La historia secreta que une al DT de Gimnasia de Chivilcoy con la despedida de una de las leyendas de Boca
El entrenador del conjunto de Chivilcoy estuvo presente en el último encuentro como profesional de una de las leyendas del club de la Ribera.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El cruce entre Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy por la Copa Argentina 2026 tendrá un condimento especial que pocos conocen. Del lado del conjunto bonaerense estará Alberto Salvaggio, actual DT de Gimnasia de Chivilcoy, quien hace casi cuatro décadas fue protagonista indirecto de uno de los capítulos más recordados en la historia xeneize.
Antes de dedicarse a la conducción técnica, Salvaggio fue arquero y llegó a integrar el plantel de Deportivo Armenio en la máxima categoría. El 11 de septiembre de 1988, aquel equipo visitó la Bombonera en el arranque del campeonato y dio el golpe al imponerse 1-0. Ese encuentro quedó grabado a fuego por un motivo que superó el resultado: fue la última función oficial de Hugo Orlando Gatti con la camiseta azul y oro.
Salvaggio estuvo esa tarde en el banco visitante. Desde allí observó cómo el experimentado arquero cometía un error que terminaría siendo determinante. Sergio Silvano Maciel aprovechó la jugada y marcó el único tanto del partido. Años más tarde, el propio entrenador recordó aquel instante y la salida de “El Loco”, decisión que marcó el cierre de una era en el arco xeneize.
Aquella sustitución abrió definitivamente la puerta a la titularidad de Carlos Fernando Navarro Montoya en las fechas siguientes. El contexto también era particular: Boca, dirigido por José Omar Pastoriza, había renovado su plantel y llegaba con expectativas altas, pero tropezó ante un rival que escribió una página dorada. Para Salvaggio, que no ingresó pero formó parte de la delegación, fue una vivencia imposible de borrar.
Su carrera continuó mayormente en el ascenso, con pasos por distintas instituciones, hasta volcarse de lleno a la dirección técnica. Hoy, como DT de Gimnasia de Chivilcoy, afronta un desafío mayúsculo frente a uno de los gigantes del país. Consciente de la diferencia de presupuestos y jerarquía, mantiene una convicción clara: puertas adentro repite que “adentro de la cancha son 11 contra 11” y que el duelo ante Boca será un partido especial, donde la ilusión puede equilibrar cualquier pronóstico.
Tal vez, en la charla previa al encuentro por Copa Argentina, evoque aquella tarde de 1988 en la Bombonera. Esta vez no será testigo de una despedida histórica, sino que buscará, desde el banco contrario, escribir su propia página inolvidable ante el mismo club que marcó uno de los recuerdos más fuertes de su carrera.
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