Casas preparadas para envejecer: una tendencia que cobra fuerza en Mar del Plata
Con una población mayor de 60 años que ya representa más del 21% de General Pueyrredon, pensar viviendas que puedan acompañar distintas etapas de la vida gana relevancia. Qué cambios propone la arquitectura adaptable.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Mar del Plata tiene una característica demográfica que la diferencia de muchas otras ciudades: más de una de cada cinco personas que viven en General Pueyrredon tiene 60 años o más. Según el Censo 2022, son 141.080 habitantes, el 21,2% de la población.
Ese escenario también abre una pregunta para la arquitectura: ¿cómo deberían ser las casas para que puedan acompañar a sus habitantes durante más años? La respuesta no necesariamente pasa por pensar en viviendas para adultos mayores, sino en diseñar desde el comienzo espacios capaces de adaptarse a distintas necesidades.
Menos escaleras y más comodidad
Una de las principales estrategias es reducir los obstáculos dentro de la vivienda. Las casas de una sola planta, las circulaciones amplias y las puertas de mayor tamaño permiten desplazarse con mayor comodidad y también facilitan eventuales adaptaciones en el futuro.
La iluminación adquiere otro papel importante. Ambientes bien iluminados, recorridos claros y ausencia de obstáculos pueden mejorar tanto la seguridad como el confort cotidiano.
El baño, uno de los ambientes clave
El baño es uno de los espacios donde más sentido tiene anticipar posibles cambios. Las duchas a nivel del piso, los revestimientos antideslizantes y una circulación generosa permiten crear ambientes más seguros sin que tengan una apariencia institucional.
También puede contemplarse desde la construcción la posibilidad de incorporar barras de apoyo en el futuro, dejando preparadas determinadas paredes y evitando reformas importantes cuando las necesidades cambien.
Una casa que pueda cambiar con sus habitantes
La arquitectura adaptable propone además ambientes capaces de modificar su función. Una habitación que hoy funciona como escritorio puede convertirse en dormitorio; un espacio amplio puede dividirse posteriormente; y las puertas corredizas o paneles móviles pueden permitir diferentes configuraciones.
La idea de aging in place —envejecer en la propia vivienda— parte justamente de esa posibilidad de permanecer en el hogar mientras cambian las necesidades, mediante espacios flexibles, accesibles y seguros.
Una tendencia especialmente relevante para Mar del Plata
En una ciudad con una población mayor de 60 años tan significativa, estas decisiones pueden adquirir una importancia particular. Diseñar para envejecer no significa construir una casa “para personas mayores”, sino evitar que la propia vivienda se convierta en una limitación con el paso del tiempo.
Por eso, algunas soluciones que pueden parecer pensadas exclusivamente para el futuro —como eliminar desniveles, ampliar circulaciones, mejorar la iluminación o proyectar baños adaptables— también hacen que una casa sea más cómoda para cualquier persona desde el primer día.
La clave está en incorporar esa flexibilidad desde el proyecto, para que la vivienda pueda acompañar los cambios de sus habitantes sin exigir grandes reformas cada vez que aparece una nueva necesidad.
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