Crisis pesquera en Mar del Plata: advierten que los costos se dispararon y proponen medidas urgentes para sostener el empleo

El sector enfrenta subas del combustible, tarifas eléctricas en alza, atraso cambiario y dificultades para exportar. Un informe plantea incentivos para aumentar las capturas de merluza, eliminar retenciones y agilizar la devolución del IVA.

Crisis pesquera en Mar del Plata: advierten que los costos se dispararon y proponen medidas urgentes para sostener el empleo

25 de Octubre de 2026 18:39

Por Redacción 0223

PARA 0223

La industria pesquera atraviesa una crisis de competitividad que golpea con especial fuerza a Mar del Plata, donde la actividad tiene un peso central en la economía y el empleo. El aumento de los costos operativos, las dificultades financieras y las trabas para exportar conforman un escenario complejo que, según un informe sobre la situación del sector, requiere medidas urgentes de los gobiernos nacional, provincial y municipal.

“La pérdida de competitividad que atraviesa el sector pesquero ha dejado de ser una novedad para convertirse, tristemente, en una constante”, advierte el documento del grupo SIP, que identifica entre los principales factores el incremento del Derecho Único de Extracción (DUE), el encarecimiento del combustible y los servicios, el atraso cambiario y la continuidad de las retenciones a las exportaciones.

El diagnóstico pone el foco en las particularidades del puerto marplatense, históricamente vinculado al procesamiento de pescado en tierra y con una fuerte presencia de la merluza hubbsi, también conocida como merluza común. De acuerdo con el informe, Mar del Plata concentra alrededor del 50% de los desembarques pesqueros totales del país.

El combustible, uno de los principales problemas

Uno de los puntos más críticos es el costo del gasoil naval, un insumo indispensable para que los barcos puedan salir a pescar. Según el relevamiento, entre marzo y abril de 2026 el combustible aumentó un 30% en una semana y acumuló una suba del 80% en lo que va del año.

En el caso de un buque fresquero pequeño, una marea demanda aproximadamente 15.000 litros de combustible. Con la modalidad de financiación corta, la inversión necesaria ronda los $38 millones, de acuerdo con los valores incluidos en el documento.

El problema no termina en el costo de cargar combustible: los plazos de cobro también generan dificultades para sostener la actividad. Mientras que el pescado entero suele venderse con pagos a 30 o 45 días, los barcos necesitan financiar nuevas salidas antes de recibir ese dinero.

Esto obliga a algunos operadores a afrontar hasta tres mareas de combustible antes de cobrar la primera venta, lo que representa unos $114 millones, sin contar salarios, víveres, reparaciones, tasas portuarias y otros gastos operativos.

El informe también señala que la modalidad de pago a 45 o 60 días, conocida como rancho, se encuentra actualmente suspendida por los proveedores. Esa situación limita las alternativas de financiación de las empresas y agrava la presión sobre su liquidez.

Tarifas eléctricas y atraso cambiario

El encarecimiento de la energía eléctrica es otro de los factores que afectan a las plantas procesadoras, especialmente porque la industria necesita electricidad para congelar, conservar y elaborar los productos pesqueros.

Según los datos del informe, las tarifas eléctricas para determinados usuarios industriales de Mar del Plata aumentaron un 146% entre junio de 2024 y septiembre de 2026.

A ese incremento se suma el desfasaje entre los costos internos y los ingresos por exportaciones. El documento compara la evolución del dólar exportador con la inflación acumulada durante el mismo período: mientras el tipo de cambio aumentó un 51,8%, la inflación oficial acumulada llegó al 97%.

A partir de esos números, el relevamiento calcula un atraso cambiario del 45,6% y sostiene que el dólar debería ubicarse en torno a los $2.208 para acompañar la inflación acumulada considerada en el análisis.

El problema es especialmente relevante para una industria que exporta alrededor del 90% de su producción y debe afrontar sus costos en pesos, mientras buena parte de sus ingresos depende de las ventas al exterior.

Sin embargo, el informe descarta una devaluación como solución directa. “La corrección directa del tipo de cambio no es una buena opción”, plantea, al advertir que el encarecimiento del dólar se trasladaría rápidamente al combustible y los servicios, con consecuencias sobre las empresas y los trabajadores.

Márgenes mínimos y trabas para exportar a Brasil

La situación también se refleja en los márgenes de rentabilidad de las empresas que procesan merluza para exportar. Brasil es uno de los principales mercados para el producto elaborado en Mar del Plata, pero los costos y las exigencias sanitarias complican las operaciones.

De acuerdo con el relevamiento, el margen de ganancia se ubica entre los 150 y los 200 dólares por tonelada frente a un precio de exportación de aproximadamente 3.600 dólares FOB. Esto representa una rentabilidad de entre el 5% y el 6% para las empresas que realizan toda la cadena de valor.

Para otros operadores, que compran pescado entero y contratan por separado el procesamiento y la congelación, el resultado puede acercarse al punto de equilibrio.

