Secreto militar: la inusual figura a la que apela Milei para una compra de equipamiento en medio de la tensión por Malvinas

La administración nacional declaró reservada una operación de adquisición de equipamiento militar y dejó fuera del acceso público los detalles sobre el material, el costo y el proveedor. La medida se conoció en medio de una nueva escalada diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las islas.

El gobierno de Javier Milei clasificó como secreto militar una nueva compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas, por lo que no se difundieron públicamente los detalles de la operación, el monto ni el proveedor.

19 de Octubre de 2026 12:17

Por Redacción 0223

PARA 0223

El gobierno de Javier Milei clasificó como secreto militar una nueva compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas, una decisión que impide conocer qué material se adquirirá, cuánto costará y quién será el proveedor. La medida quedó formalizada mediante el Decreto 1205/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial y firmado por el Presidente y el ministro de Defensa, Carlos Presti.

La decisión se conoció en un momento de renovada tensión con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En las últimas semanas, la Casa Rosada impulsó acciones diplomáticas y judiciales contra empresas petroleras que operan en el archipiélago sin autorización argentina y avanzó con iniciativas destinadas a frenar el proyecto de explotación de hidrocarburos Sea Lion. En ese contexto, el nuevo movimiento en materia de defensa suma otro elemento a la agenda estratégica del Gobierno.

Las Fuerzas Armadas argentinas atraviesan un proceso de reequipamiento, con incorporaciones destinadas a recuperar capacidades operativas y modernizar sus recursos.

El decreto establece que las operaciones contractuales necesarias para concretar la adquisición quedarán bajo la categoría de secreto militar. Como fundamento, el Poder Ejecutivo invocó las leyes de Defensa Nacional y de Reestructuración de las Fuerzas Armadas, además del Decreto 9390/63, que contempla como secreto militar determinadas adquisiciones y construcciones relevantes para la preparación y el empleo de las fuerzas.

La clasificación permite que los organismos involucrados queden exceptuados de las obligaciones habituales de publicidad y difusión de las actuaciones. De esta manera, no se informaron públicamente el tipo de equipamiento, el monto de la operación, el proveedor ni la fuerza que recibirá el material.

La cuestión Malvinas volvió a ganar protagonismo en la agenda del Gobierno, en un escenario de tensiones diplomáticas con el Reino Unido y de iniciativas para reforzar la política de defensa nacional.

 

Un antecedente en el reequipamiento militar

La decisión se suma a otras medidas adoptadas durante la gestión de Milei para mantener bajo reserva operaciones vinculadas con la modernización militar. Entre ellas aparecen los decretos relacionados con la adquisición de los F-16 a Dinamarca y con la infraestructura y los contratos complementarios necesarios para incorporarlos.

El plan de reequipamiento también contempla vehículos blindados Stryker para el Ejército, helicópteros Black Hawk y aeronaves de patrulla marítima P-3 Orion para la Armada, entre otras incorporaciones. Se trata de adquisiciones que buscan recuperar capacidades operativas de las Fuerzas Armadas, aunque no hay información oficial que permita vincularlas con la nueva operación clasificada.

Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, firmaron el decreto que clasificó como secreto militar una nueva adquisición de equipamiento para las Fuerzas Armadas, sin revelar el material ni el monto de la operación.

La decisión se produce mientras el gobierno mantiene una postura más activa en el reclamo de soberanía sobre las islas y busca fortalecer las capacidades militares argentinas. La discusión también alcanza al futuro equipamiento de la Armada: el proyecto de Presupuesto 2027 contempla autorizaciones de endeudamiento para evaluar la compra de submarinos convencionales y fragatas multimisión. Sin embargo, esas previsiones presupuestarias no representan contratos cerrados ni permiten afirmar que la compra declarada secreta esté relacionada con esos proyectos.

Por el momento, el dato confirmado es que el gobierno habilitó un nuevo procedimiento de adquisición bajo reserva. El alcance concreto de la operación y su costo permanecerán fuera de la información pública, al menos en los términos establecidos por el decreto, en una coyuntura marcada por la disputa diplomática con Londres y los planes de modernización de la defensa nacional.

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