300

300 no es un número casual. Hoy esta columna sobre libros cumple 300 publicaciones y así como para las primeras 100 se eligió una temática particular y otra para la número 200, en esta valía la reseña de la novela gráfica 300 de Frank Miller y Lynn Varley.

300 del dibujante Frank Miller en la columna número 300 de El Escribiente.

15 de Septiembre de 2024 10:53

El Escribiente llegó a su columna número 300. La primera columna se publicó el 11 de octubre de 2018. Mucha lectura ha pasado por estas líneas, muchos autores y entrevistas. El placer de los libros sigue generando en mí buenos encuentros con los lectores. Por eso, como me gusta decir, buenas lecturas para ustedes y a seguir disfrutando del hábito de leer.

Publicada en cinco entregas entre los meses de mayo y octubre de 1998, aparece la novela gráfica 300 del dibujante Frank Miller y los colores de Lynn Varley.

Si algo impacta de entrada en 300 es el formato: páginas dobles como una sola plancha, pero, por otro lado, también impacta la fuerza narrativa que acompaña a las ilustraciones.

Portada de la historieta gráfica.

La inspiración de la novela gráfica fue una película de 1962 del director Rudolph Maté: León de Esparta o The 300 Spartans. Según el propio Miller, vio de niño esa película y su infancia quedó marcada.

Sabemos que la historia se sitúa en el 480 a. C., durante los conflictos bélicos entre los griegos y el imperio Persa. La historia se sitúa en la batalla más simbólica de este conflicto, si hablamos de valor y sacrificio, la batalla de las Termópilas. Tres días donde el rey Leónidas y sus 300 espartanos buscan frenar al rey Jerjes I.

La historia tiene todo lo necesario para encantar: batallas épicas, mucha violencia, pensamientos interiores, discursos heroicos y situaciones de planteos reflexivo. Luego de su lectura, queda la sensación de que todo está hecho en la justa medida, los diálogos, las escenas mudas, las descripciones.

Si medimos la novela gráfica por su contenido histórico podemos encontrar varios vacíos y varios aciertos. Por ejemplo, los números de soldados que describe Miller no eran los reales, fueron apenas 200 mil persas y no tantos como denuncia la historia gráfica y luego la película, así como tampoco fueron solo 300 los que los enfrentaron: a los 300 espartanos hay que sumar hoplitas, micenos, tespios, tebanos, corintios, entre otros. Se calcula que el número total era de 7 mil hombres. Por otro lado, la historia relata bien la sociedad militar que era Esparta, cómo se entrenaba duramente a sus más jóvenes y cómo se sometían a los designios del oráculo y los dioses antes de ir a la guerra. También está muy bien reflejada la costumbre de revisar a los niños al nacer para ver si podían cumplir su destino de guerreros, de lo contrario eran sacrificados.

Leónidas y el lobo.

Las licencias tomadas por Miller son acertadas en cuanto a la historia, no hay que perder de vista que no es un libro o historieta histórica, sino una historia de ficción. Buscar otra cosa sería en vano y de inexpertos.

Frank Miller venía de una cosecha de éxitos ya en el rubro. Su peculiar estilo de viñetas y sus juegos entre luces y sombras formaban un recurso narrativo muy potente. Ya había tenido la oportunidad de darle vida a Spectacular Spiderman, Daredevil, Elektra, Ronin, Batman Dark Knight Returns, Batman Year One y Sin City entre otras grandes experiencias gráficas.

Para 300, Miller utilizó las luces y sombras para generar una atmósfera de gran fuerza, lo que provocó que muchas secuencias quedaran grabadas. Una paleta de colores tenues que juega con esas sombras lleva al lector a disfrutar de esas imágenes casi de estilo cinematográfico (la novela gráfica será llevada al cine por Zack Snyder en 2007 con la misma fuerza).

Las 85 páginas divididas en cinco capítulos que conforman la obra están cargadas de un lenguaje para adultos, violencia, acción y grandes diálogos. Todo esto provoca, junto a las ilustraciones, una gran expresividad que le valió convertirse en un clásico del noveno arte.

Un rey que se creía dios puede sangrar.

Hacia el final, Leónidas convoca a Delios, el contador de historias, para que regrese y cuente el destino de esos espartanos para convertirlos en inmortales y revaloriza el orgullo espartano. Delios será el mismo que cuente la historia que estamos leyendo, fortaleciendo el recurso del narrador que uno percibe en la lectura.

300 es una obra muy potente, desde sus dibujos hasta su historia, la que parece sencilla: un rey que pelea contra un ejército invasor y tiránico. Pero si se presta atención, puede que se encuentre algún punto que permita otro tipo de reflexión. La obra tuvo muchas críticas, también muchos premios, y hoy es una de esas que se consideran de culto. No es una novela histórica, es una ficción que estremece, rescata a los espartanos, exagera en algunos puntos, pero logra entretener y degustar la combinación entre dibujo, color y guion.

 

 

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