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Arroyo: “Estoy en el mejor momento de mi gestión”

Arroyo: “Estoy en el mejor momento de mi gestión”

Por Mariano Suárez

El intendente traza un balance de sus dos años al frente del Municipio. Admite que ha hablado pocas veces con Vidal, pero afirma que es la gobernadora que más hizo por Mar del Plata en la historia.

El intendente Carlos Arroyo ya pasó los dos primeros años de su gestión. En estos 24 meses la posibilidad de que no complete su mandato se escuchó en reiteradas oportunidades. Hoy, esa chance parece lejana. El jefe comunal, que siempre descartó la posibilidad de abandonar su cargo, hoy se siente sólido: “Estoy en el mejor momento de mi gestión, siento que estoy muy firme”.

Por primera vez, admite en una entrevista con 0223 que no tiene una buena relación con la gobernadora María Eugenia Vidal. “He hablado alguna veces, no muchas. No la llamo por teléfono como si fuera mi prima”, reconoce, pero aclara que fue la gobernadora que más le dio a Mar del Plata en su historia.  

“El 90% de las cosas que se hicieron en Mar del Plata fueron con la intervención o por órdenes directas de la gobernadora”, afirma.              

-El 31 a la noche cuando levante la copa para brindar, ¿qué pedirá?

-Voy a pedir que Mar del Plata a través de su población y sus fuerzas políticas se unan para mejorar las condiciones de vida de la población. Soy consciente de todas las necesidades que hay, sobre todo en materia de trabajo, educación y salud. Y voy a pedir para que la providencia nos dé los recursos y la fuerza necesaria para poder cumplimentar las cosas que necesita la población en ese sentido. Más allá de que hemos realizado muchas obras de envergadura y hemos traído inversiones grandes, antes que nada hay que resolver la cuestión social. Tenemos que sacar las criaturas de la calle, dar trabajo. Tendríamos que ver cómo hacemos para generar un techo a cada persona.

Hay un tema con la construcción, hemos hecho muchísima obra pública, más de lo que se hizo en toda la historia de Mar del Plata, pero todavía no estoy conforme con el nivel de la construcción privada.

-¿Y a qué se debe?

-Hay varios factores. Uno es la falta de terrenos. Es un tema que estamos trabajando, cómo conseguir terrenos para que la gente más humilde pueda tramitar créditos para poder edificar. Ese es el principal. Y el segundo es que entre el costo de los elementos de producción y el monto de los salarios en general hay un gran desfasaje. A medida que han pasado los años se ha generado una brecha cada vez más grande. Cuando yo tenía 20 años, con un sueldo común, vos salías y te podías comprar una puerta, un juego de baño. Hoy no podés. Ahí hay un factor complejo, que será de difícil resolución, salvo que haya una gran actividad bancaria de préstamo o que se aumente el nivel de ingresos de los asalariados.

-¿Y le parece que la política nacional va en línea con el aumento de los salarios?

-Sí, el tema es el tiempo. La política macroeconómica va en esa línea porque se ha aumentado la producción. Después de muchos años, la Argentina ha vuelto a tener un aumento en la producción, del orden del 2,5 o 3%. La inflación tiende a bajar, pero todavía estamos lejos de esos objetivos. Primero hay que liquidar el total de inflación. Y después hay que lograr que los ingresos trabajadores aumenten, sin que eso genere más inflación. Que la persona vuelva a ganar lo que en términos relativos ganaba hace 40 años, que era la época en que la persona con un sueldo común podía hacerse un chalet.

 

-Cómo ve las reformas que impulsa el gobierno, en temas laborales y previsionales.

-En general, pienso que están bien orientadas. Ahora, en el tema jubilatorio, técnicamente, la resolución es la correcta. Habla de una actualización trimestral, que es muy superior a una semestral. Y habla de una dependencia del aumento del costo de vida que es superior a que dependa de la recaudación. Si un año la recaudación va muy mal, el jubilado no cobra nada. Pero hay un tema en el que yo no estoy de acuerdo, que es la base. Si hubiera sido asesor del presidente hubiera aumentado al doble la base. Hubiera llevado la jubilación a lo que es un sueldo normal como para poder sobrevivir y a partir de ahí hubiera hecho la actualización.

