Era víctima de violencia de género y envenenó a su marido durante tres años con raticida: la macabra historia de “la esposa diabólica” que sacudió a Mar del Plata

En 1968 el hombre fue diagnosticado con polineuritis alcohólica, derivada en teoría, de su adicción. Falleció en 1975. Ella cumplió su condena y desapareció de la esfera pública. 

La mujer fue detenida en 1972. Fotos: Gentileza revista Causa y Delito.

1 de Noviembre de 2026 09:52

Por Redacción 0223

PARA 0223

En 1958 Blanca Escrimini tenía apenas 15 años y Víctor  Flacché casi 20. Ella era una joven interesada en la moda y criada para ser una ama de casa ejemplar. Él, por su parte, ya ostentaba el récord de ciclismo por pedalear durante 72 horas seguidas. Se enamoraron y, ni bien la joven consiguió el permiso de sus padres se casaron y formaron una familia. Puertas afuera, eran la postal de una familia felíz.

Puertas adentro, se desataba un infierno: amigos de Víctor contaron que blanca recibía golpes y había estado incluso encerrada en un pozo en el patio de la vivienda durante el embarazo como “medida disciplinaria”, era víctima de violencia psicológica e incluso aseguran que, cuando el joven deportista “se pasaba de copas” mataba mascotas que luego, les daba de comer a sus invitados, que poco a poco se fueron alejando. 

En épocas en las que el divorcio no era una opción viable para las mujeres, Blanca normalizó las conductas de su marido hasta que no aguantó más y buscó una forma de salir del círculo de violencia cada vez más profundo que atravesaba de una manera poco convencional. Se dedicó durante tres años a suministrar pequeñas dosis de raticida a su marido para provocarle una muerte lenta que no dejara rastros ni genere sospechas. 

En 1968 comenzó a poner en las infusiones de Víctor un poco de Zelio, una sustancia gelatinosa que se disolvía rápidamente y era incolora e inolora. Desde entonces, se dedicó a esperar a ver cómo la salud de víctor iba desmejorando lentamente, criar a sus dos hijos y administrar el Corralon y la ferretería que Flacché tenía en la zona de Av. Libertad y calle 164.

Todos sus allegados veían como, inexplicablemente Víctor se iba quedando ciego, mudo y postrado al tiempo que menguaba su lucidez. La salud del ciclista mejoraba esporádicamente cuando ingresaba de urgencia a hospitales pero los médicos que lo habían diagnosticado con polineuritis alcohólica no lograban dar con un tratamiento efectivo para el deportista.

La familia de Flacché comenzó a notar que la mejoría era solo cuando estaba lejos del cuidado de Blanca y le propuso a la mujer que, todo el grupo familiar se traslade a la casa paterna del deportista, con la excusa de ayudarla con los cuidados del enfermo. Sin dudar, la mujer aceptó.

Fue entonces que Héctor, el cuñado de Blanca aprovechó un descuido de la mujer y revisó sus pertenencias. Lo que encontró en su cartera fue revelador: había un frasco con veneno para ratas y una carta. Lo que siguió fue un frenesí.

Blanca declaró a su familia el tormento que la llevó a tomar esa determinación. La denuncia por tentativa de homicidio de los Flacché en la seccional cuarta tomó estado público y en los medios comenzaron a llamarla “la esposa diabólica”, “la émula de Lucrecia Borgia” y, en medio de la “cacería de testigos” iniciada por la prensa, los vecinos de la familia coincidían en indicar que, mientras el deportista estuvo en pleno uso de sus facultades psiquicas y físicas se lo podía observar como un hombre celoso y, en el último tiempo violento.

El caso tomó relevancia nacional al punto que el diario Crónica gestionó la llegada de un 12 ampollas de “Dimercaprol” inyectable, un medicamento producidos por Laboratorios Boots medicamento desde Inglaterra para comenzar un nuevo tratamiento que tampoco dio resultado.

Que reviente antes de fin de año

“La única esperanza que me queda es que reviente pronto….Ruego todas las noches que termine antes de fin de año”, le había escrito Blanca a su madre en una de las cartas incluidas en el expediente y difundidas por los medios.

Era el crimen perfecto, hasta aquel descuido. Durante el juicio, su madre contó que Blanca vivió durante trece años de martirio. “Lleva 13 años de martirio… Siempre estuvo asustada, siempre golpeada, siempre maltratada”, dijo.

“Del veneno no sé nada, yo no estaba aquí. Los diarios dicen que confesó, pero pudieron obligarla. Flacché también maltrataba a sus hijos y hasta llegó a pegarme a mí y echarme a la calle a medianoche”, contó la mujer que entre los martirios sufridos por su hija reveló que el deportista “Le llegó a pegar con una cadena. También con un cable en la espalda. Pero ella daba excusas: una vez dijo que se había resbalado. Tenía un tobillo dislocado. No lo iba a delatar. Otra vez justificó los hematomas de los ojos diciendo que se había golpeado con el toilette al agacharse para buscar las chinelas… Estaba asustada”, concluía.

Otros testigos revelaron que Flacché llegó a darles de comer gatos que el mismo mataba. Blanca Escrimini fue condenada a 16 años de prisión por “tentativa de homicidio calificado” y cumplió su pena en la Unidad Penal Nº 6 de Dolores, donde aseguran fue una conviicta inpecable. Tras cumplir su condena, se perdio todo tipo de rastro de ella.

El ciclista, en tanto, murió finalmente en abril de 1975, tras años de agonía y tratamientos fallidos. Los análisis clínicos habían confirmado la presencia de Talio en su cuerpo.





 

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