No es un Cristo y tiene una historia increíble: el monumento de Mar del Plata que todos confunden
Por la falta de fondos económicos, el escultor financió de su bolsillo los últimos detalles de la imagen.
Por Redacción 0223
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El emblemático monumento ubicado en el extremo de la Escollera Sur de Mar del Plata encierra una confusión popular que perdura desde hace décadas entre vecinos y turistas. Aunque casi todos lo conocen y llaman como el "Cristo del puerto", la imponente estructura de 14 metros de altura representa en realidad a San Salvador, el santo patrono de los pescadores. La obra fue esculpida por el artista Emilio Manescau e inaugurada oficialmente en 1980 por iniciativa de la comunidad de la Parroquia Sagrada Familia.
Qué es el monumento que todos conocen como el "Cristo del puerto"
La historia detrás de su construcción revela que el proyecto original quedó inconcluso debido a la falta de fondos económicos durante la etapa de ejecución. El propio escultor debió financiar de su bolsillo los materiales y finalizar la imagen utilizando recursos propios y cemento para poder emplazarla en el morro de la escollera. A más de cuatro décadas de su colocación, la figura bendiciendo hacia el mar se mantiene como el símbolo identitario de la comunidad pesquera local.
Actualmente, la nieta del artista, Constanza Manescau, impulsa un proyecto integral de restauración y la realización del documental "El Legado / El Salvador" para completar la escultura. La iniciativa busca recuperar los bocetos originales del abuelo, los cuales incluían un corazón iluminado con venecitas que jamás llegó a instalarse. Las obras de puesta en valor pretenden consolidar la estructura frente al desgaste causado por el salitre y el viento.
El sector donde se erige la estatua constituye uno de los paseos turísticos más concurridos del Puerto de Mar del Plata, integrando el recorrido hacia la reserva de lobos marinos. Los visitantes caminan por el espigón hasta el final del trayecto para acceder a la base del monumento y bordear la figura de cemento. El camino peatonal permite observar de cerca el trabajo de esculpido y las placas conmemorativas colocadas por las familias de los marineros.
En la cima de la infraestructura funciona un mirador panorámico de 360 grados que ofrece una de las postales más completas de la ciudad. Desde ese punto elevado adentrado en el mar se contempla la silueta urbana, la extensión de las playas de la zona sur como Playa Grande y Varese, y la inmensidad del océano. Además, la altura del morro resulta ideal para fotografiar el paso constante de las tradicionales lanchas amarillas artesanales, los buques pesqueros de altura y los barcos de la Armada Argentina.
La vista privilegiada permite observar también a los ejemplares de lobos marinos que nadan sobre las rocas inferiores del espigón portuario. Para acceder al sector del mirador se debe ingresar por la rotonda del puerto y recorrer la avenida interna de la Escollera Sur hasta el estacionamiento final. El paseo es de acceso libre y gratuito durante todos los días del año, consolidándose como una parada obligada para quienes visitan la costa marplatense.
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