A dos horas de Mar del Plata: el pueblo de 100 habitantes que tiene una panadería de casi un siglo

El ingreso es a través de un pintoresco camino de tierra de casi 30 kilómetros.

Se trata de un lugar ideal para una escapada de fin de semana.

5 de Octubre de 2026 10:04

Por Redacción 0223

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Apenas dos horas de viaje separan a Mar del Plata de un auténtico oasis donde el tiempo parece haber quedado detenido a mediados del siglo pasado. Se trata de La Constancia, un pintoresco pueblo rural del partido de Ayacucho que cuenta con apenas 100 residentes estables y que se posiciona como una escapada ideal para el fin de semana. El trayecto se realiza conectando la Ruta Nacional 226 con la Provincial 74, ingresando luego por un pintoresco camino de tierra de casi 30 kilómetros.

Cómo es y dónde queda La Constancia

Fundado en 1888 por los hermanos Cosme y Gerácio Mariño, el paraje nació como un próspero centro agrícola dentro de las tierras de la antigua estancia El Rosario. A diferencia de otras localidades bonaerenses que crecieron al compás del ferrocarril, el lugar desarrolló una identidad única impulsada por sus propios pobladores. Su fisonomía conserva fachadas centenarias de ladrillo asentado en barro, calles angostas rodeadas por inmensos plátanos y antiguas construcciones que transmiten la sensación de recorrer un museo vivo a cielo abierto.

Las fachadas centenarias de ladrillo permanecen intactas.

El corazón comercial y la gran leyenda del pueblo es la emblemática Panadería de Sergio, un establecimiento gastronómico que funciona de forma ininterrumpida desde el año 1926. Allí, su actual dueño continúa horneando a diario las tradicionales galletas de campo y famosas tortas negras utilizando la misma receta familiar y el gigantesco horno a leña original que construyó su abuelo hace un siglo.

El circuito histórico se completa con el imponente edificio del ex Almacén de Ramos Generales "La Feria", que supo abastecer a más de cuatrocientos habitantes durante su época de esplendor; y el tradicional "Boliche Viejo", un clásico punto de encuentro social para los peones rurales del siglo pasado. Asimismo, la inmensa Escuela Rural N° 16 constituye hoy el epicentro educativo local, al concentrar los niveles primario y secundario para todos los niños que viven dispersos entre las estancias y establecimientos agrícolas cercanos.

En muchos lugares del destino no hay señal de telefonía.

Para quienes busquen vivir esta experiencia de desconexión absoluta, los especialistas sugieren tomar ciertos recaudos antes de salir a la ruta. Dado que el destino carece de señal de telefonía móvil de alta velocidad, cajeros automáticos y estaciones de servicio, resulta fundamental viajar con dinero en efectivo y el tanque lleno desde Tandil o Ayacucho. Por último, al tratarse de un acceso de tierra vecinal, se aconseja evitar la visita durante los días posteriores a precipitaciones intensas para no comprometer las posibilidades del vehículo.

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