La historia de Cristian Osorio, el joven que se embarcó en el Rigel para comprarse una camioneta

Por Bruno Perrone

Como cada día, Miguel recordó a su hijo al cumplirse este domingo un año de la tragedia del pesquero marplatense en aguas patagónicas. Condenó la falta de apoyo estatal y reveló que todavía espera por el certificado de presunción de muerte del tripulante.

Miguel Ángel Osorio saca su celular, lo desbloquea y muestra una innumerable cantidad de fotos y vídeos. Y a excepción de la chatarra de los barcos del Puerto marplatense que a veces interrumpe la sucesión de imágenes, de las que dice saber cada fecha y lugar donde se registraron, lo que se repite una y otra vez en aquella pantalla es el rostro de su hijo.

Cristian Maximiliano Osorio es el hijo de Miguel, y fue el auxiliar de máquinas que tuvo el Rigel. Hace años que se embarcaba para poder hacer una "diferencia" y en cada viaje, según asegura su padre, no perdía la oportunidad de compartir con su familia breves instantes de sus días de navegación.

Con una emoción profunda, Miguel sostiene que cada una de las de imágenes y vídeos que guarda en su celular son una forma de "mantener viva la presencia" de su hijo junto a él. "Es una amargura tremenda porque uno como padre sabe que está preparado para despedir a un padre pero nunca para despedir a un hijo", explica, en un mano a mano con 0223.

Sin embargo, esos registros no son solamente recuerdos, sino que constituyen un testimonio fiel de las condiciones en las que solía viajar el tripulante, y que explican, en parte, los motivos que derivaron en el trágico final que protagonizó el de 8 junio de 2017 en aguas patagónicas el pesquero marplatense, donde iban a bordo 9 tripulantes.

"Si llegaran a reflotar ese barco, se vería todo lo que venimos denunciando. Uno que vive acá sabe que el 90 por ciento de la flota de nuestro Puerto no podría salir si no hubiera plata debajo de la mesa", sintetiza el hombre, quien también confiesa que está con el "corazón en la boca" para que no se vuelva a repetir ningún desenlace fatal en la nueva zafra del langostino que comenzará el 15 de junio.

El papá de Cristian, en este sentido, insiste con los cuestionamientos a la Prefectura Naval Argentina porque "día a día se sigue viendo que los buques no cumplen con las medidas de seguridad" para salir a navegar. "Lo de los trajes especiales para los marineros que anunciaron y otras cosas es todo verso", apunta.

Miguel asegura que era la primera vez que el Rigel se dirigía al sur. "El barco era fresquero y lo que siempre hacían era ir frente a Gesell, casi en Uruguay, para buscar corvina. Pero en el último viaje que habían hecho llegaron con el motor fundido y ahí hablé con él para que no viajara más", recuerda.

En ese 2017, Cristian se convenció y por un "buen tiempo" se dedicó a otras labores en la ciudad. Pero los meses pasaron y su hijo volvió a insistir con un viaje más. "Me dijo que no conocía el sur y que quería probar. Y que con lo que ganara allá, se compraba una camioneta para seguir trabajando conmigo", comenta.

"La verdad que yo no quería que viaje y todavía cargo con esa culpa de no haberme peleado más con él para que no viajara y se quedara acá conmigo y su familia. Pero al final fue el último viaje que hizo", señala el integrante de la Multisectorial Ningún Hundimiento Más.

A la deriva

Con su esposa, Cristian concibió dos hijos, que actualmente tienen 3 y 11 años. Pero además de la ausencia diaria del joven de 31 años, lo que todavía siente la familia después de un año es la total falta de apoyo por parte del Estado. Hoy, ni siquiera tienen en su poder los certificados de presunción de fallecimiento, por lo que no están en condiciones de recibir el cobro del seguro correspondiente por parte de Pesca Nueva S.A, la firma responsable del buque.

"Ellos hoy por hoy figuran como desaparecidos. Cortaron la obra social. La empresa sigue funcionando igual y nunca se hizo cargo de nada. El Estado, tanto a nivel nacional, como provincial y municipal, tampoco nos dio respuestas de nada. Y eso molesta mucho porque golpeamos todas las puertas que había que golpear para tratar de conseguir algo", asegura.

