramos, España, Colón - estas dos últimas no pudieron completar las cuatro manzanas por su cercanía con la costa - y Londres (Mitre).

No obstante, en aquel pequeño poblado que apenas sumaba un puñado de miles de habitantes, que luego se multiplicaría gracias a la llegada del ferrocarril, la mayoría de esos espacios verdes eran un par de terrenos casi desérticos. "En realidad la única plaza que se diseñó desde el plano fundacional fue la Plaza América. Es decir, se designaron los terrenos para las siete plazas, pero todos quedaron baldíos. Después, se le dio un poco mas de bolilla a las plazas céntricas. La Plaza Mitre en aquella época quedaba del lado de la avenida Colon hacia el sur", explicó Marta Lamas, autora del libro "Plazas fundacionales de Mar del Plata: en busca del paraíso", en diálogo con 0223.

Según cuenta la autora en su producción, la primera función a la que fue destinada distaba mucho de una plaza pública. Al no haber un lugar para guardar los caballos que andaban sueltos por las calles de la ciudad, la Plaza Mitre funcionó como una guardería de estos animales. Por tal motivo, el espacio debió ser alambrado para que los caballos no se escaparan.

"En el Pueblo Mar del Plata partido General Pueyrredon a los veinte y cuatro días del mes de Marzo de mil ocho cientos ochenta y uno, reunidos en su Sala de Sesiones los Señores Municipales (...) Sr. Presidente: Que el Juzgado por no tener donde encerrar su Caballada, había tenido que pagar a particulares alquiler de sus quintas y a fin de evitar en lo sucesivo estos gastos, proponía a los Sres. Municipales se procediera a alambrar la Plaza designada en el Plano de este Pueblo con el nombre de "Londres". Que los gastos que demanda la ejecución de esta obra es casi insignificante en relación a las ventajas que se reportaran. Aprobado, y se autoriza al Señor Presidente para la inversión de los fondos necesarios", detalla la documentación de la época.

Después de haber conseguido un sitio para resguardar a los caballos, la Municipalidad le otorgó el 10 de agosto de 1887 el permiso para labrar tierra y plantar hortalizas durante los siguientes cuatro años a Luis Manetti, un vecino del barrio, cuyos descendientes instalarían tiempo después la bicicletería "Manetti" sobre la avenida Colón, años antes de que desembarque en 1953 el español Miguel Martínez con variados rodados para formar "Madrid", la mítica bicicletería que le enseñó a pedalear a generaciones de marplatenses. Hoy, atendida por la cuarta generación de la familia.

La instalación de las casas de alquiler de bicicletas y rodados llevó a que en los años 20 se realizaran algunas modificaciones en su diseño. "Se renovaron algunos ejemplares de arboles y en 1926 se quitó la reja que rodeaba al Monumento", cuenta Lamas en su libro. "Las plazas fueron variando hasta 1930 cuando Adolfo Primavesi comienza con el diseño más o menos actual que tienen ahora", agregó. Se renovó el jardín con nuevos canteros, se colocaron arbustos, a los caminos internos se les incorporó granza y se instalaron varios bancos de hormigón. Por la gran cantidad de niños que jugaban y corrían por el lugar, al día de hoy es que las calles internas permanecen cerradas.

Eduardo Peralta Ramos, hijo del padre fundacional de Mar del Plata, en su condición de presidente de la Comisión Local de Jubileo, fue quien entonces le solicitó al intendente Juan Goñi que le diera el nombre de "Paseo General Mitre" a una especia de jardín que se extendía desde el actual cruce de Buenos Aires y Rivadavia hasta el Torreón del Monje que vislumbrada a la aristocracia argentina y europea. Sin embargo, el espacio llevaba el nombre de "Paseo General Paz", por lo que el cuerpo deliberativa evaluó otros lugares y finalmente dispuso realizarle un homenaje en vida al ex presidente argentino, senador en ese entonces. Y como se puede encontrar en el Digesto Municipal de 1940, guardado en la biblioteca del Concejo Deliberante, los funcionarios resolvieron en la ordenanza del 20 de junio de 1901: "Dáse el nombre de Teniente General Bartolomé Mitre a la plaza llamada hasta hoy Londres". Pero, ¿cuál era la relación de Mitre con Mar del Plata?

En declaraciones a este medio, el profesor de historia y responsable del Museo Archivo Histórico Municipal Roberto T. Barili que funciona en la Villa Mitre, Mario Rodríguez, explicó que el homenaje se reduce simplemente a su trascendencia nacional. "Los Mitre eran la familia de más peso en el país. Pero Bartolomé no tuvo ningún tipo de relación con la ciudad. Nunca vino a veranear. Emilio Mitre, su hijo, sí tuvo injerencia con la llegada de los ferrocarriles: se casó con la hija del representante en Argentina de la empresa británica que los fabricaba", aclaró.

