Lobos marinos de piedra: la primera obra pop argentina

Llegar a Mar del Plata y no sacarse una foto con los lobos marinos de piedras que ornamentan la Rambla es algo impensado para los miles de visitantes que recibe año a año Mar del Plata. Las esculturas son reflejo de una época de opulencia y se han convertido con el tiempo en uno de los puntos icónicos de la ciudad.

28 de Noviembre de 2021 17:43

Quien diga que no tiene una foto en los lobos marinos de la Rambla, miente. Marplatenses y turistas llegan hasta la costa y se retratan, aunque sea una vez en su vida con los monumentales mamíferos de piedra, pero pocos saben la historia detrás de las asombrosas piezas de roca que fueron talladas en la Cantera Sud Atlántica por un picapedrero esloveno.

En 1939 el Gobernador Manuel Fresco autorizó la demolición de la Rambla Bristol para dar paso a una nueva rambla con un estilo moderno. El arquitecto encargado de llevar adelante el ambicioso proyecto no fue otro que el Arquitecto Alejandro Bustillo que se propuso realizar dos edificios en espejo separados por una gran plaza seca frente al sector más transitado de la costa marplatense.

Fioravanti, la primer gran bestia pop

La plaza seca proyectada por Bustillo desembocaba, escalinatas de piedra mediante, en la Playa Bristol, pero las escalinatas necesitaban alguna figura que las enmarque y, para ello se contrató al escultor José Fioravanti que inspirado en la historia de la fauna marplatense decidió homenajear a los Lobos Marinos ya que estos fueron los primeros habitantes de “la Feliz”. Así, 70 años antes que Marta Minujín realice una réplica de alfajores, Fioravanti se dio a la tarea de esculpir dos monumentales figuras de piedra convirtiéndose en el precursor del arte pop sin saberlo.

Las piezas fueron realizadas en una cantera de Estación Chapadmalal. Foto: Fotos de Familia

En efecto, la obra, íntegramente realizada en cuarzo arenita, popularmente conocida como Piedra Mar del Plata es proporcional a los edificios que custodia y tiene seis metros de alto por 13 metros de ancho fue realizada en la cantera modelo Sud Atlántica de Estación Chapadmalal, que pertenecía a Herman Wachnitz. 

Un hombre detrás de la bestia

Aunque las piezas están históricamente relacionadas al gran escultor argentino, no fue él quien realizó el tallado de la piedra Mar del Plata. Cómo muchos de los grandes artistas, en su taller tenía varios asistentes que se encargaban de materializar sus diseños. Para este pedido en particular, fue el picapedrero esloveno Janez Anton Gruden.

Gruden había nacido en Eslovenia en 1897 y había llegado a la Argentina a fines de la década del 20 escapando de los horrores de la guerra, como muchos inmigrantes que llegaron al país y se dedicó al trabajo de picapedrero.

De acuerdo a los informes a los que tuvo acceso 0223, no hay un registro escrito sobre los meses de trabajo que el escultor destinó al tallado de ambas piezas, aunque sí hay material fotográfico que registra las horas de trabajo. Esto es algo común en el ambiente artístico y, en la época en la que se realizaron las piezas, había gran cantidad de extranjeros que se desempeñaban como empleados en talleres de grandes artistas.

Los lobos de piedra son una postal infaltable de Mar del Plata. Foto: Archivo 0223

"Era el modo de trabajo de la época" relataría años mas tarde Eduardo Gruden, hijo del escultor. "En aquel momento el que firmaba el contrato se arrogaba la potestad de hacer la obra", explicaría.

Gruden tenía las manos cortadas y golpeadas, algo propio de los escultores de piedra directa, mientras que Fioravanti tenía un sentido y una visión comercial, además de estar mejor vinculado que el  artista esloveno.

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