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    Músicos callejeros

    2 de Abril de 2019 15:46

    Música en las esquinas, el rebusque de muchos en tiempos de crisis

    Tocan por la propina, muchos no tienen permiso y dicen que debería ser más fácil tocar en la calle. “El mango para el día siempre sale, me viene muy bien”, aseguró uno de ellos.

    Al caminar por las calles céntricas de la ciudad, las melodías llegan desde todas direcciones. Saxos, guitarras, violines, tambores y voces a capella se escuchan cada vez con mayor frecuencia. Lo que es tan pintoresco y bello esconde muchas veces la necesidad de los intérpretes que, como otros argentinos, se la rebuscan para escapar a la crisis económica.

    Esta situación genera una problemática poco conocida: los permisos. La mayoría de los músicos callejeros no lo tienen, y si bien no es un proceso complicado, muchos lo desconocen. El permiso lo emite la Secretaría de Cultura y es controlado por Inspección General.

    En teoría, según la ordenanza, en la peatonal entre San Luis y la costa no está permitido tocar, y desde San Luis hasta Mitre hay permiso para 9 expresiones artísticas pero que no sean sonoras. Sólo en el pequeño escenario que está en medio de Plaza San Martín, frente a la Catedral, está permitida la música, permiso mediante. Otro lugar vedado es el Monumento a los Caídos en Malvinas. Fuera de esto, sólo hay que solicitar el permiso correspondiente.

    Sebastián, saxofonista, aseguró que “tocar en la calle salió como recurso a principios de este año, cuando arrancó la temporada”. En el marco de la crisis, el músico comentó que esta actividad “ayuda bastante”. “No es el único ingreso que tenemos en la familia, mi esposa gracias a dios labura”, añadió.

    El artista callejero sostuvo que hoy no tiene trabajo: “ahora soy parte de los desempleados de Mar del Plata, que son varios, y me estoy ganando el mango en la calle”. “Está bueno cómo lo recibe la gente, el arte en la calle les gusta, te apoyan y aplauden, está muy bueno”, señaló.

    Con respecto a la imposibilidad de tocar en determinados sectores, Sebastián comentó que “no sé por qué, es pintoresco, es lindo, a la gente le gusta, la atrae. Habría que ver por qué no implementan proyectos para que el artista callejero pueda desempeñarse fácilmente”.

    Por último, el saxofonista subrayó que “el mango para el día siempre sale, me viene muy bien”.

    Gustavo es arpista y toca hace 24 años, y en Mar del Plata está hace 4 años. “Desde que empecé en la calle, en diciembre, hay días buenos y días malos, como todo”, confirmó.

    Para el artista, “con los músicos siempre está el problema de los permisos, que no nos quieren dar. Siempre hay para cualquier otro tipo de arte menos para nosotros. En cualquier país del mundo se permite esto, excepto acá. Sería bueno que se hiciera una convocatoria con los músicos de la ciudad y que nos cobren un canon mensual o anual para poder tocar”.

    Según Gustavo, con la crisis “hay más músicos en la calle, somos muchos que nos ganamos la vida con esto. Yo era artesano y con eso me fundí varias veces y con el arpa me va muy bien”.

    Por último, Luis, que canta y toca la guitarra, hace 3 años que toca en la calle y “dentro de todo, se puede vivir, salvo los días de lluvia que hay menos trabajo. Hay que ser organizado para poder llevar a cabo el trabajo”, sostuvo.

    “El tema de los permisos es complicado, hay que sacarlo con anticipación y molesta un poco. En vez de sacarnos, deberían venir a organizar el trabajo”, remarcó el artista.

    En relación a la crisis económica, Luis aclaró que “estoy buscando trabajo y por lo que se ve, no sé si lo voy a encontrar”.

    “Yo soy de Necochea, en donde no era común ver a los músicos en la calle y ahora están los músicos locales tocando hasta en el colectivo y acá ni hablar. Uno termina regalando el arte porque a veces se hace un repertorio completo por casi nada”, concluyó el cantante.

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