Atajó en River, la Selección Argentina y se retiró en Aldosivi para elegir la abogacía
Un arquero que fue campeón del mundo con la Selección Argentina juvenil sorprendió al dejar el deporte a los 32 años para dedicarse por completo a la abogacía. De promesa comparada con Ubaldo Fillol a profesional del derecho, su historia es tan insólita como inspiradora.
Por Redacción 0223
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En el fútbol, las vueltas de la vida pueden llevar a los protagonistas por caminos inesperados. Algunos exjugadores se mantienen ligados al deporte como entrenadores, dirigentes o comentaristas, mientras que otros prefieren reinventarse en áreas completamente distintas. Ese fue el caso de Joaquín Irigoytía, arquero argentino que supo brillar en las juveniles y que terminó cambiando los guantes por el Código Civil y Penal.
Irigoytía se formó en las divisiones inferiores de River Plate, donde contó con el respaldo de Amadeo Carrizo, una de las grandes glorias del arco argentino. Su nivel le permitió integrar la Selección Argentina Sub-20 y ser titular en el Mundial de Qatar 1995. En ese torneo, el combinado albiceleste se consagró campeón y el entrerriano fue elegido como el mejor arquero del certamen, lo que le valió comparaciones con el histórico Ubaldo Fillol.
A nivel de clubes, la competencia interna en River era feroz, con nombres como Germán Burgos y Roberto Bonano ocupando el arco. Eso llevó a Irigoytía a buscar continuidad en el Hércules de España, aunque los problemas de adaptación marcaron su etapa europea y lo obligaron a regresar a Argentina. En el país defendió los colores de Colón de Santa Fe, Lanús, Almagro y también pasó por Cerro Porteño en Paraguay.
Durante su carrera, mientras la mayoría de los futbolistas se enfocaban únicamente en el deporte, Irigoytía tomó un camino distinto: comenzó a estudiar abogacía. Su último paso como profesional fue en Aldosivi de Mar del Plata, donde ayudó al equipo a mantener la categoría. Poco después, a los 32 años, decidió colgar los guantes y dedicarse de lleno a su otra pasión: el derecho.
Hoy, el exarquero campeón del mundo juvenil ejerce como abogado en Gualeguaychú y también está habilitado para trabajar en Buenos Aires. Especializado en derecho civil, comercial, laboral y penal, Irigoytía demuestra que la vida después del fútbol puede abrir puertas tan exigentes como sorprendentes. Una historia única dentro de la Selección Argentina, que pasó de las canchas a los tribunales con la misma determinación.
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