Walter Lezcano: “Ella entendió la vida como la negación de las etiquetas, si algo está quieto es que está muerto”

Nada descubrimos si decimos que Rosario Bléfari fue una artista multifacética. Quizás uno de los qué más trató de entender su arte y su vida, si es que no es lo mismo, fue Walter Lezcano, autor de La belleza del ruido. Una aproximación al viaje de Suárez y Rosario Bléfari.

Walter Lezcano y un libro que transita por la vida de Rosario Bléfari y su arte.

22 de Septiembre de 2024 12:56

Walter Lezcano es periodista y docente de Literatura. Encantado por la figura artística de Rosario Bléfari se encaminó a compartirnos lo mejor de la vida y de la obra de la artista en La belleza del ruido. Una aproximación al viaje de Suárez y Rosario Bléfari (Gourmet musical ediciones – 2024).

Con motivo de la jornada de homenaje a Rosario Bléfari que organizó el Club Cultural ubicado en Chacabuco 3591 para el sábado 28 de septiembre, Walter Lezcano estará en la ciudad para presentar su libro. Previo a eso, compartió con El Escribiente sus sensaciones ante la figura de la artista marplatense fallecida en el 2020.

“La verdad, me parece que es como alguien única en el arte argentino y habilitaba completamente a pensar un libro sobre ella, que también es una aproximación, es un intento, a ver ese metaverso de Bléfari, a todas esas disciplinas que fue habitando, a todo ese universo que era Bléfari”, comienza diciendo Lezcano antes de venir a la ciudad de Mar del Plata.

El libro fue editado este mes de agosto pasado, pero llevaba bastante tiempo terminado. Cuando ella muere, el libro podría haber salido, pero creo yo que acertadamente, se esperó otro tiempo.

“A Rosario yo le ofrezco hacer el libro en el 2016. En ese año, la propuesta inicial fue hablar de Suárez, de los 90, de esa Suárez que empieza en el 80 y termina en el 2000. Ese era un poco el plan y, cuando el libro estaba en proceso, 2016, 17, Suárez retorna para hacer algunas fechas. Entonces estábamos viendo cómo continuar, podríamos decir una segunda vida de Suárez, porque estaban queriendo también hacer dos cosas. Por un lado, tener una dinámica tranquila de banda, es decir, tocar una o dos veces por año y, por otro lado, hacer canciones nuevas. Esto porque no querían ser una especie de revival de lo anterior. Estaban en ese plan cuando se va uno de los miembros fundacionales, Gonzalo Córdoba, y vuelve Marcelo Zanelli. Luego se suma Gustavo Monsalvo de El mató un policía motorizado. Entonces, todo esto hizo que el objeto de estudio empezara a evolucionar y el libro empezó a mutar. Las entrevistas finales fueron para el 2019 y así poder ir viviendo como toda la historia completa de Suárez. La muerte de Rosario lo que trajo fue una evolución final al libro. Viste que en el 2021 sale el último EP y eso me mostró que ese era el final del libro, pero también eso fue construyendo o definiéndolo. Entonces, hubo como varias etapas del libro porque Suárez y Rosario también iban evolucionando frente a mí”, cuenta Lezcano. Y agrega, “Uno de los orígenes del libro, allá por el 2016, era para mí festejar a Rosario. O sea, sentir que estábamos frente a una artista que para mí era inmensa, que para mí era influyente, icónica, que para mí era una poeta, triste, una performance, una docente, como que, de algún modo, también era su propia obra de arte en funcionamiento. Un libro me permitía abarcar todo ese territorio inmenso que ella fue abonando, fue cosechando, fue expandiendo”.

- ¿Te acordás de la última entrevista que le hiciste? Pero no desde lo profesional o el tema que hablaron, sino de la Rosario que no salió, de esa que conociste vos únicamente en ese proceso de trabajo.

-  El último encuentro, no recuerdo exactamente la fecha, pero sé que fue en 2019. Lo que sí recuerdo fueron los últimos intercambios de audios con ella. Estuvimos hablando sobre María Moreno y de cómo, a veces, los artistas para avanzar se roban a sí mismos. O sea, toman cosas de su pasado, que por ahí se habían olvidado, lo retoman y con eso avanzan. María Moreno eso lo llama algo como un autoplagio, como que se plagia a sí misma para poder avanzar. Cuando ella falleció escuché muchas veces esos audios, esos intercambios, como para, no sé, recuperar la voz de ella, ¿viste?

Otros libros de Walter Lezcano.

El 2019 fue un año intenso para Rosario Bléfari. Muchas actividades diarias y mucha creación, pero no era un año excepcional. Su vida era eso, era así. Walter explica, “En el 2019 estaba con Suárez, con Los mundos posibles, hacía fechas muy hermosas donde le ponía música a los poemas de Olga Orozco, estaba con una obra de teatro, con algunas cosas en relación al cine, estaba con su podcast Los cartógrafos, así que te imaginás que el libro era una cosita más y que nos encontrábamos cuando ella podía. Ella siempre fue muy generosa con su tiempo, pero también era alguien a quien le gustaba hacer muchas cosas. No es que en el último año, 2019, estaba a full, ella se comía el mundo entre dos panes y para ella era un día más en la oficina estar haciendo siete cosas. Quiero decir que no era un año particularmente productivo, siempre había sido intensa su vida. Y esa intensidad está muy bien contada en Diario de la dispersión. Justamente, crear un sistema que a vos te permita aprovechar el tiempo a tu favor. Entonces, esta idea de lo disperso le permite a ella acceder a una totalidad, ella lo propone como sistema. Notita al pie: yo creo que eso tiene que ver un poco con su raigambre, viste que los pobres llevamos la imaginación al límite para poder hacer lo que queremos hacer, ya que no tenemos plata ni podemos pagarle a nadie para que lo haga. Nosotros buscamos sistemas de creación y ese sistema era la dispersión en Rosario. Entonces, los proyectos siempre tenían esa tentativa de ser por el momento, después se pasaba a otro y ese proyecto quizás seguía y se terminaba, en algún sentido se terminaba solo, y se ponía en funcionamiento otro. Esto le permitía a ella estar en varios lugares a la vez, varios lugares para aprovechar mejor el tiempo”.

