La Casa del Balcón: una casona centenaria que volvió a abrir sus puertas en la ciudad de Mar del Plata
Hace tres años, comenzó un nuevo capítulo en su historia. Natalia Costa Valle y su hija, Salma Villalba Costa, decidieron asumir un desafío tan apasionante como complejo: recuperar la casona respetando su esencia y devolverle la vida que alguna vez tuvo.
Por Redacción 0223
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Hay lugares que, además de albergar historias, forman parte de la identidad de una ciudad. La Casa del Balcón es uno de ellos. Construida en 1921 como residencia de las familias Larco y Jáuregui, esta emblemática casona del barrio Santa Cecilia representa una de las expresiones más destacadas de la arquitectura residencial marplatense de principios del siglo XX.
Proyectada por los arquitectos Manuel Torres Armengol y Rafael Peró y construida por Ferruccio Bianchi Boldrini, responde al pintoresquismo de sesgo español, una corriente que buscaba crear viviendas de gran personalidad, donde cada detalle arquitectónico transmitiera calidez y armonía. Su característico balcón en voladizo y el bow window que distingue su fachadas, junto con las cubiertas de tejas francesas, la piedra rústica , las carpinterías originales y el trabajo artesanal presente en cada ambiente le otorgaron un carácter único, convirtiéndola en una pieza invaluable del patrimonio arquitectónico de Mar del Plata, con una ubicación privilegiada en la manzana fundacional de Mar del Plata, sobre la loma histórica que fue testigo de los primeros trazos de la ciudad.
Con el paso del tiempo, la casona fue declarada Patrimonio Arquitectónico por el Municipio de General Pueyrredon, reconocimiento que protege no sólo su valor constructivo, sino también la memoria de una ciudad que creció junto a edificios como este.
Hace tres años, comenzó un nuevo capítulo en su historia. Natalia Costa Valle y su hija, Salma Villalba Costa, decidieron asumir un desafío tan apasionante como complejo: recuperar la casona respetando su esencia y devolverle la vida que alguna vez tuvo. Lo que comenzó como un sueño familiar pronto se transformó en un proyecto que demandó nueve meses y medio de intenso trabajo de restauración y puesta en valor.
Cada intervención fue realizada siguiendo los lineamientos municipales para la preservación del patrimonio. La decisión fue conservar la estructura original, recuperar materiales, respetar la distribución de los espacios y destacar aquellos elementos que hacen de esta residencia una construcción única. No se trató únicamente de restaurar una casa; se buscó preservar una parte de la historia de Mar del Plata.
Hoy, esa historia continúa escribiéndose todos los días con cada visitante.
La Casa del Balcón dejó de ser únicamente una residencia histórica para convertirse en un espacio donde conviven la gastronomía, la cultura, los encuentros y la hospitalidad.
En la planta baja y el jardín funciona un petit café, pensado como un lugar de encuentro donde vecinos y turistas pueden disfrutar de una propuesta gastronómica en un entorno diferente, rodeados por una arquitectura centenaria que invita a detenerse y contemplar cada rincón, con un delicioso café de especialidad y una pastelería cuidadosamente elaborada para resaltar el sabor de cada ingrediente.
El primer piso alberga un salón destinado a eventos sociales, empresariales y culturales. Allí se realizan reuniones corporativas, celebraciones privadas de cumpleaños y casamientos, presentaciones de libros, exposiciones de arte, funciones teatrales, teatro para bebés, conciertos acústicos , experiencias inmersivas y diversas actividades que buscan acercar la cultura a públicos de todas las edades.
La intención siempre fue que la casa volviera a cumplir una función social, recuperando ese espíritu de encuentro que toda gran residencia tuvo alguna vez, pero adaptado a las necesidades y expresiones culturales del presente.
El hotel boutique ocupa el segundo y el tercer piso de La Casona, donde huéspedes de distintos lugares pueden vivir la experiencia de alojarse en una casona patrimonial restaurada, disfrutando de un ambiente íntimo, confortable y con una atención personalizada.
Uno de los aspectos más distintivos de esta emblemática casona continúa siendo su gran balcón con su destacado bow window, protagonista indiscutido de la fachada. A ello se suman las enredaderas ampelopsis y enamorada del muro, que, con el cambio de las estaciones, transforman completamente la imagen exterior de la casa, regalándole nuevos colores y convirtiéndola en una postal permanente del barrio Santa Cecilia.
Cada visitante descubre algo diferente: algunos se maravillan con la calidad de la carpintería original; otros se detienen frente a los muros de piedra, al hogar histórico o a la calidez de sus ambientes. Todos encuentran un lugar donde el pasado dialoga naturalmente con el presente.
Más allá de sus distintos espacios, La Casa del Balcón tiene una misión clara: demostrar que preservar el patrimonio también significa darle un nuevo uso, abrirlo a la comunidad y permitir que continúe formando parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Porque las casonas históricas sólo permanecen vivas cuando vuelven a llenarse de personas, de conversaciones, de música, de arte y de nuevos recuerdos.
Ese fue, desde el primer día, el verdadero objetivo de este emprendimiento familiar: conservar la identidad de una casona con más de un siglo de historia y, al mismo tiempo, transformarla en un lugar donde cada visitante pueda crear la suya.
Hoy, La Casa del Balcón es mucho más que una residencia patrimonial. Es un espacio donde la historia se preserva, la cultura se comparte, la gastronomía reúne, la hospitalidad recibe y cada rincón invita a vivir una experiencia única.
Porque cuidar el patrimonio no es mirar únicamente hacia el pasado. Es construir un puente hacia el futuro para que las próximas generaciones también puedan emocionarse al ingresar a una casa que sigue teniendo mucho para contar.
Las puertas de La Casa del Balcón permanecen abiertas para quienes deseen descubrir una parte viva de la historia de Mar del Plata y disfrutar de una experiencia donde el patrimonio, la cultura, la gastronomía y la hospitalidad se encuentran en un mismo lugar.
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