Fenómeno El Niño: preocupación en los balnearios de Mar del Plata de cara a la temporada
La actividad continúa recuperándose de los daños de la ciclogénesis de mayo y se prepara para una temporada con posibilidad de eventos meteorológicos adversos.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El fenómeno El Niño aparece entre las preocupaciones más inminentes para los balnearios de Mar del Plata de cara a la temporada de verano. Tras un invierno marcado por temporales intensos, el sector mira con cautela el comportamiento del clima y la posibilidad de que otras tormentas vuelvan a afectar a las playas.
En esa línea, el presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra) Nelson Díaz Aguirre habló con Extra FM 102.1 y explicó que el sector aún trabaja para recuperar los daños que ocasionó la ciclogénesis del pasado 14 de mayo, con importante pérdida de arena y destrozos de estructuras frente al mar.
El empresario explicó que las características de las playas marplatenses hacen que los efectos de estos fenómenos puedan ser más fuertes que en cualquier otro lugar: “Nosotros tenemos playas de bolsillos, son todos recovecos, todas bahías. Entonces, cuando vienen olas tan grandes, con tanta intensidad, con tanta fuerza como vino esta ciclogénesis, que entró, penetró, golpeó y se llevó mucha arena”.
El impacto de la ciclogénesis no se limitó a la arena, sino también a los distintos sectores de los balnearios y construcciones. Por ello, de cara al verano el sector busca alternativas para preservar las instalaciones. “La arena hoy es un bien escaso y, lamentablemente, esta ciclogénesis, este Niño, que se lo nombra así, temporal que está viniendo, va a continuar”, lamentó Díaz Aguirre.
Mencionó que existen previsiones sobre la posibilidad de otra tormenta hacia el mes de noviembre que incremente los daños: “La conjunción de las cosas a veces es peligrosa porque con marea alta y mucho viento se suman un montón de cosas y eso te hace un daño grande”.
Un verano con clima incierto
Los balnearios siguen preparándose para la temporada con sus cronogramas habituales. Según Díaz Aguirre algunos empiezan a trabajar en octubre y otros apuntan a tener la prestación completa desde el 1° de diciembre, pero el riesgo de temporales obliga a mantener la cautela.
“Tenemos una programación de trabajo, algunos balnearios arrancan un poquito antes, otros arrancan en diciembre, pero nosotros trabajamos con una estructura de programación de tiempo que incluye malos tiempos, días de lluvia”, explicó el empresario.
Según Díaz Aguirre, la experiencia y el trabajo conjunto son las herramientas principales que los ayudan a afrontar las dificultades que puedan surgir: “Tenemos la gran ventaja de que estamos duchos en la materia y que como todos, somos una actividad en la cual somos solidarios entre nosotros y tenemos la colaboración del vecino o del balnearista conocido”.
En simultáneo, el sector piensa cómo reforzar los espacios de playa. Una de las alternativas que analizan es acopiar la propia arena disponible en determinados sectores para formar médanos que permitan contar con una reserva ante futuros temporales. Es para "cuando vamos a armar el balneario, poder bajarla, estirarla y armar la disposición completa”, cerró.
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