Era el boliche más futurista de Mar del Plata, tuvo un triste final y hoy funciona una farmacia
El lugar supo ser una parada emblemática para las estrellas de la farándula.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Durante la era dorada de la noche en Mar del Plata, la emblemática Constitución ostentaba el apodo de la avenida del ruido gracias a sus imponentes discotecas. Entre gigantes del entretenimiento, una edificación revolucionó el paisaje urbano a finales de la década del sesenta con una propuesta totalmente adelantada a su tiempo: se trataba de Enterprisse, un boliche con forma de nave espacial que se convirtió en un ícono de la Costa Atlántica.
Qué fue del emblemático boliche Enterprisse
El ambicioso proyecto nació a partir de una inversión de 100 millones de pesos realizada por la sociedad comercial Constitución SRL con la meta de mostrar cómo sería la vida en el año 2000. Inaugurado el 28 de noviembre de 1969, el complejo fue diseñado por el arquitecto cordobés Héctor Abraham Gulle. Fanático confeso de la ciencia ficción, inspiró el concepto de la estructura en la famosa serie televisiva Star Trek y en la nave del Capitán Kirk.
La edificación de mil metros cuadrados cubiertos se levantó en un tiempo récord de solo cuatro meses utilizando una imponente estructura suspendida de hormigón armado. Su diseño emulaba con precisión milimétrica la silueta circular de un plato volador flotando sobre el terreno. Para ingresar al recinto, los clientes debían subir por una doble escalera metálica que simulaba la rampa retráctil de descenso de una nave intergaláctica.
En su interior, el boliche albergaba dos pistas circulares rodeadas por arcos concéntricos, vitrales galácticos y un androide metálico bautizado como Robi el Cibernético, con el que los visitantes se fotografiaban. A mediados de los años ochenta, el lugar volvió a ser noticia al incorporar un inédito sistema de láser de diez colores que atravesaba la pista principal, acompañado por una gigante esfera de espejos impulsada por un motor casero.
El lugar se transformó en una parada obligatoria para las grandes estrellas de la farándula que realizaban temporada teatral en la ciudad balnearia. En sus instalaciones se consagró una joven Graciela Alfano tras ganar el concurso Miss Siete Días en 1971, además de recibir la visita de músicos como Horacio Guarany y deportistas internacionales. Su fama fue tal que el célebre personaje de historieta Isidoro Cañones lo mencionaba con frecuencia.
De convertirse en Tass a una cadena de farmacias
Con el desplazamiento de la movida nocturna hacia Playa Grande y los balnearios del sur a fines de los noventa, la emblemática discoteca comenzó a perder popularidad. En el año 2000 el predio fue remodelado para funcionar como un centro de entretenimiento con pistas de bowling bajo el nombre de Tazz. Sin embargo, el estallido de la crisis económica del año 2001 derivó en su cierre definitivo y el abandono total del histórico inmueble.
Tras sufrir varios años de vandalismo, deterioro estructural e incendios menores, la estructura fue finalmente demolida por completo en julio del año 2007. En la actualidad, sobre la intersección de Constitución y Daireaux donde miles de jóvenes bailaban bajo luces futuristas, opera una sucursal de una conocida cadena de farmacias. A pesar de su desaparición física, la nave espacial permanece intacta en el recuerdo de los nostálgicos.
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