Sabías que Mar del Plata también tiene su bella durmiente
Por Redacción 0223
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Mar del Plata guarda en su patrimonio parte de la historia de la época de oro de la ciudad en la que las familias acaudaladas de Buenos Aires erigían sus villas de veraneo para pasar largos meses de ocio.
De aquella época es, entre otras construcciones la villa Ortiz Basualdo, la última que guarda recuerdos del estilo pintoresquista y que, en su época se destacó por ser la primer vivienda que contó con un ascensor. Pero no es solo su arquitectura lo que llama la atención de quienes la visitan.
Convertida en el museo Castagnino, recibe a miles de personas que llegan no solo para conocer el interior de la vivienda sino también para comprobar si realmente, en su interior se encuentra la bella durmiente. Una joven de cabello rubio de aproximadamente 20 años que, dicen habita la vivienda junto a una mujer mayor que llora en el oratorio.
Villa Ortiz Basualdo fue concebida en 1908 como una residencia de verano y habitada hasta 1970 por la familia propietaria. Con el paso del tiempo, se transformó en el Museo Castagnino y ofrece visitas guiadas por la vivienda y un sector dedicado a la exposición permanente de la obra del artista plástico marplatense. No son pocos los visitantes que aseguran haber tenido experiencias paranormales en el lugar mientras realizaban una visita e, incluso, debieron alejarse del guía del tour.
En 2008 una mujer aseguró haber visto en la habitación contigua a la capilla de la propiedad a una joven de pelo largo y rubio tendida en una cama y escuchó un llanto desconsolado en el oratorio. Cuando se dirigió al lugar, vio a una mujer anciana arrodillada en el primer banco vestida de luto, aunque no pudo divisar el rostro con nitidez.
Cinco años más tarde volvió a visitar el Museo, esta vez acompañada y pudo observar en la muestra fotográfica a la joven de pelo rubio y largo. Intrigada, consultó con los guías que le comentaron que se trataba de una joven integrante de la familia que había fallecido de tuberculosis a los 20 años, mientras veraneaba en Mar del Plata. Al relatarle lo que había vivido cinco años antes, el guía le aseguró que no era la primera persona que tenía esa visión.
A la joven de la visión, los guías del lugar la llaman “la bella durmiente”. Si bien se desconoce qué miembro de la familia Ortiz Basualdo eligió la propiedad como residencia veraniega, lo cierto es que la imponente casona aún atesora secretos.
Otra visitante contó haber visto a tres niños vestidos de época -dos niñas, una rubia y otra morocha, y un varón- que aparecieron y desaparecieron misteriosamente entre el comedor y la cocina, riéndose y haciendo ruidos.
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