Crisis en la pesca: advierten que hay 15 mil trabajadores afectados por la caída de la actividad
El sector pesquero atraviesa un escenario de fuerte preocupación por el aumento de costos, la caída de la rentabilidad y la falta de medidas que permitan sostener la actividad.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El sector industrial fresquero se encuentra en crisis por la falta de rentabilidad, producto del aumento general de los costos -especialmente del combustible- y las medidas de administración tomadas por el gobierno nacional que afectan la disponibilidad del recurso vinculados al langostino y la merluza.
Al respecto, Mariano González, referente de la Unión de Intereses Pesqueros Argentinos (Udipa) y la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca (Cafrexport), declaró en diálogo con 0223: "Se impusieron nuevos impuestos donde se re-cuotificó la merluza, cayeron los derechos de exportación y aumentaron los derechos de extracción que pagan los barcos".
En este contexto, "no hemos visto ninguna señal positiva y está en juego la disponibilidad de materia prima, es decir, la posibilidad de pescar y procesar. Por eso, desde hace unos 15 días venimos trabajando desde todo el sector para elevar este reclamo", declaró.
La industria pesquera argentina es netamente exportadora: el 97% de la producción sale del país. "Se logró un espacio muy importante en los mercados internacionales y todavía se sostiene. El problema hoy es que la industria perdió competitividad por los costos nacionales, por el famoso “costo argentino”, que afecta también a muchos otros sectores exportadores", reveló.
"La paradoja es que tenemos un producto de primera calidad, natural, con gran potencial de procesamiento, pero hemos perdido capacidad de generar valor agregado. Eso hace muy difícil competir en el mercado internacional", agregó.
"Seguimos teniendo un producto de primera, pero hoy no tenemos capacidad de dar respuesta porque faltan medidas y políticas concretas del Gobierno orientadas a mejorar esa situación", indicó.
El combustible: un factor determinante
Uno de los principales gastos de funcionamiento que tienen las flotas pesqueras es el gasoil. En los últimos meses, el fuerte aumento del combustible por el contexto internacional profundizó la pérdida de rentabilidad y agravó la crisis que atraviesa el sector.
En otro países, "los gobiernos acompañaron a las industrias para amortiguar el impacto y bajar costos con subsidios temporales y excepcionales, en nuestro caso eso no ocurrió", manifestó.
"Las reglas de juego se mantuvieron igual, se achicaron los plazos de pago, aumentaron las exigencias y el combustible no bajó; al contrario, aumentó", remarcó.
Según los últimos datos que brindaron desde YPF, el principal proveedor, durante el 2025 el incrementó rondó el 40%, acompañando la inflación anual. Sin embargo, en el 2026 en el término de tres meses, "el aumento volvió a acercarse a ese número, producto de conflicto externo, sin ninguna respuesta estatal para amortiguar", sentenció.
Hoy los números son muy finos y, a pesar de que Argentina compite directamente en los mercados internacionales, "el problema es que no fijamos precios, tomamos los valores internacionales, y entonces necesitamos ser extremadamente eficientes en nuestra estructura de costos para sostener rentabilidad".
Para tener una idea: "lo que antes representaba entre el 20 y el 25% del producido de una embarcación, hoy pasó a ser entre el 40 y el 45% solamente en combustible, aceites y derivados. Si a eso le sumamos otro 45% correspondiente a salarios y costos laborales, estamos hablando de entre el 85 y el 90% de lo que produce una embarcación".
Con márgenes tan reducidos es muy difícil sostener la actividad: "costos muy altos de certificaciones y, además, toda una estructura industrial detrás para generar valor agregado. Así quedamos fuera de precio competitivo rápidamente", agregó.
¿Cómo es la situación de los trabajadores?
La crisis que atraviesa la industria pesquera no solo impacta en la rentabilidad de las empresas y en la actividad portuaria, sino también en miles de trabajadores que dependen directa e indirectamente del sector.
Por el contexto actual, "donde la flota chica está parada hace 20 días, la intermedia saliendo esporádicamente y las plantas trabajando al 50% de su capacidad instalada, estamos hablando de al menos 15 mil trabajadores que se encuentran afectados".
A veces la pesca es difícil percibirla en el día a día por ser un producto principalmente exportable: "La actividad va a continuar, pero vamos a ver menor movimiento en el ámbito portuario en los próximos meses".
El tiempo para cambiar la situación aún existe, pero "hay que modificar la forma de pensar la industria alimenticia -porque no es sólo gente sacando peces del agua- para tener futuro".
"Lo más importante, que es el recurso, lo tenemos estabilizado. Lo que se debe revisar es qué vamos a hacer con el producto que sacamos. Si sale bien, tendremos industria pesquera para toda la vida", concluyó.
Con barcos parados, plantas trabajando por debajo de su capacidad y miles de empleos afectados, la industria pesquera enfrenta un escenario de incertidumbre. Desde el sector advierten que todavía hay margen para revertir la situación y garantizar el futuro de una actividad clave para Mar del Plata y el país.
Leé también
Temas

