A 50 años del "Marplatazo": crónica de una protesta que marcó a la ciudad

El asesinato de Silvia Filler a manos de integrantes de la Concertación Nacional Universitaria marcó un antes y un después en la historia de las movilizaciones de la ciudad.

Se cumplen 50 años de la movilización que cambió la historia de la ciudad

14 de Junio de 2022 10:03

El asesinato de Silvia Filler, la estudiante de 18 años que cursaba el primer año de la carrera de Arquitectura cuando participaba de una asamblea a manos de integrantes de la Concertación Nacional Universitaria (CNU) marcó un antes y un después en la historia de las movilizaciones de la ciudad.

Luego del hecho que conmocionó a los marplatenses, comenzó en la ciudad un proceso de importantes movilizaciones estudiantiles que exigían justicia y la conformación de una organización coordinadora trabajadora-estudiantil que darían paso a la acción conjunta de estudiantes y la CGT local en huelga general para desafiar a las autoridades con movilizaciones y enfrentamientos que culminarían con la excarcelación de los 110 presos políticos que habían encabezado las movilizaciones en busca de justicia por la estudiante asesinada.

Cronología de un paro inédito

El 6 de diciembre de 1971, integrantes de la CNU asesinaron a sangre fría a la joven Silvia Filler, mientras participaba de una asamblea en la Facultad de Arquitectura -que por entonces tenía una creciente politización en sintonía con lo que ocurría fuera de las aulas- desencadenando una serie de movilizaciones y acciones callejeras

De acuerdo al informe publicado por  la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dipba) y difundido por el Instituto de Investigaciones Gino Germani (Iigg) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el movimiento estudiantil local contenía a la Línea Antiimperialista Nacional (LAN) de “orientación castrista”; el Grupo Estudiantil Antiimperialista (GEA) integrado por militantes del ERP; la Juventud Universitaria Peronista (JUP) -que tenía presencia en la mayoría de las facultades-; el Movimiento de Acción Reformista (MAR); la Juventud Socialista de Avanzada (JSA-PST) y la Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista (Ters-Po) y la Consertación Nacional Universitaria (CNU).

El 2 de enero de 1972, se dictó el procesamiento y la prisión preventiva contra 16 integrantes de la banda que había irrumpido en la asamblea de arquitectura, todos integrantes de la CNU. Así, comenzó una ola de movilizaciones por diferentes problemáticas: De acuerdo a los reportes del diario la Capital, los delegados de la CGT regional, llamaron a una huelga general para el 17 de enero de 1972 exigiendo mejoras laborales para los trabajadores de los barcos de altura y reactivación de la industria de la pesca, que copó el centro de la ciudad con la movilización pese a la fuerte represión por parte del ejército y terminó obteniendo parte de sus demandas y se manifestaron contra la prohibición del carnaval el 13 de febrero del mismo año.

El 6 de junio de 1972, para conmemorar los seis meses del asesinato de Filler, la coordinadora trabajadora-estudiantil que agrupaba organizaciones de izquierda de las dos universidades de la ciudad, docentes y trabajadores llamó a una nueva movilización. La fundación Pluma resalta en su publicación del 7 de junio del 1972, durante la manifestación la policía intervino deteniendo a ocho integrantes del PST que eran, además testigos en la causa.

Ante las detenciones, los estudiantes declaran el estado de movilización por tiempo indeterminado y una nueva asamblea de la coordinadora obrero-estudiantil, donde se definió exigir a la CGT local el llamamiento a un paro activo para el 14 de junio.

El 15 de junio de 1972 del Diario El Atlántico titula "Renació la normalidad tras la nerviosa jornada de ayer" y, en su nota de tapa relata los diferentes enfrentamientos que se vivieron entre militantes y el Ejército en diferentes puntos de la ciudad. De acuerdo a las fotografías de la jornada, en las inmediaciones de la Municipalidad, la adhesión a la medida de fuerza fue total al punto que, lo único que se veía en las calles eran patrulleros y autos del ejército.

Tanto el Diario El Atlántico, como el Diario La Capital dedican a su publicación de la fecha mencionada, la plana principal dando cuenta que, desde las 10 de la mañana y hasta entrada la tarde, miles de estudiantes y trabajadores, entre los que destacaban los de la industria del pescado, se concentraron en diversos puntos de la ciudad y desafiaron el despliegue del ejército que tomó previamente el control de la ciudad. Movilizó el regimiento 10° de caballería blindada y bloqueó junto a las otras fuerzas armadas los accesos al centro de la ciudad. 

La medida de fuerza tuvo una adhesión del 100%, algo que no se había visto nunca en la ciudad que estaba completamente paralizada. Los reportes revelan que los principales centros de concentración de los manifestantes fueron Alberti y San Juan y la zona puerto. Desde allí miles de personas  se movilizaron enfrentándose con el ejército e intentando llegar al centro de la ciudad -algo que no consiguieron-.

"La fuerte represión lograba dispersar las movilizaciones pero no impedía que una y otra vez las diversas columnas se reagruparan, volvieran a enfrentarse y alcanzaran las inmediaciones de Guido y San Martín, tras avances y retrocesos", indican los medios de la época. Durante los enfrentamientos, hubo 110 detenidos.

Diez días más tarde, en su edición del 27 de junio de 1972, el diario La Nación da cuenta en su columna de opinión de “un triunfo de los activistas en la ciudad balnearia, por el cual han bregado infructuosamente hasta el momento sus colegas del resto del país: la adhesión completa de la CGT.”, indica el periódico fundado por Bartolomé Mitre.

“No se ha reducido a declaraciones simbólicas. Consistió nada menos que en un ‘paro activo’, al estilo de los de Córdoba. (...) Este tipo de alianza obrero-estudiantil ha sido el ideal largamente acariciado por los grupos universitarios extremistas. (…) Imprevistamente, cuando todo parecía indicar el fracaso a escala nacional de esa táctica, se ha obtenido un primer triunfo en Mar del Plata. Hasta dónde continuará a partir de este instante esa conjunción obrero-estudiantil es imprevisible, tanto en aquella ciudad como en el resto del país. Lo único seguro es la gravedad de una alianza semejante si sus objetivos están enderezados solamente – como aparentemente lo están – a una acción tumultuosa y subversiva. Porque también puede ensayarse la siguiente interpretación: vistas las dificultades de algunos dirigentes obreros por embarcar a ‘las bases’ en acciones callejeras, la explotación de problemas universitarios y la mezcla con los bien entrenados activistas estudiantiles puede construir una buena táctica”, concluye el editorial.

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