Fútbol

11 de Septiembre de 2020 10:15

La odisea de un marplatense en Italia: "Me siento preso en mi casa"

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota
El defensor marplatense aguarda que el sistema público de salud de Italia cumpla los pasos y poder volver a entrenar.

Julián Scigliano es un futbolista de Mar del Plata que juega en Europa y hace 20 días aguarda que le vayan a realizar un hisopado para volver a entrenar. La salud pública no da respuestas ni le brindan soluciones.

Hay muchos marplatenses desparramados por el mundo que realizan diferentes actividades y el fútbol no es la excepción. En busca de una ilusión, apuestan a jugar en categorías del ascenso europeo y suelen tener buenas experiencias. Ese es el caso de Julián Scigliano, que hace tres años y medio que está en el viejo continente y puede disfrutar de lo que más le gusta. Sin embargo, en los últimos días empezó a vivir una de las peores experiencias que le tocó desde que decidió embarcarse atrás de sus sueños. Y lo sufre por haber hecho las cosas bien, por "denunciarse" apenas sintió los primeros síntomas compatibles con el coronavirus, sin pensar que el sistema púbico de salud de Italia no iba a estar a la altura y lo tiene encerrado en su casa sin realizarle el hisopado correspondiente.

Lo primero que hace Scigliano es desligar al Ilva Maddalena de esta situación que le toca vivir. Por el contrario, el club de la ciudad de La Maddalena, en la provincia de Sacer, en el norte de Cerdeña, se está portando de maravillas con el defensor marplatense que vive solo. "Todo lo que es compras, cosas para comer y lo que necesito de la casa, se hace cargo el club de traerme todo. Gracias a ellos a mí no me falta nada, porque si fuera por la salud pública, yo ahora estoy tirado en la cama sin poder hacer nada", aclara desde su casa en esa paradisíaca ciudad isleña.

Todo comenzó el penúltimo fin de semana de agosto, cuando el marplatense se empezó a sentir mal. "El sábado 22 estábamos cenando con mis compañeros y me sentí un poco mal a la noche. El domingo ya estaba peor, muy caído, con los síntomas habituales de un estado gripal fuerte. Como el lunes seguía igual, el martes hice lo que indica el protocolo, que es pedir un médico a tu casa, viene, hace una receta y con esa te vas a hacer el hisopado. Me dijeron que porque soy español (tiene ciudadanía) no me correspondía esa atención a domicilio y que me tenía que acercar a un Pronto Soccorso (sala de emergencias). Fui, me denuncié los síntomas y mi caso pasó al Sistema Sanitario Público de Italia. Lo que me explicaron es que ellos se tenían que hacer responsables en 14 días de ir a realizarme dos hisopados: el primero que confirma si soy positivo o negativo y otro a las dos semanas para ver si seguía siendo positivo. Pero no vinieron nunca y ya llevo casi 20 días esperando", explicó.

Además de la situación personal, también pierde en lo deportivo, porque el domingo comienza la Copa Italia y no podrá estar ante el Buddoni.  A eso se suma que apenas había pasado una semana desde que volvieron a entrenar, por lo que ya perdió demasiado tiempo. Scigliano hizo inferiores en Kimberley desde los 3 a los 17 años, luego pasó a Alvarado donde debutó en la Primera Local, siguió en Cadetes de San Martín y luego comenzó su travesía en Europa: primero seis meses en Alemania y ahora hace tres años y medio que juega en el ascenso italiano. 

El problema más grande, es que no tiene una solución a la vista: "Me encantaría tener una respuesta. Aunque sea una respuesta mala, porque sabría qué hacer o los pasos a seguir. Ahora lo único que me queda es esperar un llamado y ver si me van a venir a hisopar y cuándo; no tener una respuesta es lo peor que me puede pasar. El club no puede hacer nada porque desde el momento que yo entré en el sistema público no puedo moverme de mi casa. Hubo otro chico del equipo que cuando sintió síntomas fue a un hospital privado, se hizo el hisopado y ya está, pero yo no sabía, me denuncié y ahora tengo que esperar. Si me presento en un lugar privado, me arriesgo a que salga mi nombre en algún lado que incumplí la cuarentena y me expongo a que me denuncien y no sé cuáles pueden ser las represalias. Hasta que no vengan a mi casa yo no puedo salir porque estoy poniendo en riesgo a otras personas. Quedé preso en mi casa, sin cometer ningún delito", repite casi con resignación. 

Como si no le alcanzara todo lo que está viviendo, a miles de kilómetros de los afectos y solo, Scigliano también tuvo que soportar la estigmatización y algunas versiones que, en un pueblo de 10 mil habitantes, corrieron rápidamente de boca en boca. "Apenas me presenté a la sala de emergencias me empezaron a llegar mensajes de 'sos positivo', 'tenés coronavirus', llegaron a inventar que llegué con crisis respiratoria al hospital y es todo mentira. Lo único que hicieron fue ensuciar mi imagen, cuando yo no salí de mi casa, más que nada para no contagiar a nadie, porque yo después de los primeros dos días que tuve ese estado gripal ya me sentí bien y no tuve ningún síntoma más de nada", relata con impotencia. Y asegura que "podía ser coronavirus como no, pero no lo voy a saber nunca porque no me hisopé o lo sabré cuando me haga el serológico, que comprobará si tengo los anticuerpos y eso significará que cursé la enfermedad en algún momento".

Otro tema no menor que debe sobrellevar Scigliano es el de la distancia y cómo manejar la situación con la familia, sin generarle demasiada preocupación. "Yo no sé nada y es muy difícil transmitirle a ellos que estoy bien, porque con todo lo que ha pasado con el coronavirus es inevitable que se preocupen de más. Pero intento mantenerlos con calma, aunque yo a veces la pierda".

Por último, reflexionó sobre la pandemia que impactó a nivel mundial, que en Italia donde reside tuvo picos importantes en marzo y abril, que bajó y que sufrieron rebrotes en las últimas semanas. "Yo creo que es un tema para no tomar con pinzas, para respetar lo que indican los responsables de salud, está a la vista con la cantidad de contagios y muertos a nivel mundial lo que es la enfermedad, que no se tome como una cosa política sino con la seriedad que corresponde porque no es una joda y lo está sufriendo todo el mundo un montón y lo ideal sería que todos juntos podamos salir adelante".

Compartir
Compartí esta nota