Sorpresa en la universidad: una carrera corta con salida laboral es “récord” en inscripciones
A pocos días del cierre de inscripciones, una tecnicatura universitaria causa sensación por el enorme interés que despierta en los futuros estudiantes. Enterate.
Las carreras cortas son las más elegidas para aquellos que buscan tener una rápida salida laboral y una de ellas permite estudiar a distancia y con una alta flexibilidad horaria. Se trata de la carrera de Bibliotecario Escolar, que está rompiendo todos los récords en la cantidad de inscriptos para el 2026 en la universidad pública de Mar del Plata. A pocos días del cierre de inscripciones –previsto para el 19 de febrero- ya alcanza a unas 5.000 personas.
“Hay diferentes causas concretas para estos números. Si bien es una carrera de pregrado de más de dos décadas, luego de la pandemia con la modalidad a distancia, permitió llegar a cada rincón del país. Y obviamente es gratuita. También es cada vez más elegida para formarse por las modalidades de trabajo, más free lance, la gestión de información de datos, en un momento de apogeo desde lo profesional. La cursada semanal tiene un mix, que sería por videoconferencia -que son los menos y no son obligatorios- y también algunos que estudian de noche. Son cuestiones que explican el porqué de este crecimiento”, afirmó el Director del Departamento de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp), Andrés Vuotto.
En diálogo con 0223, el licenciado recordó que “el año pasado hubo unos 2.000 y ahora estamos en 5.000 inscriptos…hubo un crecimiento exponencial. Aunque cuando empiezan las clases, desciende a la mitad y eso pasa también en el resto de la universidad. Igualmente nos asombra y nos llena de desafíos”, resaltó.
Ante la consulta de este medio, Vuotto explicó que el perfil del estudiante es tanto de docentes que quieren ampliar sus funciones en las instituciones hasta jóvenes –y no tanto- que buscan tener una mejor salida laboral, encuentran flexibilidad horaria y la posibilidad de conectarse en forma remota. “Tenemos estudiantes desde la Quiaca a Ushuaia, de los pueblitos más recónditos de la Argentina. Para dar un ejemplo, hay chicos que se conectan con la computadora del comisario del pueblo. O a través de una que obtuvieron por el Conectar Igualdad. Y nos cuentan cosas que son muy movilizantes para nosotros”, admitió el docente.
En cuanto a la salida laboral, más allá del ámbito educativo, que incluye trabajar en escuelas primarias, secundarias o terciarios, Vuotto manifestó que el sector privado cada vez requiere más del expertise de un bibliotecario por el nivel de conocimientos adquiridos. “Hay centros de investigación, empresas e industrias que tienen que tomar decisiones en base a conocimientos. Y también en la carga de datos especializados. Si bien no se aprende Programación, si habilidades en torno a las bases de datos”, dijo.
“El título habilita a todo ámbito nacional, está homologado por los países del Mercosur. Un dato importante es que, según jurisdicción, hay provincias –como Buenos Aires- donde te piden título bibliotecario escolar y capacitación docente –denominado Tramo- para trabajar en el ámbito educativo. Incluso algunos han tenido que irse a vivir a España y siguen estudiando porque luego tramitan la homologación de título para ejercer en ese país. Geográficamente, no hay limitaciones para estudiar”, aseguró.
Por último, el catedrático admitió que una gran cantidad de estudiantes al comienzo del año no saben bien porqué eligieron ser bibliotecarios pero prontamente encuentran su vocación. “Hay muchos que se anotan sin saber qué es pero luego se encuentran estudiando en la universidad pública y se enamoran de la carrera. Ven un futuro profesional y la posibilidad de tener un título universitario. Valoran la formación y el ser parte de la universidad”, concluyó.
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