A esa situación se agregan las exigencias sanitarias para exportar a Brasil. El informe describe controles de parásitos que incluyen el desmenuzado de filetes y que, según sus datos, arrojan resultados negativos en entre el 30% y el 50% de los análisis.

Las demoras pueden obligar a frenar la producción, utilizar depósitos frigoríficos externos y afrontar reclamos de los compradores por los retrasos en la entrega de mercadería.

El documento vincula este escenario con la caída de las exportaciones desde el puerto marplatense, que cifra en un 80% interanual para el período enero-septiembre.

Una crisis que impacta en el empleo

El informe advierte que las dificultades no se limitan a los armadores y las empresas exportadoras. La industria pesquera de Mar del Plata se caracteriza por el procesamiento en tierra, una etapa que genera una importante cantidad de puestos de trabajo.

En ese sentido, el informe sostiene que se necesitan al menos siete operarios en tierra por cada marinero embarcado para llevar adelante el procesamiento del pescado.

Por eso, plantea que la continuidad de las plantas y la disponibilidad de materia prima son determinantes para sostener el empleo local. También menciona la restitución del impuesto a las ganancias para el personal embarcado, que volvió a tributar alícuotas de entre el 5% y el 35%, según los ingresos anuales de cada trabajador.

Según el análisis, esa situación profundiza la pérdida de poder adquisitivo y suma dificultades a las negociaciones salariales entre los gremios y las cámaras empresarias.

Merluza: más de 95.000 toneladas potenciales para Mar del Plata

Uno de los ejes centrales de las propuestas es aumentar las capturas de merluza hubbsi para aprovechar el recurso disponible y abastecer a las plantas procesadoras.

El informe toma como referencia la Captura Máxima Permisible establecida para 2026 por el Consejo Federal Pesquero y compara esos límites con los desembarques acumulados hasta el 6 de octubre.

Según los cálculos incluidos en el documento, todavía quedaba disponible el 36,88% de la captura permitida para el stock sur y el 47,84% para el stock norte.

Si se alcanzaran los límites de captura previstos y se mantuviera la participación de Mar del Plata en los desembarques de cada stock, el puerto podría recibir otras 95.345 toneladas de merluza hasta fin de año.

De acuerdo con la estimación, ese volumen podría traducirse en unas 45.700 toneladas de filet de corte común, equivalentes a aproximadamente 1.900 contenedores de exportación y unos 165 millones de dólares.

Para alcanzar ese objetivo, el informe propone implementar incentivos temporales que permitan a los barcos salir a pescar, entre ellos subsidios al combustible, exenciones de tasas y una reducción de las trabas administrativas.

Las medidas que proponen para revertir la situación

El documento plantea una serie de medidas para aliviar los costos, mejorar la financiación y recuperar competitividad. Entre las principales propuestas se encuentran:

  • Aumentar la disponibilidad de materia prima: impulsar las capturas de merluza hasta alcanzar los límites permitidos y facilitar el abastecimiento de las plantas procesadoras.
  • Eliminar las retenciones: suspender los derechos de exportación pesqueros, con especial atención a los productos elaborados en tierra, por su impacto en el empleo.
  • Agilizar la devolución del IVA: cumplir el plazo de 15 días hábiles previsto por ARCA para el recupero y establecer una compensación por las demoras, además de garantizar que la devolución se realice en dinero.
  • Facilitar el acceso al crédito: ofrecer financiación para comprar combustible a precios competitivos y sostener la producción destinada a la exportación.
  • Jerarquizar el área de Pesca en la Provincia: recuperar un rango institucional específico y fortalecer la participación bonaerense en las decisiones del Consejo Federal Pesquero.
  • Mejorar el funcionamiento de los organismos de control: reducir la burocracia y coordinar las acciones entre Nación, Provincia y municipios, sin flexibilizar las exigencias sanitarias, impositivas y de seguridad.

El informe también cuestiona la falta de acompañamiento político al sector y reclama una mayor participación de las autoridades en la búsqueda de soluciones. En particular, señala que la Provincia de Buenos Aires lleva 20 años sin una Subsecretaría de Pesca, a diferencia de otras jurisdicciones con actividad pesquera relevante.

Un pedido de respuestas urgentes

El diagnóstico concluye que la combinación de mayores costos, dificultades para exportar, márgenes reducidos y falta de medidas de alivio pone en riesgo la continuidad de una actividad estratégica para Mar del Plata.

“Sin abusar de la resiliencia que caracteriza a empresarios y trabajadores del sector, resulta fundamental tomar cartas en el asunto de manera urgente”, sostiene el documento.

La propuesta apunta a recuperar la competitividad sin trasladar todo el ajuste a los precios internos ni a los trabajadores, mediante incentivos productivos, alivio fiscal, financiación y una mayor coordinación estatal.

El informe sintetiza esa visión con una consigna que resume el enfoque planteado: “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”.

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