Emoción y sentimiento a la par de la razón, según el doctor Daniel López Rosseti

Por Bernabé Tolosa

Define a la emoción y a los sentimientos como algo ancestral. Incluso anterior a la razón de los griegos. Pero, según él, el camino de la humanidad es hacer coincidir ambos mundos en el mismo ser y no plantearlos como una disputa entre ellos.

Dice Georges Bataille en Lascaux o el nacimiento del arte, que en las cavernas de Lascaux, Francia, está el primer signo sensible que nos haya sido legado por el hombre y el arte. Mucho antes de la razón griega, en Lascaux, aquella juvenil humanidad y sus pinturas, nacidas de la emoción y dirigidas a ella también, “son símbolos de las eras que supieron del pasaje de la bestia humana al ser separado que somos”.

¿Fueron esas emociones y esos sentimientos los que pusieron la primera cuota de humanidad en nosotros? ¿Le ganan a la razón griega o conviven desde el inicio de la raza?

El doctor Daniel López Rosetti plantea en su libro Emoción y sentimientos (Planeta – 2017) que contamos con un corazón que apareció mucho antes que nuestro cerebro.

 

Pero comencemos desde el principio y definamos emoción y sentimiento. López Rosetti explica: “Emoción y sentimiento, ambas conforman casi todo el yo. Somos emociones y sentimientos. Lo principal que nos constituye evolutivamente pasa por el patrimonio emocional. Pero son cosas diferentes, la emoción tiene determinadas características, es por ejemplo, intensa y  tiene repercusión física intensa también. Entre ellas están el miedo, la ira, el asco, la tristeza, la  alegría, el desprecio y la sorpresa. O sea, cuando tengas cualquiera de estas emociones, tu cuerpo cambiará, lo reflejará, pero durarán minutos, solo algunos minutos”. En cambio los sentimientos son algo diferente: “Son algo distinto, son vivencias de la experiencia procesada por el pensamiento que constituyen una vivencia que, a diferencia de la emoción, es menos intensa y tiene menos repercusión física, pero puede durar mucho más tiempo” dice. Entre ellas encontramos a la envidia, al amor, la culpa, la vergüenza y el odio.

Así, dos cosas quedan claras, que cada uno de nosotros somos una mezcla de emociones y sentimientos y que están con nosotros desde el origen de la especie. El autor revela: “Las bacterias primarias ya se alejaban del frío o del calor, de lo que no les convenía, y se acercaban al alimento. Pero lo que no tenían era conciencia, ya que no tenían sistema nervioso. Y ahora hacemos lo mismo que la bacteria, pero el sistema nervioso nos da conciencia del aquí y del ahora y la conciencia se ve determinada por la existencia de emociones, sentimientos y de la razón”.

-Entonces ¿primero las emociones y los sentimientos y luego la razón? ¿Son ellas las que nos dan el carácter humano?

- Sabemos que la razón es una recién llegada a nuestra travesía evolutiva, primero fuimos emociones y sentimientos. Debemos buscar el equilibrio entre las dos.

 

El concepto de razonamiento nace en occidente con la emergencia de los presocráticos. En un momento la filosofía griega articula el razonamiento para alejarse de los mitos, para encontrar razones a las preguntas de siempre. La razón occidental y el sentido de que esta nos hizo diferenciar de los animales se lo debemos a los griegos antiguos. López Rosetti reflexiona: “De algún modo, con los Presocráticos, Sócrates, Platón y fundamentalmente con Aristóteles que busca ordenar todo, aparece el razonamiento. Pero a dos mil quinientos y pico de kilómetros de ahí estaba Siddharta Gautama  buscando también respuestas, pero no desde la razón sino desde el sufrimiento humano que no es otra cosa que un sentimiento o una emoción. Cuando lo alcanza se convierte a través de la iluminación en Buda. Creo que tal vez hoy hay una fuerte convergencia entre los dos polos, hoy somos razón y emoción y debemos buscar el equilibrio”.

