Seguridad

28 de Julio de 2021 11:17

Tuvo un brote psicótico y llamaron a la policía para internarlo: enfrentamiento, balas de goma y cinco heridos

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Una jubilada de 67 años perdió parte de un dedo al recibir uno de los impactos.

Ocurrió esta madrugada en Monte Terrabusi, luego de que un hombre con esquizofrenia tuviera una crisis y su mamá pidiera asistencia de una ambulancia. La mujer de 67 años, que perdió parte de un dedo durante los incidentes, aseguró que su hijo no recibe atención profesional desde que comenzó la pandemia.

Mientras la cobertura del caso del cantante Santiago “Chano” Moreno Charpentier, que lucha por su vida tras recibir un disparo de arma de fuego de parte de un policía que quiso reducirlo mientras sufría un brote psicótico, ocupa gran parte de los medios de todo el país; en Mar del Plata, la escena se replicó esta madrugada, en la periferia de la ciudad, y dejó el saldo de cinco personas heridas con balas de goma. 

Todo comenzó este lunes poco después de las nueve de la noche, cuando la familia de un hombre de 47 años que padece esquizofrenia, notó los primeros indicios de lo que iba a derivar en un brote psicótico y llamó a sus otros hijos para que la ayudaran. No era la primera vez que ocurría y su mamá, una mujer de 67 años que está a cargo de él, lo veía venir. Es que desde que comenzó la pandemia, su hijo no recibe asistencia profesional y, mucho menos, la medicación que debe tomar de por vida para mantenerse estable. “Cuando puedo, le compro las pastillas y se las metemos en un vaso de gaseosa, pero todo es muy difícil para nosotros”, contó este martes María Luisa Torres a 0223.

Si bien trató de calmarlo, la situación se complicó -el hombre tomó un cuchillo y sus familiares temían que les hiciera daño a ellos o a sí mismo- y la mujer no tuvo más opción que llamar a la policía para pedir que enviaran una ambulancia y el paciente fuera internado. Sin embargo, todo terminó de la peor manera: asustado por la fuerte presencia policial que se montó frente a la pequeña casa ubicada en inmediaciones de las calles 443 y 62, se escapó del lugar y al regresar, un rato más tarde, fue reducido a tiros.

Una pequeña casa del Monte Terrabusi fue el escenario de una noche de terror.

Según fuentes oficiales, en el lugar se hicieron presentes efectivos del destacamento Acantilados y de la comisaría decimotercera, que buscaban trasladar al hombre a una clínica psiquiátrica, tal como lo había ordenado el Juzgado de Familia N°5. En ese marco, indicaron, se produjo un enfrentamiento con los familiares y vecinos del paciente, que incluyó disparos de postas de goma para intentar disuadirlos. Producto de la gresca, agregaron, una mujer policía sufrió  un corte en el cuero cabelludo y hubo roturas de los vidrios de tres patrulleros.

Pero la versión de los familiares difiere en cuanto a cómo se produjo el hecho. Oscar Aguirre, hermano del hombre que padece esquizofrenia, aseguró que la policía los atacó sin contemplar que en el medio se encontraba una persona que atravesaba una crisis y necesitaba asistencia médica. “Aparecieron 15 patrulleros, como si fuéramos narcotraficantes y empezaron a disparar”, contó Aguirre a este medio. En consecuencia, reconoció, comenzaron a arrojar piedras hacia los uniformados, que siguieron disparando. Esta mañana, Oscar juntó al menos 15 cartuchos de postas de gomas alrededor de la casa de su mamá. 

Cinco integrantes de la familia Torres recibieron disparos de bala de goma en distintas partes del cuerpo.

Producto de la balacera, cinco personas resultaron lesionadas: el paciente psiquiátrico, su madre, dos hermanos y un sobrino de 19 años, que quedó internado en el Hospital Interzonal con heridas en el tórax y una rodilla. A María Luisa, uno de los postazos le arrancó parte de un dedo y sus hijos también sufrieron heridas en las manos y otras partes del cuerpo. “Me pegaron en la mano mientras me cubría la cara, nos podrían haber matado”, afirmó la mujer que, tras ser atendida en el Higa, regresó a su hogar. Sin haber podido pegar un ojo en toda la noche, ahora tiene previsto presentarse ante la Fiscalía para denunciar lo que, a su criterio, fue un caso de gatillo fácil.  

“Mi hijo necesita ayuda de un médico, no que le disparen”, lamentó María Luisa, que perdió parte del dedo mayor de su mano derecha. “Trabajé toda mi vida en huertas, estoy jubilada y ahora, con la mano así, no puedo hacer nada”, advirtió.

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