"Siento mucha angustia": cerró un emblemático restaurante y hay conmoción
La dueña rompió el silencio luego de llevar a cabo el anuncio.
Por Redacción 0223
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Un profundo clima de tristeza invade a los vecinos de la Patagonia tras confirmarse el final definitivo de un tradicional restaurante con décadas de historia. La comunidad reaccionó con sorpresa al enterarse de que la dueña tomó la drástica decisión de bajar las persianas para siempre debido a los desmedidos costos y la drástica baja en las ventas. El emblemático Plaza Bar, ubicado sobre la céntrica calle Roca frente a la plaza principal de Cipolletti, retiró sus mesas exteriores y cerró de forma definitiva. La noticia generó postales de nostalgia entre clientes históricos que se acercaron a comprobar la triste novedad.
Por qué se produjo el cierre del emblemático Plaza Bar
La confirmación oficial del cierre estuvo a cargo de su dueña, Lorena, quien rompió el silencio luego de tomar la dolorosa determinación administrativa. "Desde el sábado a la noche que cerré, fueron días extraños, la verdad es que no la estoy pasando muy bien. Siento mucha angustia", confesó la propietaria al describir el impacto emocional que le provocó desprenderse del establecimiento. La comerciante estuvo al frente del local durante 14 años consecutivos, convirtiéndolo en un espacio de referencia indiscutido para reuniones familiares, desayunos de trabajo y charlas de amigos.
Al momento de explicar las razones que la llevaron a tomar la abrupta decisión, la titular del negocio señaló dos factores económicos decisivos para la viabilidad comercial. "La razón del cierre fue la crisis de consumo y los alquileres tan altos que piden los herederos del local", explicó sin vueltas la dueña de la cafetería. La comerciante detalló que el contrato venció el mes pasado y el nuevo monto exigido con aumentos desmedidos resultó imposible de afrontar. La combinación de caídas en las ventas y costos fijos elevados precipitó el cese de las actividades.
La partida del histórico local deja un vacío significativo en el movimiento comercial de la zona y en el equipo de trabajo de la casa. "Sinceramente lo que más extraño es el trato con la gente y en especial con mis colaboradores Giselle y Omar que fueron mi gran apoyo", agregó la propietaria al recordar el vínculo cotidiano con sus empleados. Vecinos de distintas generaciones lamentaron la pérdida de un espacio gastronómico que formaba parte del patrimonio afectivo de la ciudad. La incertidumbre invade a los clientes sobre si la firma buscará un nuevo destino.
Ante la consulta sobre una posible mudanza a otro sector para intentar salvar el emprendimiento, la titular prefirió no dar certezas por el momento. La crisis del sector comercial viene provocando un aumento en la cantidad de persianas bajas dentro de las arterias principales de la localidad. Mientras los dueños analizan los pasos a seguir, los antiguos concurrentes despiden con emotivos mensajes el recuerdo de un bar que marcó una época en la zona.
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