Muchos van a criticar esto rápidamente y decir De dónde sale el dinero. Hay formas. Creando nuevos impuestos, por ejemplo a la herencia. Y aún imprimiendo, porque es mentira que la sola cantidad de billetes genera inflación. Puede generarla si se maneja el tema mal y apresuradamente. Pero si se hace con inteligencia y redes económicas, no necesariamente produce inflación.

-Una de sus principales metas de su gestión fue buscar el equilibrio de las cuentas. Sigue con deuda, con déficit. ¿Cómo cree que terminará en 2018?

-Está disminuyendo. Y el año próximo será muchísimo mejor que este. Por lo pronto, estamos pagando sueldos en tiempo, se acabaron los problemas de los sueldos. Hemos mejorado todo eso. De todas maneras, todavía este año no vamos a llegar a estar en el equilibrio perfecto. Es posible que al cierre de mi mandato tenga equilibrio cero. Que no tenga ni deuda, ni déficit.

De todas maneras, tener una mejor situación financiera me posibilita traer más recursos de Nación y Provincia. Porque así me van a dar dinero para obra pública, si ven que hay una administración ordenada. Ellos son muy meticulosos y cuidadosos, si ven que hay un agujero roto y la plata se va sin saber por dónde, le cortan inmediatamente el grifo. Son terribles. Mi gran problema es mantener un presupuesto funcionando, ejecutado.

-¿Planea unir secretarías o entes para el 2018?

-Sí, va a haber algunas reformas administrativas. Sería imprudente de parte mía explicar hasta dónde van a llegar las cosas pero habrá un reacomodamiento general del sistema administrativo, básicamente para lograr mayor efectividad y un ahorro de sueldos de funcionarios.

-Ya está en marcha el verano, la gobernadora planea pasar buena cantidad de tiempo en la ciudad. ¿Cómo está hoy su relación con Vidal?

-Te voy a ser sincero: con la gobernadora he hablado algunas veces, no mucho; no debo ser unos de los funcionarios más cercanos a ella, pero también digo claramente que ningún gobernador en toda la historia de Mar del Plata le dio a esta ciudad la cantidad de recursos que nos ha dado María Eugenia Vidal. Más allá del trato o no trato fluido -que es cierto, no tengo un trato diario, no la llamo por teléfono como si fuera mi prima-, hay un tema que es fundamental: cuando yo miro qué es lo que le dio la gobernadora a Mar del Plata y lo que dieron los gobernadores anteriores, hay una distancia como de acá a la China. El 90% de las cosas que se hicieron en Mar del Plata fueron con la intervención o por órdenes directas de la gobernadora, esto es así. Yo siempre voy a estar agradecido por la ayuda que me dio, me sostuvo en los peores momentos económicos; cuando la municipalidad estaba fundida, la única mano amiga que tuve fue la de ella, incluso, muchas veces, en el límite de lo posible.

 

-¿Piensa que en 2018, por ser un año político, se incrementarán los palos en la rueda?

-Creo que voy a poder transitarlo sin problemas porque tengo muy buena relación con todos, incluyendo a la oposición. Obviamente los intereses, las pasiones políticas, más las ideologías, van a fomentar algunos ataques pero son esperables, son comunes. También tengo la total seguridad de que no tienen ningún elemento para poder dañarme.

-¿Siente que es un buen momento de su gestión?

-Siento que estoy en el mejor momento de mi gestión, siento que estoy muy firme en la gestión. Pero no por lo que digan la televisión, la radio o el diario, es porque yo salgo a la calle, camino y veo. De cada 10 marplatenses, hay 6 ó 7 que se quieren sacar una foto conmigo o me saludan con total deferencia. Algunos me insultan y a esos los miro con cara de pocos amigos. Por ahora, voy ganando.

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Arroyo: “Estoy en el mejor momento de mi gestión”

El intendente traza un balance de sus dos años al frente del Municipio. Admite que ha hablado pocas veces con Vidal, pero afirma que es la gobernadora que más hizo por Mar del Plata en la historia.