Ese algo no es más ni menos que, por ejemplo, contención psicológica: Miguel afirma que cada una de las familias tuvo que buscar apoyo de manera particular. "Arroyo (NdeR: el Intendente de General Pueyrredon) nos atendió un día en su despacho, llorando y diciendo que estaba a nuestra disposición pero lo cierto es que hasta ahora no recibimos nada", cuestiona.

"Después de la tragedia, las familias de los tripulantes literalmente quedaron a la deriva; quedaron chicos, esposas, madres, padres... todos igual de abandonados que como dejaron a nuestros hijos que hoy están a 93 metros de las profundidades del mar", lamenta.

Pese a la cantidad de hundimientos que se han suscitado en las últimas décadas, el padre del tripulante del Rigel reconoce que Mar del Plata no está preparada para dar contención a las familias en este tipo de tragedias y dice sentir "vergüenza" ante la grave falencia: "No hay ni un salón de protocolo. Y siendo el segundo Puerto más importante de la Argentina en lo que hace a la importación y exportación de productos tampoco hay un hospital marítimo".

La Justicia, también ausente

Miguel, además, tampoco se limita con las críticas a la hora de referirse al titular del Juzgado Federal Nº2 de Rawson, Gustavo Lleral, quien se encuentra a cargo de la investigación para esclarecer los causales que provocaron el naufragio del pesquero en el sur.

Sin matices, el papá de la víctima sostiene que el magistrado "no hizo nada" hasta la fecha, al insistir con las importantes demoras para entregar los certificados de defunción. "La última vez que nos reunimos con él, nos dijo que era consciente de la situación pero que dependía del Estado y un juez federal, a esta altura del partido, bajo ninguna circunstancia nos puede contestar eso", afirma.

"Esperábamos que Lleral hiciera algo para presionar al Gobierno y que, por lo menos, bajaran a recuperar los cuerpos para cerrar un duelo y poder darle cristiana sepultura a nuestros hijos, que creo que sería lo más para cualquier persona. Pero ni siquiera eso tuvimos", enfatiza.

El reclamo por la recuperación de los cuerpos de los marineros se ha repetido al unísono en cada una de las movilizaciones que encabezaron mes a mes los familiares de las víctimas. El pedido persiste, la esperanza también, pero comienza a crecer al mismo tiempo cierto manto de escepticismo. "La verdad que se van agotando nuestras esperanzas de poder recuperarlos", confiesa.

Miguel, a su vez, hace extensiva su crítica a la Justicia Federal de Mar del Plata por no haber tenido iniciativa propia para investigar algunas de las irregularidades denunciadas en el último tiempo. "Nadie se hizo eco de lo que denunciamos, que es gravísimo. Ningún juez se acercó al Puerto. La verdad, siento vergüenza de la Justicia", comenta.

En última instancia, el pedido que lanza el padre de Cristian a toda la dirigencia política es que "se ponga una mano en el corazón y avance con cambios concretos de los medios de seguridad que hay para quienes navegan en el mar". "Estamos a  7 meses de elección, nos están llenando de propaganda, y en vez de gastar la plata en eso, tendrían que agarrar esa misma plata y donarla para estas cosas o para que los hospitales tengan más remedios y atención", concluye.

El buque Rigel zarpó el 5 de junio de 2018 del Puerto local rumbo al sur para abocarse a la pesca de langostinos y el último contacto que tuvo con las autoridades fue alrededor de las 23 del viernes 8 de junio. Iba a la búsqueda del langostino que por esa época abunda en las costas de Chubut y cuyo valor de venta es mayor al de cualquier otro marisco.

El sábado 9 de junio fue hallado un cuerpo en la zona donde se buscaba al pesquero y finalmente se confirmó que era el de Salvador Taliercio, capitán de la embarcación. Pero el pesquero tenía otros 8 tripulantes a bordo: el segundo patrón Rodrigo Sanita, el jefe de máquinas Néstor Rodríguez, el auxiliar de máquinas Cristian Maximiliano Osorio y los marineros Amadeo Jonatan, Nahuel Navarrete, Carlos Daniel Rodríguez, Pedro Mierez y Rodrigo Blanco.