-Aristóteles, ya que lo menciona, sostenía que la felicidad es una actividad de acuerdo a la virtud. El hombre feliz vive bien y obra bien, por lo tanto  la felicidad es el fin supremo o último, ¿Se puede definir la felicidad desde las emociones o solo se puede definir desde la razón? ¿Cómo lee a Aristóteles en este caso?

 

-No podrías nunca llegar a la felicidad, sin recorrer los escalones de los sentimientos y de las emociones, porque la felicidad es un sentimiento. Ahora, también debo decir que no se puede llegar de otro modo sin el norte de la brújula que es el pensamiento. Debe haber un equilibrio entre ambas, pero la felicidad es un sentimiento. El adecuado gerenciamiento de las emociones, más que su control, es el camino para llegar.

- Y ¿una persona que no es feliz está enferma, entonces?

-Las emociones y la salud están fuertemente relacionadas. El sufrimiento, sinónimo de stress, produce enfermedad. Entre la condición de no enfermedad y de enfermedad existe el mientras tanto. El punto es que cuando las condiciones no resultan favorables y viajamos por el sufrimiento hasta enfermedad, también la pasamos mal en el mientras tanto. Quiere decir que las personas que no están enfermas, es decir que no tiene signos o síntomas atribuibles a determinada enfermedad específica, igual pueden estar mal en el mientras tanto. Y la verdad es que la vida es el mientras tanto.

Recupero el inicio de estos apuntes y vuelvo al libro de Bataille. Allí, el pensador francés asegura que siempre que pensamos en aquellos antepasados,  olvidamos que esos seres sencillos reían también, así como en un momento también comenzaron a jugar, diferenciándolo del trabajo. Entonces el arte comienza allí casi como una actividad lúdica también. Actividad lúdica que le permite recobrar lo sensible, o descubrirlo, solo si crea. Podemos pensar entonces al arte como una reacción de las emociones y los sentimientos. “No tengo dudas, el arte aparece como reacción de las emociones y sentimientos. El arte es una respuesta emocional, es una forma de comunicación, es una comunicación interpersonal, es un hablarle a otro y el arte es una forma de expresión de las emociones. De hecho me gusta sostener que El pensador de Rodin, bien podría llamarse ‘El sentidor de Rodin’ porque es obvio que está pensando, si vemos la imagen, pero debemos recordar que cuando Rodin hace al pensador, no lo hace como pensador, lo hace para decorar el tímpano de La puerta del infierno (La Porte de l’Enfer). El Pensador se titulaba entonces El Poeta y representaba a Dante Alighieri, el autor de La Divina Comedia, meditando sobre su obra. Y un poeta utiliza como herramienta las emociones y lo sentimientos. Después extrae esa imagen del Dante y lo presenta como el pensador, pero no estaríamos muy errados si decimos que siente el pensador de Rodin o si nos preguntamos si no debería llamarse 'El sentidor de Rodin'. No hay pensamiento neutro de emoción. Y la emoción en sí misma es una forma de adquirir conocimiento. Conocer afectivamente a otro es un proceso cognitivo también”, asegura.

-¿Qué le hace un ansiolítico, un Clonazepam a los sentimientos, a las emociones?

- Las aplaca. No quiere decir que no se puedan usar. Se deben usar cuando el médico lo indica y por tiempo limitado. ¿Qué hace? Amortigua y eso me da lugar a decir algo más, la tristeza como sentimiento no se medica, se procesa. Alguien está triste y le dan un antidepresivo: error, tenés que estar triste y así procesar la perdida, el duelo. En términos generales, hay un sobreuso de todos los psicofármacos hoy porque se busca la solución fácil en un comprimido.

