Vivir entre amenazas y ataques: el sufrimiento de una familia desde que le pidió a su vecino que baje la música
Hace 5 años que el miedo se volvió la triste cotidianeidad de una familia que ingresa a su vivienda con gas pimienta para defenderse y es golpeada cuando baja del colectivo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Una mujer del barrio Las Heras relató la insostenible y violenta rutina de agresiones que debe soportar por parte de sus vecinos, al punto de verse obligada a ingresar a su vivienda con un gas pimienta para defenderse o ser custodiada por conductores de taxis o aplicaciones cuando regresa de trabajar.
Luego de años de ser hostigada por un sujeto y la inacción policial a pesar de las 20 denuncias realizadas, la víctima decidió comunicarse con 0223 para visibilizar la preocupante realidad que debe atravesar diariamente. Según expresó, la historia inició hace 5 años, cuando fueron a pedirle amablemente que bajara el volumen de la música.
Sin embargo, se trata de "una persona que consume, se alcoholiza, pone la música a todo volumen y grita", y en el momento en que realizaron el pedido, respondió con "insultos y golpes", según recordó. "Fuimos a la comisaría, no nos dieron bola, fuimos a ruidos molestos y tampoco. Cada vez que le llega un papel se pone peor la situación", indicó.
Pero la discusión no es únicamente por la música y de acuerdo al testimonio, el individuo también les arroja piedras, envía a otros para que los amenacen o les "dice de todo" si se encuentran en la calle desde ese momento. "Cuando llega la policía, ya no hay nada", reprochó.
Uno de los últimos episodios de este estilo se registró en la madrugada del miércoles en su propiedad de Calabria al 8500, donde un grupo de hombres los apedreó y pateó la puerta, por lo que los efectivos se presentaron tres veces, aunque no hubo ningún aprehendido. Por ende, volvieron a denunciarlos y en respuesta, los atacaron de nuevo.
"El jueves a las 2 de la madrugada, cuando volvía de trabajar, me bajé del colectivo y había tres personas encapuchadas. Me mandaron cualquiera, me cagaron a palo y me dijeron que no los denuncie. No lo hice, y anoche me rompieron la única ventana que quedaba sana y los vidrios cayeron sobre mi hermano de 11 años. Viene la policía y no hace nada", expresó.
Frente a este panorama, acudieron a la ayuda de las autoridades, pero nada cambió y los agresores siguen en la misma esquina esperando su regreso para atormentarlos. "Ya me cagaron a palo, ya cagaron a palo a mi papá que fue a la guerra. No se puede hacer nada. Tenemos denuncias, videos y restricciones", sentenció la mujer con la voz quebrada y al borde del llanto.
En este tiempo, la violencia ha escalado a tal punto que la familia vive aterrorizada y bajo amenazas de muerte. No saben de qué manera detener a los violentos, que viven al acecho y para lastimar a los vecinos.
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