Bléfari tenía bien en claro qué y quién quería ser. Así como en función de qué disponía su arte, su propia vida. Como dice Walter, “Era muy determinada. Determinada al borde de la obsesión y del fanatismo por sostener lo que a ella le gustaba. De tener muy claro que era eso lo que quería hacer con su vida. Por otro lado, ella se había curtido en un mundo muy difícil, el de los 80, la vuelta a la democracia en Argentina, los 90, o sea, todavía era siglo 20. Y estar al frente de una banda de varones, en un mundo machista como el rock argentino, le permitió curtirse sin volverse una resentida. Quiero decir, esto le permitió seguir siendo creativa a su propia manera, sin contaminarse del veneno del rock argentino varonil. O sea, le permitió a ella seguir siendo Bléfari, con todo lo que eso implica. Ella nunca perdió el concepto de que crear está muy relacionado con lo lúdico, con el juego, y con no institucionalizar nada, sino mantenerlo en el terreno de la autogestión, la independencia, la posibilidad de ir estableciendo formas solitarias de creación, probar. Entonces, la idea de laboratorio para ella es muy importante, el laboratorio es prueba y error, y, en general, es más error que prueba, pero siempre estaba eso como una cuestión de sistema de vida”.

- ¿En algún momento te generó incomodidad el lugar en que quedaste al ser el último que escribió sobre ella?

- El haber sacado este libro fue como una alegría paradójica. No porque ella no lo pudo ver en vida, eso también para mí fue muy importante, sostener la voz de ella, hay muchas páginas donde está la voz de ella. O sea, no hay mediaciones mías, incluso hay como una serie de capítulos que se llaman El mundo según Rosario, que es ella hablando simplemente de algunos temas. Entonces, el hecho de que ella no esté para mí también fue una suerte de obligación. Mediar entre la voz de Rosario y los lectores, como que ella fuera la protagonista absoluta. No quería hacer un tipo interpretando a esta mujer, quería correrme lo más que pudiese, no solamente por eso, sino porque escuchar a Rosario es interesantísimo. Después está esto que te decía antes, esto que para mí fue vital al comienzo y que después fue teniendo otra magnitud. Yo la quería celebrar en vida. Cuando empecé no sabía nada de su enfermedad, no tenía ni idea, solamente quería dar mi cuota de empuje para festejar a esta mujer. Esa era un poco la intención al comienzo y luego nos encontramos con la muerte. También en el trascurso de las charlas me fui enterando que muy poca gente sabía de su enfermedad, o sea, lo poquito que fuimos sabiendo a lo largo de esos años fue cuando ella suspendía cosas como un recital, una presentación, cosas que después se ordenan si mirás para atrás.

Jornada en homenaje a Rosario Bléfari en Mar del Plata.

Rosario Bléfari no solo fue una artista, sino también una narradora de su propia vida, una tejedora de historias que resuenan en muchos y muchas. Una mujer que no podía evitar si estaba en un escenario, en un atril o en una pantalla. “En principio, ella era un elemento humano que donde entraba, cambiaba un poco el clima del lugar. Segundo, ella es el resultado de un montón de tensiones y de un montón de movimientos, su abuela era indígena que hacía curaciones y que una vez quisieron comprarle casa y ella lo sacó a los tiros del terreno, era hija de dos empleados de limpieza que un día se puso a hacer obras de arte y, además, protagonizó una película icónica como Silvia Prieto, fue una persona que se mudó de Mar del Plata, al sur de Capital, también es el resultado de la unión entre el rock y el folclore, también es el resultado entre alguien que quiere hacer muchas cosas muy distintas y otra que no sabe bien a veces para dónde disparar, también es alguien que todo el tiempo estaba peleando contra las instituciones, pero los últimos dos, tres años, su vida estuvo en las escuelas de artes de la escritura, ya era Rosario Bléfari. Me parece que también hay algo en que ella realmente tomó la vida como una aventura y nunca quedarse quieta en ninguna etiqueta. Ella entendió la vida como la negación de las etiquetas. Si algo está quieto es que está muerto, la idea de la vida es la movilidad, es otra cosa”, afirma Lezcano.

“… y cuando yo ya no esté en este mundo / él seguirá creciendo y reconstruyéndose / y no seré más la que lo abandonó para seguir su camino / sino parte de todo lo que él deja atrás…”, dice Bléfari en su poema Nogal. Rosario Bléfari ha dejado una gran obra artística y ha dejado una gran vida también. Vale la intención y el objetivo de Walter Lezcano de celebrarlas, en ese orden.

(*) Las actividades en la jornada en homenaje a Rosario Bléfari serán el 28 de septiembre en Chacabuco 3591 e incluyen, entre otras actividades: un taller de escritura inspirado en el Diario de la dispersión, la proyección de la película Silvia Prieto (icónica película de Martín Rejtman) y la presentación del libro de Walter Lezcano, La belleza del ruido. Una aproximación al viaje de Suárez y Rosario Bléfari. Las actividades son con inscripción previa.

 

 

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