Fernández Garello reconoció la preocupante situación del delito en Mar del Plata: "No se resuelve con un patrullero en cada esquina"
Para el fiscal, la creciente violencia está estrechamente relacionada con las adicciones, un fenómeno mucho más profundo que el Estado aún no logra abordar.
Por Redacción 0223
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Los tres crímenes que ocurrieron en el último fin de semana en Mar del Plata volvieron a enardecer el reclamo social por respuestas inmediatas a una situación que ya se ha vuelto insostenible. En esa línea, el fiscal general Fabián Fernández Garello, advirtió que el problema excede a la coyuntura y que requiere discutir causas mucho más profundas que la presencia policial en las esquinas o el endurecimiento de las penas.
En diálogo con Extra FM 102.1, Fernández Garello reconoció que "comprende la queja de la gente" porque la ciudad vive situaciones que realmente generan preocupación, pero aclaró que los últimos hechos de extrema violencia no son ninguna novedad. Incluso, mencionó que en otros momentos llegaron a registrarse tres homicidios en una misma tarde.
Para el alto funcionario judicial, la respuesta del Estado no admite simplicidad: "Podemos tener anuncios coyunturales o modificaciones de forma, pero en general no han dado resultado". Además remarcó que la solución no depende exclusivamente de la Policía ni del Poder Judicial y que lo más preocupante del aumento del delito es el cambio en la forma en que se ejercen.
Con casi cinco décadas de trayectoria en el fuero penal, Fernández Garello aseguró que desde la década del 90 comenzó a observar "otro tipo de violencia" y consideró que detrás de ese cambio aparece una problemática mucho más profunda: las adicciones. El funcionario argumentó que el Estado debería intervenir antes de que la persona llegue al sistema penal y ofrecer tratamientos durante el cumplimiento de la condena si no se llegó a tiempo. "Hoy no tenemos tratamientos para este tipo de cuestiones", lamentó.
En la misma línea, relativizó el alcance que podrían tener las respuestas exclusivamente policiales, ya que una mayor presencia de patrulleros puede ayudar a prevenir determinados delitos, pero no alcanza para evitar los hechos de violencia que ocurren puertas adentro de una vivienda: "Nos pueden poner mañana un patrullero en cada esquina y el femicidio dentro de un hogar lo vamos a seguir teniendo". Según su experiencia en la Fiscalía, el 70% de las mujeres que denuncian violencia de género relatan que las agresiones comenzaron cuando sus parejas empezaron a consumir drogas.
La sobrepoblación de las cárceles y la puerta giratoria
Sobre la idea que circula de que las cárceles están semivacías, Fernández Garello recordó que la Unidad Penal 15 fue construida para albergar entre 500 y 600 internos, pero que actualmente tiene alrededor de 1500 y que la alcaidía penitenciaria local, que fue diseñada para 400 personas, aloja a unas 700.
Además, explicó que muchas de las libertades anticipadas que generan críticas a nivel social responden al marco legal vigente y no a decisiones discrecionales de los jueces. "Si una persona salió antes es porque hay una ley que lo permite. Nosotros los fiscales nos oponemos sistemáticamente, pero el juez también tiene que cumplir la ley", expresó.
El fiscal general indicó que el Estado está obligado a garantizar condiciones dignas de detención. "Cuando un interno está bajo tutela estatal tiene los mismos derechos a ser alojado en condiciones adecuadas", explicó, y señaló situaciones de hacinamiento que obligan a los magistrados a ponderar los derechos humanos de los detenidos.
Por otra parte y lejos de negar la llamada "puerta giratoria", Fernández Garello intentó explicar cuáles son los mecanismos legales que alimentan esa noción. Indicó que la cantidad de personas detenidas a diario en Mar del Plata se mantiene dentro de los niveles históricos y que las penas se reducen porque así lo dicta el Código Penal para quienes son detenidos en flagrancia: "Esa es la puerta giratoria. Expliquemos por qué existe", planteó.
Además, el fiscal describió que muchos delincuentes atraviesan primero una probation, condenas condicionales o juicios abreviados antes de recibir una pena de cumplimiento efectivo, lo que contribuye a la sensación de que entran y salen del sistema penitenciario sin consecuencias.
El crecimiento de la violencia en el delito
El fiscal vinculó el crecimiento de la violencia con la expansión del narcotráfico y consideró que concentrar todos los esfuerzos en el narcomenudeo es insuficiente. Sostuvo que "cuando uno tiene fiebre no se pone solamente un paño frío, le dan un antibiótico para atacar la causa", y, siguiendo esa lógica, indicó que "la causa de la fiebre" está en los lugares donde se produce la cocaína y no únicamente en quienes la comercializan en los barrios.
Si bien destacó que en los últimos años aumentaron las investigaciones y los procedimientos, especialmente después de la implementación del sistema acusatorio en la Justicia Federal y el refuerzo de las áreas de investigaciones complejas, insistió en que mientras la droga continúe ingresando al país "va a costar muchísimo cortar el fenómeno".
Respecto a los robos cometidos por motochorros, Fernández Garello reconoció que se trata de delitos particularmente complejos de prevenir porque "resulta imposible distinguir a simple vista quién circula para trabajar y quién está a punto de cometer un robo".
Por eso, volvió a plantear la propuesta que alguna vez resultó controversial: exigir que quienes circulen en moto lleven una pechera con el número de patente visible. Para él, eso permitiría facilitar los controles policiales y reducir tanto el robo de motos como su utilización para cometer delitos. "Si tenemos que asumir la molestia de llevar una pechera para mejorar la seguridad pública, habrá que hacerlo", expresó.
Para finalizar, el fiscal insistió en que el contexto actual debe servir para abrir un debate más profundo sobre las causas estructurales del delito: el avance de las adicciones, el aumento de la violencia asociada al consumo problemático, la crisis del sistema penitenciario, las limitaciones del marco normativo y la necesidad de políticas públicas que integren seguridad, salud y prevención. "Las respuestas que la gente pide no pueden ser solamente coyunturales. Hay que empezar a explorar otras soluciones para resolver los problemas de fondo", cerró.
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