¿Te imaginás qué extraña casualidad unió a una histórica tienda local con el nacimiento de los colores de Aldosivi?

Nacida entre el telégrafo del puerto y los cafés de 1913, la historia del Club Atlético Aldosivi guarda secretos insólitos: desde la donación equivocada de unas telas que transformó para siempre la camiseta del equipo, hasta la modificación de una letra en su nombre y el origen de su apodo como "El Tiburón".

Los primeros pasos institucionales y deportivos del club estuvieron marcados por nombres y escenarios que quedaron grabados en la memoria marplatense.

16 de Agosto de 2026 14:19

En 1913, Mar del Plata atravesaba un período de fuerte expansión urbana e institucional. Ese mismo año, junto a la inauguración de la Rambla Bristol y la apertura del puerto local, se creó la Primera Liga Marplatense de Fútbol y un grupo de trabajadores fundó un club que colmaría de pasión al puerto local y, luego, a gran parte de la ciudad.

Un acrónimo adaptado al telégrafo

La iniciativa de crear la institución nació en octubre de 1911 entre los obreros y empleados de la empresa francesa Société Nationale de Travaux Publics de París, encargada de la construcción del puerto.

Primeras formaciones de Aldosivi.

Con la intención de contar con un espacio propio para el descanso y el deporte, los obreros impulsaron la creación de una entidad social, dado que hasta ese momento sus encuentros se limitaban a las mesas del bar El Recreo. Fue en ese mismo café donde, el 29 de marzo de 1913, constituyeron oficialmente el Club Atlético Aldosivi.

El nombre surgió al combinar las dos primeras letras de los apellidos de los cuatro ingenieros jefes de la obra: Allard, Dollfus, Sillard y Wiriot. Esta sigla (AL-DO-SI-WI) era también utilizada como dirección telegráfica del puerto, pero debido a que las máquinas de código morse y el sistema telegráfico de la época no utilizaban la letra "W", esta se reemplazó formalmente por la "V", dando origen a la denominación definitiva: Aldosivi.

La donación que cambió los colores

En sus primeros años, el equipo utilizó vestimenta inspirada en la bandera francesa por el origen de la empresa, pantalones azules, corbatas blancas y medias rojas, e incluso camisetas completamente rojas o blancas. Sin embargo, la escasez de recursos económicos complicaba la compra de indumentaria.

Fue entonces cuando la magia de las casualidades intervino para provocar el cambio definitivo de colores en la vestimenta. Todo ocurrió a raíz de una donación de la tienda local La Aurora (comercio que años más tarde se trasladaría de San Martín y Salta a Independencia y Rivadavia hasta su cierre en 2021, y pasaría a llamarse La Aurora-Famularo). La hija del propietario entregó fardos de tela a los hinchas del club para que confeccionaran nuevas camisetas blancas. Pero, al abrir los rollos, descubrieron que el material disponible tenía franjas verdes y amarillas. Como no había margen para el rechazo, las camisetas se confeccionaron de igual manera con esa tela, lo que dio lugar a que aquel error fortuito se convirtiera en identidad instantáneamente.

A partir de 1922, la combinación verde y amarilla quedó adoptada de manera oficial y permanente.

Famularo ya ubicada en la Avenida Independencia antes de su cierre.

Identidad definitiva

Los primeros pasos institucionales y deportivos del club estuvieron marcados por nombres y escenarios que quedaron grabados en la memoria marplatense. Bajo la conducción de su primer presidente, Pedro Seré, un dirigente de fuerte peso en el fútbol local, Aldosivi fijó su primera sede en el corazón del puerto, sobre Figueroa Alcorta entre Magallanes y 12 de Octubre, antes de mudarse en 1990 a su actual casa en El Cano 3299. Su debut oficial en la Liga local llegó el 13 de julio de 1913: aquella tarde, en la inauguración de su propio campo de juego, la formación compuesta por Molla, Delgadillo, Bonorino, Duffau, Migone, Bes, Alcorta, Gallino, Cabañas, Sechino y Caporaletti cayó 5-3 ante Pedro Luro, dando inicio a una rica trayectoria en el fútbol regional. Décadas más tarde, en 1959, la feligresía portuaria celebraría su primer gran hito en la histórica cancha El Ministerio (donde hoy se ubica la manzana de los circos), al lograr el ansiado ascenso a Primera División con el liderazgo de Salvador "Tatore" Vuoso, uno de los ídolos más emblemáticos de la institución.

Otras épocas la misma identidad.

También en sus comienzos, la institución era conocida popularmente como "Los Calamares". Sin embargo, esta denominación cambió durante los años setenta: debido al contundente nivel futbolístico del equipo, que solía "devorar" a sus oponentes en la cancha, surgió un divertido juego de palabras con el que rebautizaron al club con su definitivo apodo de "El Tiburón".

 

 

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