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La historia de Cristian Osorio, el joven que se embarcó en el Rigel para comprarse una camioneta

Como cada día, Miguel recordó a su hijo al cumplirse este domingo un año de la tragedia del pesquero marplatense en aguas patagónicas. Condenó la falta de apoyo estatal y reveló que todavía espera por el certificado de presunción de muerte del tripulante.

Miguel Ángel Osorio saca su celular, lo desbloquea y muestra una innumerable cantidad de fotos y vídeos. Y a excepción de la chatarra de los barcos del Puerto marplatense que a veces interrumpe la sucesión de imágenes, de las que dice saber cada fecha y lugar donde se registraron, lo que se repite una y otra vez en aquella pantalla es el rostro de su hijo.

Cristian Maximiliano Osorio es el hijo de Miguel, y fue el auxiliar de máquinas que tuvo el Rigel. Hace años que se embarcaba para poder hacer una "diferencia" y en cada viaje, según asegura su padre, no perdía la oportunidad de compartir con su familia breves instantes de sus días de navegación.

Con una emoción profunda, Miguel sostiene que cada una de las de imágenes y vídeos que guarda en su celular son una forma de "mantener viva la presencia" de su hijo junto a él. "Es una amargura tremenda porque uno como padre sabe que está preparado para despedir a un padre pero nunca para despedir a un hijo", explica, en un mano a mano con 0223.

Sin embargo, esos registros no son solamente recuerdos, sino que constituyen un testimonio fiel de las condiciones en las que solía viajar el tripulante, y que explican, en parte, los motivos que derivaron en el trágico final que protagonizó el de 8 junio de 2017 en aguas patagónicas el pesquero marplatense, donde iban a bordo 9 tripulantes.

"Si llegaran a reflotar ese barco, se vería todo lo que venimos denunciando. Uno que vive acá sabe que el 90 por ciento de la flota de nuestro Puerto no podría salir si no hubiera plata debajo de la mesa", sintetiza el hombre, quien también confiesa que está con el "corazón en la boca" para que no se vuelva a repetir ningún desenlace fatal en la nueva zafra del langostino que comenzará el 15 de junio.

El papá de Cristian, en este sentido, insiste con los cuestionamientos a la Prefectura Naval Argentina porque "día a día se sigue viendo que los buques no cumplen con las medidas de seguridad" para salir a navegar. "Lo de los trajes especiales para los marineros que anunciaron y otras cosas es todo verso", apunta.

Miguel asegura que era la primera vez que el Rigel se dirigía al sur. "El barco era fresquero y lo que siempre hacían era ir frente a Gesell, casi en Uruguay, para buscar corvina. Pero en el último viaje que habían hecho llegaron con el motor fundido y ahí hablé con él para que no viajara más", recuerda.

En ese 2017, Cristian se convenció y por un "buen tiempo" se dedicó a otras labores en la ciudad. Pero los meses pasaron y su hijo volvió a insistir con un viaje más. "Me dijo que no conocía el sur y que quería probar. Y que con lo que ganara allá, se compraba una camioneta para seguir trabajando conmigo", comenta.

"La verdad que yo no quería que viaje y todavía cargo con esa culpa de no haberme peleado más con él para que no viajara y se quedara acá conmigo y su familia. Pero al final fue el último viaje que hizo", señala el integrante de la Multisectorial Ningún Hundimiento Más.

A la deriva

Con su esposa, Cristian concibió dos hijos, que actualmente tienen 3 y 11 años. Pero además de la ausencia diaria del joven de 31 años, lo que todavía siente la familia después de un año es la total falta de apoyo por parte del Estado. Hoy, ni siquiera tienen en su poder los certificados de presunción de fallecimiento, por lo que no están en condiciones de recibir el cobro del seguro correspondiente por parte de Pesca Nueva S.A, la firma responsable del buque.

"Ellos hoy por hoy figuran como desaparecidos. Cortaron la obra social. La empresa sigue funcionando igual y nunca se hizo cargo de nada. El Estado, tanto a nivel nacional, como provincial y municipal, tampoco nos dio respuestas de nada. Y eso molesta mucho porque golpeamos todas las puertas que había que golpear para tratar de conseguir algo", asegura.

