Usurpación, subalquileres y venta de drogas: la oscura historia detrás del conventillo incendiado
Vecinos denunciaron una secuencia de delitos que sucedían en el inmueble y que complicaban la vida de todo el barrio. A su vez, los inquilinos brindaron más detalles de las viviendas incendiadas.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El incendio ocurrido este martes en España entre 25 de Mayo y avenida Luro, dejó al descubierto una trama de irregularidades, usurpación, subalquileres ilegales y presunta venta de drogas en el complejo de viviendas siniestrado, ubicado lindero a una clínica y a la sede del Sindicato de Pasteleros.
Las llamas se iniciaron en uno de los minidepartamentos que formaban parte del "conventillo" y rápidamente se propagaron por el techo del inmueble, consumiendo la membrana y gran parte de la estructura, lo que obligó a la intervención urgente de tres dotaciones de bomberos del Cuartel Central, una de Monolito y a la evacuación preventiva de edificios vecinos.
“Fue un milagro que estemos vivos”
Una de las víctimas del incendio relató a 0223 cómo se desató el siniestro y cómo logró salvar a su familia casi por casualidad. “Yo me había ido a bañar y salí a colgar la toalla. Cuando miro para arriba había una nube de humo negra. Todo se estaba prendiendo fuego”, contó.
En ese contexto, explicó que logró sacar a su hermana y a su sobrina, una bebé de apenas un año, antes de que la situación se volviera incontrolable. “Gracias a Dios estamos vivos y lo podemos contar. Fue una coincidencia, un milagro”, sostuvo el chico de 18 años, todavía conmocionado.
Según detalló, en el lugar vivían más de tres familias, además de mascotas que también pudieron ser rescatadas. “Tenemos un perro y por suerte también salió”, agregó.
Sin asistencia y con un problema habitacional urgente
Tras el incendio, la familia quedó literalmente en la calle. “La única asistencia que recibimos fue de una señora que nos dio una factura para que coma la nena, que recién se había despertado de la siesta”, relató. “Después de eso, nadie más. El problema de fondo ahora es dónde vamos a dormir”.
El joven explicó que son cinco personas: cuatro adultos y una bebé, y que vivían en ese lugar desde hacía unos tres años. Sin embargo, reveló un dato clave: el inmueble estaba usurpado, pero aun así alguien les cobraba alquiler. “Había gente que cobraba”, afirmó.
Un incendio que se veía venir
En su testimonio, el damnificado fue contundente al describir el entorno en el que vivían. “La gente que vive acá también es gente que no sabe cuidar el ambiente. Es un lugar compartido”, explicó, y señaló como presunto origen del fuego a un colchón que se incendió en la habitación de un hombre en estado de ebriedad, lo que luego tomó el techo y desató el desastre.
“No sé si se quedó dormido o qué pasó, pero el colchón se prendió fuego y después agarró todo el techo”, relató.
El incendio obligó a evacuar completamente el edificio del Sindicato de Pasteleros, que funciona lindero al conventillo, así como a extremar precauciones en una clínica ubicada sobre 25 de Mayo, donde había personas internadas.
José García, referente del gremio, explicó que el fuego no afectó la estructura del edificio, pero sí generó un operativo preventivo. “Tuvimos que evacuar a la gente de los consultorios del primer, segundo y cuarto piso. Fue por seguridad”, indicó.
“El incendio habrá comenzado hace alrededor de una hora y media y ya lo veíamos porque sabíamos que en cualquier momento podía pasar algo así”, reconoció.
García también aportó un dato clave sobre el historial del inmueble incendiado. “Esta propiedad está en juicio desde hace más de 20 años. Hubo un derrumbe, gente que falleció y eso quedó judicializado”, afirmó. “Hoy no sé en qué estado está la causa, pero sí sé que está ocupada”.
Respecto a la clínica lindera, explicó que el principal inconveniente fue el humo, ya que había ventanas abiertas y pacientes internados, aunque no hubo daños estructurales.
“Salieron corriendo entre 12 y 15 personas”
Los vecinos de la cuadra aportaron testimonios que refuerzan la oscura historia del lugar. “Cuando se prendió fuego salieron corriendo entre 12 y 15 personas”, relató uno de ellos.
Otro fue aún más contundente: “Por suerte no hubo heridos, pero para nosotros esto era un peligro. Estaba lleno de malandras, de noche era terrible”. Según señalaron, en el lugar se vendían drogas, y la cuadra se había vuelto insegura, agravada por la escasa iluminación nocturna.
“Esto podría haber sido una tragedia pero iba a pasar porque era un riesgo permanente”, sostuvo un frentista, aunque aclaró que la situación es dramática para las familias que perdieron todo.
Mientras los bomberos lograron controlar las llamas y evitar que el fuego se propagara, las autoridades avanzan con la investigación para determinar las causas exactas del incendio. En paralelo, el caso volvió a poner en agenda la problemática de las viviendas usurpadas, los subalquileres ilegales y la falta de controles, una combinación explosiva que, esta vez, estuvo a punto de terminar en tragedia.
Leé también
Temas
Lo más
leído

