Ex sadowa

18 de Julio de 2016 08:19

¿Qué hay detrás del freno a la Cooperativa Frigore?

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Los trabajadores que lograron sacar adelante el exfriogrífico Sadowa sospechan que detrás de la decisión del Senado de no prorrogar la expropiación se esconde un millonario negocio inmobiliario.

Un inesperado freno legislativo puso en riesgo el sustento de 96 familias que hoy pueden vivir, luego de años de luchar para sacar adelante el frigorífico exSadowa, hoy convertido en la Cooperativa Frigore.

En los últimos días, la prórroga de la expropiación que los trabajadores esperaban que el Senado convierta en ley fue rechazada en la cámara alta de la Legislatura provincial. ¿El motivo? Los trabajadores sospechan que detrás de esa decisión se esconde un millonario negocio inmobiliario.

Aquella tarde en el Senado había supuestos cooperativistas de Frigore apoyando lo señalado por Roberto Costa: había un papel firmado de la cooperativa que respaldaba el desembarco de un empresario para retomar las riendas del frigorífico. Carlos Vega, referente de la cooperativa, desmintió todo: los presuntos papeles eran falsos y la gente que allí estaba (varios legisladores los vieron) no eran cooperativistas.

¿Cómo puede convertirse un frigorífico en un negocio inmobiliario? El exSadowa funciona en un predio de 53 hectáreas en Constitución al 10.300 que cuenta con todos los servicios necesarios. Siper SA, la empresa propiedad de Eugenio Sangregorio, compró en su momento a sobre cerrado el predio y las máquinas por 6 millones de pesos. Se trata de un empresario sin ninguna ligazón al negocio de la carne: “Tiene bingos en Becar y San Isidro; barrios privados, administra hotelería de alta estrella. Y los intereses de él son otros, no conoce lo que es una vaca”, disparó Vega.

“Nosotros queremos la fuente de trabajo. Él tiene un destino fijo. Ente comillas, quiere un frigorífico, pero lo tira abajo y hace un barrio privado”, explicó Vega.

El referente de la cooperativa indicó que Frigore tiene instalaciones de gas y luz “para alimentar a tres barrios”. Un sistema de cloacas para “lo que quiera hacer” y agua potable pura, a partir de que los propios trabajadores arreglaron una bomba. 

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