Ese algo no es más ni menos que, por ejemplo, contención psicológica: Miguel afirma que cada una de las familias tuvo que buscar apoyo de manera particular. "Arroyo (NdeR: el Intendente de General Pueyrredon) nos atendió un día en su despacho, llorando y diciendo que estaba a nuestra disposición pero lo cierto es que hasta ahora no recibimos nada", cuestiona.

"Después de la tragedia, las familias de los tripulantes literalmente quedaron a la deriva; quedaron chicos, esposas, madres, padres... todos igual de abandonados que como dejaron a nuestros hijos que hoy están a 93 metros de las profundidades del mar", lamenta.

Pese a la cantidad de hundimientos que se han suscitado en las últimas décadas, el padre del tripulante del Rigel reconoce que Mar del Plata no está preparada para dar contención a las familias en este tipo de tragedias y dice sentir "vergüenza" ante la grave falencia: "No hay ni un salón de protocolo. Y siendo el segundo Puerto más importante de la Argentina en lo que hace a la importación y exportación de productos tampoco hay un hospital marítimo".

La Justicia, también ausente

Miguel, además, tampoco se limita con las críticas a la hora de referirse al titular del Juzgado Federal Nº2 de Rawson, Gustavo Lleral, quien se encuentra a cargo de la investigación para esclarecer los causales que provocaron el naufragio del pesquero en el sur.

Sin matices, el papá de la víctima sostiene que el magistrado "no hizo nada" hasta la fecha, al insistir con las importantes demoras para entregar los certificados de defunción. "La última vez que nos reunimos con él, nos dijo que era consciente de la situación pero que dependía del Estado y un juez federal, a esta altura del partido, bajo ninguna circunstancia nos puede contestar eso", afirma.

"Esperábamos que Lleral hiciera algo para presionar al Gobierno y que, por lo menos, bajaran a recuperar los cuerpos para cerrar un duelo y poder darle cristiana sepultura a nuestros hijos, que creo que sería lo más para cualquier persona. Pero ni siquiera eso tuvimos", enfatiza.

El reclamo por la recuperación de los cuerpos de los marineros se ha repetido al unísono en cada una de las movilizaciones que encabezaron mes a mes los familiares de las víctimas. El pedido persiste, la esperanza también, pero comienza a crecer al mismo tiempo cierto manto de escepticismo. "La verdad que se van agotando nuestras esperanzas de poder recuperarlos", confiesa.

Miguel, a su vez, hace extensiva su crítica a la Justicia Federal de Mar del Plata por no haber tenido iniciativa propia para investigar algunas de las irregularidades denunciadas en el último tiempo. "Nadie se hizo eco de lo que denunciamos, que es gravísimo. Ningún juez se acercó al Puerto. La verdad, siento vergüenza de la Justicia", comenta.

En última instancia, el pedido que lanza el padre de Cristian a toda la dirigencia política es que "se ponga una mano en el corazón y avance con cambios concretos de los medios de seguridad que hay para quienes navegan en el mar". "Estamos a  7 meses de elección, nos están llenando de propaganda, y en vez de gastar la plata en eso, tendrían que agarrar esa misma plata y donarla para estas cosas o para que los hospitales tengan más remedios y atención", concluye.

El buque Rigel zarpó el 5 de junio de 2018 del Puerto local rumbo al sur para abocarse a la pesca de langostinos y el último contacto que tuvo con las autoridades fue alrededor de las 23 del viernes 8 de junio. Iba a la búsqueda del langostino que por esa época abunda en las costas de Chubut y cuyo valor de venta es mayor al de cualquier otro marisco.

El sábado 9 de junio fue hallado un cuerpo en la zona donde se buscaba al pesquero y finalmente se confirmó que era el de Salvador Taliercio, capitán de la embarcación. Pero el pesquero tenía otros 8 tripulantes a bordo: el segundo patrón Rodrigo Sanita, el jefe de máquinas Néstor Rodríguez, el auxiliar de máquinas Cristian Maximiliano Osorio y los marineros Amadeo Jonatan, Nahuel Navarrete, Carlos Daniel Rodríguez, Pedro Mierez y Rodrigo Blanco.

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