"Recién en 1907 Mar del Plata es nombrada ciudad cuando alcanza los diez mil habitantes. La llegada del ferrocarril hace que crezca demográficamente. Eso se debe a Emilio Mitre, quien junto con Pedro Luro y Peralta Ramos le piden al entonces gobernador de Buenos Aires, Dardo Rocha, que prolongue el ramal ferroviario que llegaba hasta Maipú. El tren recién llega en 1886, lo que permitió el surgimiento de una nueva actividad económica: el turismo. Sin la llegada del tren, no hubiese habido un balneario ni hubiese llegado a ser una ciudad turística", afirmó Rodríguez.

Para esos años, por las primeras décadas del siglo pasado, Mar del Plata era considerada una ciudad balnearia de elite. Y eso, en parte, se debe a Bartolomé Mitre. Después de vivir algunos años en el exterior sometido a su carrera como militar, el General se radicó en Buenos Aires para dedicarse a su vida política. Y tras experimentar distintos cargos, en agosto de 1862 asume como presidente de la Nación, lo que dio el puntapié inicial a la primera de las denominadas "presidencias históricas".

"Junto con Domingo Sarmiento perteneció a lo que se llamó la camada de "la generación del 80", los que pensaron un proyecto de país basado económicamente en la agroexportación. Algunos dicen que Mar del Plata fue el último proyecto de esa generación para crear un balneario estilo europeo en la Argentina. Allá a la ciudad se la conocía como "el Biarritz argentino". El Biarritz era un balneario francés", detalló el historiador.

De todas formas, el espacio verde no es el único homenaje que lleva el General. El 15 de marzo de 1908 se inauguró el Monumento a Bartolomé Mitre, aquel que hoy día está emplazado en el cruce de las calles Brown y Mitre. Se trata de una escultura en bronce hecha en apenas un mes y medio por César Santiano. En tanto, la calle que lleva su nombre, se llamó Mendoza hasta el 28 de abril de 1929.

En las calles internas de la plaza también se emplazan 20 farolas que pertenecían a la antigua Rambla Bristol, diseñadas por el arquitecto francés Luis Jamin, responsable del proyecto. Las 30 farolas iniciales fueron fundadas en los talleres Anglade y cía de Buenos Aires. "Fueron pensadas específicamente para el sitio que ocupaban, por eso los motivos marinos que las componen son cangrejos, hipocampos, caracoles, tortugas, peces, estrellas de mar, sogas, redes, medusas y algas", le explicó a 0223 Costanza Addiechi, directora de restauración de monumentos.

"En 1938 se modifica el diseño costero de la ciudad y comienza la construcción del complejo Casino - Hotel Provincial, hasta que son retiradas en 1941", agregó Addiechi, quien fue la encargada de la puesta en valor de las piezas que actualmente decoran, con un diseño histórico, el "Paseo de las Farolas", inaugurado en septiembre de 2018 y declarado Patrimonio Histórico Municipal.

"Diana la Cazadora" es otra de las obras que se puede encontrar mientras uno recorre las diagonales de la Plaza Mitre. Es una reproducción en hierro fundido proveniente de la fundición de arte francesa más importante del mundo, la Fundición de Val D´Osne de París. Originalmente fue emplazada a la altura de la calle Viamonte y el Boulevard Marítimo en la Explanada Sud en 1909, para luego trasladarla a su ubicación actual en 1940. Además, también se puede encontrar el "Monumento a la Madre Universal", una obra de piedra del artista José Alonso inaugurada el 15 de octubre de 1950.

Por debajo de la plaza se encuentra la Reserva y Estación Elevadora Nº 3, construida en la década de 1960. La demanda que se generaba por el crecimiento exponencial de la población durante el verano obligó a Obras Sanitarias de la Nación (OSN) a un replanteo de la situación general del sistema de abastecimiento y desagües. La estación, con una capacidad de almacenamiento de 20 mil metros cúbicos, recibe agua de un acueducto denominado de "baja presión" de 85 perforaciones emplazadas a lo largo de la ruta 2 que forman parte del "Sistema Camet".

Actualmente, la Plaza Mitre se ha convertido en un sitió histórico de la ciudad que encierra momentos y anécdotas en la cabeza de grandes y chicos. El skatepark y la calesita forman parte del paisaje, al igual que el arenero que cuenta con su hamaca, subibaja y el resto de los clásicos juegos de plaza. Desde lo alto del inmortalizado General Bartolomé Mitre los pelotazos desde las canchas de básquet y fútbol cruzan el histórico monumento, que custodian los más chicos dando vueltas y vueltas en la bicicleta.