La vereda más macabra de Mar del Plata: está hecha con lápidas y esconde un tétrica historia

El cruce de las calles Almafuerte y Bernardo de Irigoyen tiene una particularidad que se visibilizó en las últimas semanas. Conocé su historia.

La particular vereda está ubicada a menos de cien metros del Cementerio de la Loma

25 de Octubre de 2026 09:00

Por Redacción 0223

PARA 0223

Las veredas de Mar del Plata esconden un sin fin de historias para quienes están atentos a sus detalles. Más de un peatón que transitó la zona del Cementerio de la Loma pudo notar que, hay algunas zonas en las que las aceras cuentan con frisos con inscripciones que no siempre son legibles.

En las últimas semanas se viralizó en redes sociales el video de una joven que había salido a pasear con su mascota y notó que en la esquina de Almafuerte y Bernardo de Irigoyen hay una vereda construida con lápidas y, más de un internauta se preguntó el motivo que llevó a los propietarios del comercio a personalizar de tal manera el espacio.

Lo cierto es que, a principios de 1890, se fundó el Cementerio de La Loma para dar solución a una práctica que se había vuelto habitual entre los marplatenses que no eran católicos practicantes y, al verse imposibilitados de llevar los restos de sus familiares al camposanto de la Capilla de Santa Cecilia, enterraban los cuerpos en sus viviendas o inmediaciones.

La llegada del cementerio al sector comprendido por las calles hoy denominadas Almafuerte, urquiza, Paso y Alem trajo consigo la instalación en las cercanías de comercios relacionados con el rubro fúnebre, entre ellas marmolerías dedicadas a la fabricación de lápidas, según consta en los planos de la ciudad de la época y, de acuerdo a las reconstrucciones realizadas por investigadores del patrimonio de la ciudad, era habitual que, las placas que presentaban alguna falla se descarten y sean reutilizadas por quienes lo necesitaban. Tal es el caso del comercio citado en el video viral.



 

Según consta en “Historia de Mar del Plata” el historiador Roberto T.  Barilli sostiene que la primera necrópolis de la Mar del Plata Fundacional se construyó en 1873 tras la construcción de la capilla de Santa Cecilia se dio origen al primer Camposanto, ubicado atrás de la capilla y el deceso que dio inauguración al mismo fue el de Jacinto Bravo.

La particularidad del espacio que se denominó popularmente “Cementerio del Puerto”, delimitado por las actuales  calles 3 de Febrero, Córdoba y La Costa era que, únicamente aceptaba dar santa sepultura a las personas que habían sido bautizadas. 





De acuerdo al texto, en 1881 se promulgó una ordenanza que generaría una importante modificación del Campo Santo. Se prohibía a los vecinos enterrar a sus seres queridos en casas particulares y se les otorgaba el plazo de tres meses para trasladar los restos al “Cementerio del Puerto”, quienes se negaban debían afrontar una multa de 500 pesos. Esto derivó en una ampliación de la necrópolis y una flexibilización en sus reglas de admisión que provocaron el colapso del lugar.

Fue entonces que, para fines de 1880 comenzó a construirse el Cementerio de la Loma, que fue inaugurado oficialmente en 1893 -aunque comenzó a utilizarse mucho antes y se lo conocía como “Cementerio General”.





Allí fueron trasladados los restos del Camposanto o Cementerio del Puerto y ese traslado dio origen a la primera historia paranormal de la ciudad ya que, sostienen que no todos los cuerpos fueron trasladados y era común encontrar restos óseos humanos cuando se realizaban excavaciones en los terrenos dispuestos para la construcción de viviendas. Uno de los espacios de la época que queda en pie y alberga un sinfín de historias de este estilo es “Villa Titito”.

De acuerdo al relato del historiador, el entonces llamado Cementerio General recibió los restos del Cementerio del Puerto y del Cementerio de Luro, ubicado en el sector comprendido por las actuales calles Dorrego, Garay, Alvarado y Funes. Según detallaba el arquitecto Cova, se trataba de un espacio propiedad de Pedro Luro y era utilizado para dar sepultura a los empleados de la estancia en caso que no sean admitidos en el primer campo santo o si no había deudos que reclamen sus restos. Dicen que en el terreno que era atravesado por el arroyo “Las Chacras” contaba con una vivienda destinada al cuidador del lugar y no hay datos precisos de hasta cuándo funcionó aunque se sabe que la vivienda del cuidador estuvo en pie hasta la década del 40.

En la cuenta oficial de la Municipalidad de General Pueyrredon se da cuenta que, en principio,la empresa de Luis Rovelli se encargó de la construcción del antiguo pórtico, los nichos municipales, las escaleras y el entrepiso del entonces denominado Cementerio General. En 1920, Amábile Levis construyó la fachada actual, de estilo neoclásico italiano.

"La estatua ubicada en lo alto del pórtico es obra del escultor italiano Rafael Radogna y fue realizada poco tiempo después de que finalizaran las tareas de la entrada. Sería el mismo artista quien diez años después delinearía la figura de Florentino Ameghino ubicada en el Paseo Luis Dávila, frente a Punta Iglesias", detallan.

Dentro de cementerio se encuentran bóvedas en varios estilos  como neoclásico, art-decó y moderno, entre otros, y obras de importantes arquitectos y constructores. También son muy interesantes las construcciones de los panteones españoles e italianos.

Lo más

leído