Se llevan 20 años, se enamoraron en el trabajo y encontraron en Chapadmalal un lugar para vivir sin prejuicios
Se conocieron cuando ella tenía 39 y él 19, llevan casi tres años en pareja y decidieron mudarse a Chapadmalal. La apasionante historia de Pamela y Tomás.
Por Redacción 0223
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Pamela y Tomás se conocieron trabajando y descubrieron que entre ellos existía algo más que una buena relación de compañeros, aunque los 20 años de diferencia hicieron que por un largo tiempo sintieran el peso de las miradas ajenas, hasta que decidieron mudarse a Chapadmalal, donde encontraron la tranquilidad para vivir su relación sin esconderse.
Cuando se vieron por primera vez, Pamela tenía 39 años y Tomás apenas 19. Hoy, ella tiene 42 y él 22, llevan casi tres años juntos y comparten la misma casa, el trabajo y buena parte de su vida cotidiana al sur de Mar del Plata.
En redes sociales, algunos los llaman "rebeldes", aunque ellos aseguraron que no se sentían diferentes al resto de las parejas. "Nos llevamos 20 años de diferencia", contaron a Todo Noticias (TN), mientras Pamela resumió su mirada sobre el vínculo con una frase contundente: "Para mí, la edad es un número".
La mujer sostuvo que nunca había tenido una conexión como la que encontró con el joven y destacó especialmente su personalidad, lo que la había sorprendido teniendo en cuenta su corta edad. "Es muy seguro de sí mismo, muy detallista, protector y serio. Por su edad, bastante serio. Y me cuida mucho", relató.
Por su parte, Tomás explicó que lo enamoró la manera de acompañarlo y la actitud de Pamela frente a la vida. "Es una persona que no para, no deja que te sientas mal por nada, es muy compañera. Le gusta casi todo lo mismo que a mí, como viajar, y coincidimos en muchas cosas", explicó. Y no dudó al momento de definir lo que sentía por ella: "Es la persona más maravillosa que conocí".
Los prejuicios que tuvieron que atravesar
La diferencia de edad no había sido sencilla durante los primeros meses de la relación, especialmente para Pamela, que reconoció que se sentía observada cada vez que salían juntos y que había llegado a evitar algunos gestos de afecto en público para no llamar la atención.
"Al principio sí me importaba", reconoció ella, al mismo tiempo que recordó que cuando Tomás intentaba tomarla de la mano en la calle, se la soltaba. "Él me agarraba la mano y yo se la sacaba", contó entre risas sobre el inicio de la relación.
Pero además, la situación también se trasladaba a otros espacios. Según explicó Pamela, durante un tiempo no quería sacarse fotos con su novio en un restaurante porque se sentía observada y no podía disfrutar del momento.
Sin embargo, destacó que el rol de Tomás la ayudó a superar esa incomodidad y a tomar de una manera diferente lo que podrían opinar personas ajenas a ellos, hasta que esas miradas pasaron a un segundo plano y comenzaron a disfrutar de su vínculo en cualquier lugar.
La mudanza a Chapadmalal
El cambio llegó cuando decidieron mudarse a Chapadmalal. Ambos son oriundos de Rosario, pero encontraron en la localidad costera un entorno en el que pudieron vivir su relación con mayor tranquilidad y sin sentir que debían dar explicaciones por la diferencia de edad. "Acá nos lo tomamos como que somos una pareja normal y todo el mundo está en la suya. Nadie te mira", expresaron.
Esa sensación les permitió comenzar a mostrarse como cualquier otra pareja, sin esconderse ni preocuparse por lo que pudieran pensar quienes los cruzaban en la calle, y actualmente comparten prácticamente toda su rutina: trabajan en el mismo negocio, pasan gran parte del día juntos y después regresan a a su casa.
Lejos de considerar que esa convivencia podía desgastarlos, Pamela aseguró que era una de las cosas que más disfrutaba de la relación. "Lo más lindo es que nos llevamos divinamente, no hay pelea", valoró la mujer.
Conflictos familiares
A pesar de que finalmente encontraron un lugar donde se sienten cómodos y viven su vida juntos a pleno, la relación generó conflictos dentro de la familia de Pamela, ya que sus dos hijas dejaron de hablarle y le prohibieron ver a una de sus nietas, de acuerdo a su testimonio. "Mis dos hijas ya mayores no me hablan por esto, por mi relación con Tommy", manifestó.
En paralelo, la historia fue diferente para Tomás. Según indicó, su familia ya conocía a Pamela antes de que comenzaran la relación y la había aceptado desde el primer momento. "Ya la conocían como persona. No me juzgaron, mis amigos tampoco", explicó.
Para el joven rosarino, la brecha de 20 años dejó de ser importante desde el momento en que se enamoraron y comenzaron a construir una vida juntos. "Yo no noto la diferencia de edad. Tenemos cosas en común. Yo la amo a ella como es, la pasamos genial y es lo que elegí", afirmó.
Hoy, en Chapadmalal, la pareja construyó una rutina que siente propia: trabajan juntos, viven bajo el mismo techo, viajan cuando pueden y comparten buena parte de sus días sin preocuparse demasiado por las miradas ajenas.
Después de casi tres años de relación, ambos aseguraron que habían aprendido a dejar de lado los prejuicios y a vivir el vínculo de la manera que habían elegido. "Para mí la edad es un número", remarcó Pamela.
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