Leé la primera parte del libro Emoción y Sentimientos de Daniel López Rosetti

La última parte de la charla corresponde a la genética. La pregunta sobre si estamos condenados por la genética siempre aparece. ¿Cuánto de nuestro pasar responde a la genética que traemos desde el ayer? López Rosetti aquí enfatiza y asegura, “La genética no es condena. Lo que rodea a la genética, o sea el ambiente, se llama también epigenética, y es el mecanismo por el cual el medio ambiente influye sobre los genes. Es decir, si vos tenés genes que condicionan el cáncer de pulmón, no quiere decir que no tengas cáncer de  pulmón, pero sí el ambiente, la epigenética, por ejemplo el cigarrillo. Es decir, tenés genes para cáncer de pulmón, pero además fumas mucho, el cigarrillo va a manifestar o desencadenar esos genes, van a hacer que se expresen. La realidad es que hoy se entienden que nuestro perfil emocional es determinado por la genética en un 50 por ciento, pero no está determinado en realidad porque, el otro 50 por ciento depende de cada uno de nosotros. Es como una libertad condicionada, pero sí es cierto que hay una predisposición genética emocional, pero el 50 por ciento restante es libre albedrío y con eso jugamos”.

Para aquel ser de las cuevas de Lascaux seguro que el arte tuvo por objeto la creación de una realidad sensible. Lo fundamental aquí es que ese propósito estaba implícito ya en él. Cuando liberó sus sentimientos y sus emociones no solo asumió su finitud, sino que también abrió paso a revelar algo más íntimo para todos.


El enfoque sensible y multidisciplinario de Daniel López Rosetti nos devuelve a las grandes preguntas existenciales. En la era de Google, parece que cualquier duda puede ser respondida a golpe de clic y que el interés por esos interrogantes ha menguado. López Rosetti nos vuelve a despertar el apetito intelectual con un tratado lleno de respuestas didácticas y asombrosas, que coloca a Darwin y su psicología emocional de la evolución como una suerte de padre de Sigmund Freud, y que echa mano de Osiris, Séneca y Shakespeare para dilucidar la intimidad del teatro humano. Por ese camino, descifra la sonrisa más enigmática de la historia de la pintura y explica cómo la demencia influyó positivamente sobre Ravel para componer su legendario Bolero. 
El autor califica la emoción como algo ancestral y automático, y define el sentimiento como un sistema procesado, con sus múltiples manifestaciones: amor, odio, fe, culpa, vergüenza, envidia y celos. Y pone el dedo en la llaga cuando habla de analfabetismo emocional. Nos han enseñado múltiples materias en el colegio, desde física y aritmética hasta geografía. Pero nadie nos enseñó esa gran asignatura pendiente: la detección y el manejo de las emociones. Nuestra educación sentimental es muy pobre, y es por eso que nos pasamos la vida tratando de conectarnos con nuestros sentimientos más recónditos e intentando, a veces en vano, saber lo que realmente queremos. Y lo que pretenden los demás en relación con nosotros, sus demandas fantasmales.
En lo que respecta al amor romántico y pasional, López Rosetti es particularmente lúcido, y capaz de describir por dentro ese maravilloso y aterrador proceso incierto, sanador, alucinógeno, y a veces tóxico y enajenante. Aprendemos, en estas páginas, que tenemos un cerebro moderno y un corazón antiguo. Que no somos seres racionales, sino seres emocionales que razonan. Y la derivación de todas esas conclusiones esenciales, sólidamente argumentadas, queda rebotando por largo tiempo en nuestra cabeza cuando cerramos este libro. Que es un tesoro exhumado para nosotros por un hombre sabio.
Del prólogo de Jorge Fernández Díaz

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Emoción y sentimiento a la par de la razón, según el doctor Daniel López Rosseti

Define a la emoción y a los sentimientos como algo ancestral. Incluso anterior a la razón de los griegos. Pero, según él, el camino de la humanidad es hacer coincidir ambos mundos en el mismo ser y no plantearlos como una disputa entre ellos.

Dice Georges Bataille en Lascaux o el nacimiento del arte, que en las cavernas de Lascaux, Francia, está el primer signo sensible que nos haya sido legado por el hombre y el arte. Mucho antes de la razón griega, en Lascaux, aquella juvenil humanidad y sus pinturas, nacidas de la emoción y dirigidas a ella también, “son símbolos de las eras que supieron del pasaje de la bestia humana al ser separado que somos”.

¿Fueron esas emociones y esos sentimientos los que pusieron la primera cuota de humanidad en nosotros? ¿Le ganan a la razón griega o conviven desde el inicio de la raza?

