El casino más grande de Sudamérica estuvo en la provincia de Buenos Aires y todavía se pueden ver sus ruinas

El proyecto recibió a figuras destacadas de la política y la aristocracia, pero cayó en desgracia rápidamente.

El lugar tenía 173 habitaciones, lujosos salones y hasta un ramal ferroviario propio.

2 de Marzo de 2026 09:30

Por Redacción 0223

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El Club Hotel Sierra de la Ventana fue un imponente complejo turístico inaugurado en 1911 en el actual partido de Tornquist. Ideado a comienzos del siglo XX, se convirtió en el primer gran hotel de Sudamérica y uno de los primeros casinos del país. Con 173 habitaciones, lujosos salones y hasta un ramal ferroviario propio, simbolizó el esplendor de la Belle Époque argentina. Sin embargo, cerró sus puertas en 1920 tras la crisis económica y la prohibición del juego.

Impulsado por capitales británicos vinculados al Ferrocarril del Sud, el proyecto nació a partir de una idea del médico Félix Muñoz, quien veía en la zona un sitio ideal para la salud. Finalmente, la iniciativa derivó en un fastuoso hotel de estilo europeo diseñado por los arquitectos Gastón Mallet y Jacques Dunant. La inauguración reunió a más de 1200 invitados y posicionó al establecimiento como un ícono del turismo de elite. Durante sus años de actividad, recibió a figuras destacadas de la política y la aristocracia.

En 1999 fue declarado Monumento Histórico por la Municipalidad de Tornquist.

Qué pasó tras la clausura definitiva del hotel

Tras su clausura, el edificio tuvo usos intermitentes y períodos de abandono, aunque mantuvo personal de mantenimiento durante un tiempo. En 1943 volvió a cobrar vida cuando parte de la tripulación del acorazado alemán Admiral Graf Spee fue trasladada allí para su internación en Argentina. Los marinos realizaron tareas de reparación y mantenimiento, generando un capítulo cargado de historias y leyendas. Una vez que se retiraron, las instalaciones regresaron al olvido.

Diversos proyectos para reutilizarlo nunca prosperaron y el deterioro avanzó con el paso de las décadas. Finalmente, en la madrugada del 8 de julio de 1983, un incendio destruyó el edificio principal y lo redujo a ruinas. En 1999 fue declarado Monumento Histórico por la Municipalidad de Tornquist, consolidando su valor patrimonial. Hoy, sus restos se mantienen como atractivo turístico y testimonio de una época de esplendor que marcó la historia regional.