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    Columna de miércoles

    18 de Septiembre de 2019 21:32

    Crónica de las 48 horas en las que Arroyo decidió echar a Mourelle

    Y un día Mourelle dejó de ser funcionario municipal.

    Y al final lo echó. En sus casi cuatro años de gestión como intendente, Carlos Arroyo removió del cargo a más de 40 funcionarios políticos de distintas áreas y por los más diversos motivos. Este miércoles le tocó a Hernán Mourelle, el polémico secretario de Hacienda que había asumido hace poco más de dos años en su cargo. La salida del funcionario más polémico de toda la gestión, bastante demorada por cierto, sirve para descomprimir una situación que se tornaba cada vez más tensa.

    Mourelle cerró la grieta: no lo quería nadie”, dijo un dirigente legislativo al enterarse de la noticia. Salvo un puñado de personas, Mourelle causaba rechazo en dirigentes de todas las extracciones políticas, así como en organizaciones sociales, empresariales y sindicales.

    Como no podía ser de otra manera, su salida estuvo teñida de dramatismo: fueron 48 horas frenéticas en las que muchos pensaron que luego de la promesa del intendente de echarlo porque no quería “más problemas”, el secretario de Hacienda sobrevivía a una nueva crisis.

    “Hay un tema técnico. Ahora no voy a hablar, pero van a ver que las cosas no son así”, fue la respuesta de Arroyo, la semana pasada, cuando la prensa lo consultó sobre un nuevo conflicto con los asesores de los concejales, que no habían cobrado sus sueldos.

    Sin embargo, más allá de esa justificación de un nuevo conflicto protagonizado por Mourelle que se negaba a pagarles los salarios a los trabajadores, Arroyo ya estaba cansado de sumar conflictos en tantos frentes.

    El lunes el intendente se reunió con el jefe de la bancada del Frente de Todos, Daniel Rodríguez, a quien le transmitió su decisión de echar a Mourelle. “No quiero más problemas”, le habría dicho el jefe comunal.  

    Con esa información, el lunes por la tarde se convocó a una reunión de presidentes de bloques. Presuntamente, el intendente iba a asistir para ratificar su decisión de echar a Mourelle y pedir el respaldo del cuerpo legislativo. Sin embargo, cuando los representantes de los distintos bloques ingresaron al despacho de Guillermo Sáenz Saralegui se enteraron que el intendente no iba a asistir. En su lugar, estaba su hijo Guillermo Arroyo.

    -La decisión ya está tomada- repitió el hijo del intendente.

    -¿Ya está el decreto firmado?- le preguntaron.

    -No, mañana lo firma –cerró Arroyo.

    El martes todos llegaron al Concejo Deliberante con la expectativa de saber cuándo el municipio haría oficial la salida de Mourelle. Las horas pasaban y la confirmación no llegaba. Desde el área de prensa del municipio informaron sobre la suspensión de una actividad del intendente, al mismo tiempo que Mourelle ingresaba a su despacho para cumplir con su jornada laboral.

    ¿Y si se queda?, comenzaron a preguntarse varios en los pasillos del municipio. Los más allegados al secretario  de Hacienda confiaban en que, una vez más, saldría indemne de una disputa. Guillermo Arroyo seguía jurándole a sus interlocutores que la suerte de Mourelle estaba echada, que las demoras se debían a la necesidad de resolver su reemplazante antes de oficializar su salida. Con más dudas que certezas, los detractores de Mourelle –que son muchos- se fueron a dormir a la espera de novedades este miércoles.

     

    “El municipio informa que el Intendente Municipal dio por finalizadas las funciones de Hernán Mourelle (Sec. de Economía y Hacienda), Verónica Giovanello (Subsec. de Economía y Hacienda) y Alicia Lungarzo (Subsec. de Comunicación), agradeciéndoles por los servicios prestados”, decía el escueto tuit que publicó a las 10 de la mañana el área de prensa de la comuna. “No va a haber declaraciones al respecto”, anticiparon desde el entorno del jefe comunal.

    Finalmente Mourelle no se fue solo. Arroyo también resolvió echar a Verónica Giovanello, la subsecretaria de Hacienda que había designado Mourelle, y a Alicia Lungarzo, la subsecretaria de Comunicación que había asumido en junio, también traída desde Lanús por el exsecretario de Hacienda.

    “En un momento habían pensado en echar solo a Mourelle. Pero era una locura dejar a sus funcionarios en puestos clave”, analizó un concejal ante este medio. Y razón no le faltó: en el último día de gestión, el área de prensa, que en los últimos tiempos se convirtió en una herramienta de premios y castigos para medios y periodistas afines, firmó pautas publicitarias por medio millón de pesos.

    Por ahora, el exsecretario de Hacienda no habló sobre su salida de la gestión municipal. Más allá de los llamados, pidió algunas horas antes de hablar. Algunos presumen que, fiel a su costumbre, disparará munición pesada cuando decida dar una entrevista. “Después de criticar a Guillermo Arroyo dicen que piensa redoblar la apuesta y hacer denuncias fuertes contra el hijo del intendente. No sabemos qué tendrá”, anticipó un dirigente que recorre seguido los pasillos del municipio.

    Arroyo finalmente se sacó de encima al funcionario que más problemas le trajo durante sus casi cuatro años de gestión. Ni siquiera sufrió tanto cuando Emiliano Giri fue detenido en una causa que investigaba hechos de corrupción en el Astillero Río Santiago, causa de la que después fue sobreseído. Mourelle le generó decenas de frentes de batalla, la mayoría de ellos innecesarios.

    En estos casi tres meses que le quedan al frente de la comuna Arroyo deberá demostrar hasta qué punto estaba en desacuerdo con el estilo pendenciero de su exsecretario o si lo utilizaba para hacer el “trabajo sucio”. La primera opción evidenciaría una falta de conducción política y la segunda justificaría el derrumbe de votos que sufrió en estos años. Las dos, en definitiva, sirven para explicar el presente de Arroyo.