RADIO
EN VIVO
imagen

Columna de miércoles

4 de Septiembre de 2019 22:00

Qué municipio recibirá el nuevo intendente

Después del duro cachetazo que recibió en las urnas el domingo 11 de agosto el intendente Carlos Arroyo, el polémico secretario de Hacienda, Hernán Mourelle, asumió un protagonismo inusitado en la campaña. Forma parte de todos los actos oficiales y repite el “calamitoso estado” en el que Arroyo tomó el municipio. De hecho, confirma que durante los dos primeros años, casualmente hasta su llegada, la municipalidad estuvo paralizada por las deudas que heredó de la gestión de Gustavo Pulti.

“De acá a octubre, la gente tiene que saber cómo estaba el municipio y cómo está ahora”, respondió Mourelle cuando este medio le preguntó por sus reiterados dardos hacia la anterior gestión y la clase política marplatense.

¿Es cierto entonces que el nuevo intendente recibirá un municipio sólido financieramente? Los equipos técnicos de todos los candidatos desde hace tiempo están analizando el cuadro de situación y en este punto no hay grieta que los divida: todos coinciden que el 10 de diciembre asumirán en un municipio paralizado y lejos del orden que declaman las actuales autoridades.

Uno de los caballitos de batalla del intendente en los últimos tiempos fue el superávit fiscal, luego de que durante los primeros dos años denunciara constantemente el déficit heredado de la gestión de Pulti. Todas las fuentes consultadas coinciden en desarmar ese castillo de naipes: “Es un superávit ficticio”.

Todos los espacios políticos, menos el arroyismo, advierten que el municipio dejó de prestar servicios para lograr ese equilibrio financiero que profesa. Según fuentes consultadas por 0223, ese “superávit” se logró en parte con una subejecución del presupuesto. Algunos datos concretos del presupuesto 2018 dan cuenta de eso:

  • Se compraron la mitad de los bienes de consumo previstos el año pasado (comida, medicamentos, colchones, etc).
  • En bienes de uso (muebles, máquinas, computadoras, por citar algunos) se ejecutó el 16% del presupuesto previsto.
  • La Secretaría de Obras ejecutó el 29% de los fondos que tenía previstos para obras.

“Si no hacés nada es fácil tener superávit”, graficó una fuente consultada por este medio. Y no solo eso: mientras Mourelle se ufana por tener dinero de sobra en las arcas municipales, la rendición de cuentas de los entes de 2018 dio saldo negativo:

  • Emder: -$59 millones
  • Emvial: - $26 millones
  • Emtur: - $2 millones
  • Emsur: - $68 millones

 

Entre los logros que remarca el arroyismo figura tener plata en plazos fijos. Esa decisión es objetable en tanto muchísimos barrios tienen necesidades que podrían ser satisfechas si ese dinero en lugar de estar generando intereses en el banco se destinara a obras. Pero no solo eso: “En esos plazos fijos hay dinero del fondo sojero que se eliminó hace un año. Está afectado a obras y cuestiones de seguridad, pero lo tienen en un plazo fijo del Banco Provincia”, detalló uno de los equipos técnicos.

 

Otra fuente consultada por 0223 también marcó el enojo de diversos sectores, en medio de los autoelogios del arroyismo. “Vas al Emtur y se quejan porque del Fondo de Promoción Turística no se destina nada a la promoción turística; en el parque industrial pagan tasas y nada vuelve en servicios; los productores frutihortícolas pagan una tasa rural y los caminos rurales son un desastre. Lo que termina pasando es que toda la plata se pone arriba de una mesa y se usa para pagar sueldos”, detalló.

Desde el equipo de otro candidato también remarcaron que Arroyo está pateando la pelota hacia adelante. Explicaron que el municipio deberá afrontar en los primeros días de enero el pago de alrededor de $1.700 millones de pesos. “Y eso no es todo masa salarial. Ahí hay cosas guardadas. El municipio tiene un déficit operativo enorme, porque no se están prestando servicios”, especificó.

Los servicios son, justamente, una de las principales críticas que recibe la gestión de Carlos Arroyo. El estado de abandono de los espacios públicos es una muestra evidente de “ese ahorro” del que se enorgullece el intendente. Solo basta con recorrer la Laguna de los Padres o el Parque Camet para comprobar cómo de esos sitios el Estado se retiró. “En un informe reciente (el presidente del Emder, Carlos) López Silva dice que no recibió la plata necesaria para realizar el mantenimiento de los escenarios deportivos”, agregó una de las fuentes consultadas.

Otra fuente aportó más datos: “Hay servicios en el Cema que entregan turnos a 12 meses. El Centro de Salud del barrio Belgrano y el de El Martillo ya no funcionan las 24 horas. La orquesta infantojuvenil se liquidó: de los 2.200 chicos que había quedan 200”, precisó.

“El intendente que llegue va a encontrar un municipio absolutamente dejado, con falta de infraestructura, abandono del espacio público, un municipio que tiene atraso con los trámites, los expedientes y la digitalización”, resumió el asesor de uno de los candidatos a intendente que buscará suceder a Arroyo a partir del 10 de diciembre.

Otro tema sobre el que varios espacios hacen hincapié es los focos de conflicto que Arroyo deja abiertos. El futuro intendente podría afrontar varios juicios por decisiones de la actual gestión. El principal es el de los docentes municipales que reclaman la quita de un derecho adquirido como el código 59. Para Arroyo y su secretario de Educación Luis Distéfano esa bonificación estaba mal liquidada y la dejó en su mínima expresión. El tema se judicializó y, en caso de tener una resolución desfavorable para el municipio, el futuro intendente deberá afrontar el pago de millones de pesos que no se pagaron en estos meses.

 

Es el caso más significativo, pero no el único: el consorcio Playa Grande tiene varios focos de conflicto abiertos; la empresa Rocma informó que abandonó una serie de obras de mejoramiento del espacio público porque el municipio no le pagó; el exconcesionario de la UTF Perla 5 también quedó disconforme por la situación en la que se terminó su contrato.

Otra de las banderas que alzó el intendente Arroyo a lo largo de su gestión fue la transparencia. A partir del 10 de diciembre podría quedar a media asta. “Esta gestión tiene una nueva versión de jefaturas. Arroyo nombró muchos jefes en distintas áreas sin concursos, varios de ellos personas muy allegadas. También trasladó a funcionarios políticos de carrera porque no estaba de acuerdo con las decisiones que tomaban”, graficó un candidato.

Todos los espacios coinciden en que esta gestión no será recordada por obras significativas. Con diferentes matices, todos plantean que en los últimos cuatro años no hubo una inversión en infraestructura para resolver problemáticas centrales de Mar del Plata. Otros aclaran que ese problema no solo es de los últimos cuatro años.

También remarcaron que se interrumpieron todas las líneas de crédito externo (Banco Mundial y BID) y una fuerte retracción de las obras de Osse. “Nunca antes en la historia la ciudad retrocedió tanto en materia de obra pública”, disparó un candidato.

Es difícil encontrar puntos en común entre candidatos de diferentes espacios. Sin embargo, el atraso de la gestión Arroyo parece ser uno de ellos. Y los 5 puntos que obtuvo el intendente en la elección parecen darles la razón a sus adversarios.