El doctor Daniel López Rosetti plantea en su libro Emoción y sentimientos (Planeta – 2017) que contamos con un corazón que apareció mucho antes que nuestro cerebro.

 

Pero comencemos desde el principio y definamos emoción y sentimiento. López Rosetti explica: “Emoción y sentimiento, ambas conforman casi todo el yo. Somos emociones y sentimientos. Lo principal que nos constituye evolutivamente pasa por el patrimonio emocional. Pero son cosas diferentes, la emoción tiene determinadas características, es por ejemplo, intensa y  tiene repercusión física intensa también. Entre ellas están el miedo, la ira, el asco, la tristeza, la  alegría, el desprecio y la sorpresa. O sea, cuando tengas cualquiera de estas emociones, tu cuerpo cambiará, lo reflejará, pero durarán minutos, solo algunos minutos”. En cambio los sentimientos son algo diferente: “Son algo distinto, son vivencias de la experiencia procesada por el pensamiento que constituyen una vivencia que, a diferencia de la emoción, es menos intensa y tiene menos repercusión física, pero puede durar mucho más tiempo” dice. Entre ellas encontramos a la envidia, al amor, la culpa, la vergüenza y el odio.

Así, dos cosas quedan claras, que cada uno de nosotros somos una mezcla de emociones y sentimientos y que están con nosotros desde el origen de la especie. El autor revela: “Las bacterias primarias ya se alejaban del frío o del calor, de lo que no les convenía, y se acercaban al alimento. Pero lo que no tenían era conciencia, ya que no tenían sistema nervioso. Y ahora hacemos lo mismo que la bacteria, pero el sistema nervioso nos da conciencia del aquí y del ahora y la conciencia se ve determinada por la existencia de emociones, sentimientos y de la razón”.

-Entonces ¿primero las emociones y los sentimientos y luego la razón? ¿Son ellas las que nos dan el carácter humano?

- Sabemos que la razón es una recién llegada a nuestra travesía evolutiva, primero fuimos emociones y sentimientos. Debemos buscar el equilibrio entre las dos.

 

El concepto de razonamiento nace en occidente con la emergencia de los presocráticos. En un momento la filosofía griega articula el razonamiento para alejarse de los mitos, para encontrar razones a las preguntas de siempre. La razón occidental y el sentido de que esta nos hizo diferenciar de los animales se lo debemos a los griegos antiguos. López Rosetti reflexiona: “De algún modo, con los Presocráticos, Sócrates, Platón y fundamentalmente con Aristóteles que busca ordenar todo, aparece el razonamiento. Pero a dos mil quinientos y pico de kilómetros de ahí estaba Siddharta Gautama  buscando también respuestas, pero no desde la razón sino desde el sufrimiento humano que no es otra cosa que un sentimiento o una emoción. Cuando lo alcanza se convierte a través de la iluminación en Buda. Creo que tal vez hoy hay una fuerte convergencia entre los dos polos, hoy somos razón y emoción y debemos buscar el equilibrio”.

-Aristóteles, ya que lo menciona, sostenía que la felicidad es una actividad de acuerdo a la virtud. El hombre feliz vive bien y obra bien, por lo tanto  la felicidad es el fin supremo o último, ¿Se puede definir la felicidad desde las emociones o solo se puede definir desde la razón? ¿Cómo lee a Aristóteles en este caso?

 

-No podrías nunca llegar a la felicidad, sin recorrer los escalones de los sentimientos y de las emociones, porque la felicidad es un sentimiento. Ahora, también debo decir que no se puede llegar de otro modo sin el norte de la brújula que es el pensamiento. Debe haber un equilibrio entre ambas, pero la felicidad es un sentimiento. El adecuado gerenciamiento de las emociones, más que su control, es el camino para llegar.

- Y ¿una persona que no es feliz está enferma, entonces?

-Las emociones y la salud están fuertemente relacionadas. El sufrimiento, sinónimo de stress, produce enfermedad. Entre la condición de no enfermedad y de enfermedad existe el mientras tanto. El punto es que cuando las condiciones no resultan favorables y viajamos por el sufrimiento hasta enfermedad, también la pasamos mal en el mientras tanto. Quiere decir que las personas que no están enfermas, es decir que no tiene signos o síntomas atribuibles a determinada enfermedad específica, igual pueden estar mal en el mientras tanto. Y la verdad es que la vida es el mientras tanto.

Recupero el inicio de estos apuntes y vuelvo al libro de Bataille. Allí, el pensador francés asegura que siempre que pensamos en aquellos antepasados,  olvidamos que esos seres sencillos reían también, así como en un momento también comenzaron a jugar, diferenciándolo del trabajo. Entonces el arte comienza allí casi como una actividad lúdica también. Actividad lúdica que le permite recobrar lo sensible, o descubrirlo, solo si crea. Podemos pensar entonces al arte como una reacción de las emociones y los sentimientos. “No tengo dudas, el arte aparece como reacción de las emociones y sentimientos. El arte es una respuesta emocional, es una forma de comunicación, es una comunicación interpersonal, es un hablarle a otro y el arte es una forma de expresión de las emociones. De hecho me gusta sostener que El pensador de Rodin, bien podría llamarse ‘El sentidor de Rodin’ porque es obvio que está pensando, si vemos la imagen, pero debemos recordar que cuando Rodin hace al pensador, no lo hace como pensador, lo hace para decorar el tímpano de La puerta del infierno (La Porte de l’Enfer). El Pensador se titulaba entonces El Poeta y representaba a Dante Alighieri, el autor de La Divina Comedia, meditando sobre su obra. Y un poeta utiliza como herramienta las emociones y lo sentimientos. Después extrae esa imagen del Dante y lo presenta como el pensador, pero no estaríamos muy errados si decimos que siente el pensador de Rodin o si nos preguntamos si no debería llamarse 'El sentidor de Rodin'. No hay pensamiento neutro de emoción. Y la emoción en sí misma es una forma de adquirir conocimiento. Conocer afectivamente a otro es un proceso cognitivo también”, asegura.

-¿Qué le hace un ansiolítico, un Clonazepam a los sentimientos, a las emociones?

- Las aplaca. No quiere decir que no se puedan usar. Se deben usar cuando el médico lo indica y por tiempo limitado. ¿Qué hace? Amortigua y eso me da lugar a decir algo más, la tristeza como sentimiento no se medica, se procesa. Alguien está triste y le dan un antidepresivo: error, tenés que estar triste y así procesar la perdida, el duelo. En términos generales, hay un sobreuso de todos los psicofármacos hoy porque se busca la solución fácil en un comprimido.

Leé la primera parte del libro Emoción y Sentimientos de Daniel López Rosetti

La última parte de la charla corresponde a la genética. La pregunta sobre si estamos condenados por la genética siempre aparece. ¿Cuánto de nuestro pasar responde a la genética que traemos desde el ayer? López Rosetti aquí enfatiza y asegura, “La genética no es condena. Lo que rodea a la genética, o sea el ambiente, se llama también epigenética, y es el mecanismo por el cual el medio ambiente influye sobre los genes. Es decir, si vos tenés genes que condicionan el cáncer de pulmón, no quiere decir que no tengas cáncer de  pulmón, pero sí el ambiente, la epigenética, por ejemplo el cigarrillo. Es decir, tenés genes para cáncer de pulmón, pero además fumas mucho, el cigarrillo va a manifestar o desencadenar esos genes, van a hacer que se expresen. La realidad es que hoy se entienden que nuestro perfil emocional es determinado por la genética en un 50 por ciento, pero no está determinado en realidad porque, el otro 50 por ciento depende de cada uno de nosotros. Es como una libertad condicionada, pero sí es cierto que hay una predisposición genética emocional, pero el 50 por ciento restante es libre albedrío y con eso jugamos”.

Para aquel ser de las cuevas de Lascaux seguro que el arte tuvo por objeto la creación de una realidad sensible. Lo fundamental aquí es que ese propósito estaba implícito ya en él. Cuando liberó sus sentimientos y sus emociones no solo asumió su finitud, sino que también abrió paso a revelar algo más íntimo para todos.

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