El intendente Carlos Arroyo ya pasó los dos primeros años de su gestión. En estos 24 meses la posibilidad de que no complete su mandato se escuchó en reiteradas oportunidades. Hoy, esa chance parece lejana. El jefe comunal, que siempre descartó la posibilidad de abandonar su cargo, hoy se siente sólido: “Estoy en el mejor momento de mi gestión, siento que estoy muy firme”.

Por primera vez, admite en una entrevista con 0223 que no tiene una buena relación con la gobernadora María Eugenia Vidal. “He hablado alguna veces, no muchas. No la llamo por teléfono como si fuera mi prima”, reconoce, pero aclara que fue la gobernadora que más le dio a Mar del Plata en su historia.  

“El 90% de las cosas que se hicieron en Mar del Plata fueron con la intervención o por órdenes directas de la gobernadora”, afirma.              

-El 31 a la noche cuando levante la copa para brindar, ¿qué pedirá?

-Voy a pedir que Mar del Plata a través de su población y sus fuerzas políticas se unan para mejorar las condiciones de vida de la población. Soy consciente de todas las necesidades que hay, sobre todo en materia de trabajo, educación y salud. Y voy a pedir para que la providencia nos dé los recursos y la fuerza necesaria para poder cumplimentar las cosas que necesita la población en ese sentido. Más allá de que hemos realizado muchas obras de envergadura y hemos traído inversiones grandes, antes que nada hay que resolver la cuestión social. Tenemos que sacar las criaturas de la calle, dar trabajo. Tendríamos que ver cómo hacemos para generar un techo a cada persona.

Hay un tema con la construcción, hemos hecho muchísima obra pública, más de lo que se hizo en toda la historia de Mar del Plata, pero todavía no estoy conforme con el nivel de la construcción privada.

-¿Y a qué se debe?

-Hay varios factores. Uno es la falta de terrenos. Es un tema que estamos trabajando, cómo conseguir terrenos para que la gente más humilde pueda tramitar créditos para poder edificar. Ese es el principal. Y el segundo es que entre el costo de los elementos de producción y el monto de los salarios en general hay un gran desfasaje. A medida que han pasado los años se ha generado una brecha cada vez más grande. Cuando yo tenía 20 años, con un sueldo común, vos salías y te podías comprar una puerta, un juego de baño. Hoy no podés. Ahí hay un factor complejo, que será de difícil resolución, salvo que haya una gran actividad bancaria de préstamo o que se aumente el nivel de ingresos de los asalariados.

-¿Y le parece que la política nacional va en línea con el aumento de los salarios?

-Sí, el tema es el tiempo. La política macroeconómica va en esa línea porque se ha aumentado la producción. Después de muchos años, la Argentina ha vuelto a tener un aumento en la producción, del orden del 2,5 o 3%. La inflación tiende a bajar, pero todavía estamos lejos de esos objetivos. Primero hay que liquidar el total de inflación. Y después hay que lograr que los ingresos trabajadores aumenten, sin que eso genere más inflación. Que la persona vuelva a ganar lo que en términos relativos ganaba hace 40 años, que era la época en que la persona con un sueldo común podía hacerse un chalet.

 

-Cómo ve las reformas que impulsa el gobierno, en temas laborales y previsionales.

-En general, pienso que están bien orientadas. Ahora, en el tema jubilatorio, técnicamente, la resolución es la correcta. Habla de una actualización trimestral, que es muy superior a una semestral. Y habla de una dependencia del aumento del costo de vida que es superior a que dependa de la recaudación. Si un año la recaudación va muy mal, el jubilado no cobra nada. Pero hay un tema en el que yo no estoy de acuerdo, que es la base. Si hubiera sido asesor del presidente hubiera aumentado al doble la base. Hubiera llevado la jubilación a lo que es un sueldo normal como para poder sobrevivir y a partir de ahí hubiera hecho la actualización.

Muchos van a criticar esto rápidamente y decir De dónde sale el dinero. Hay formas. Creando nuevos impuestos, por ejemplo a la herencia. Y aún imprimiendo, porque es mentira que la sola cantidad de billetes genera inflación. Puede generarla si se maneja el tema mal y apresuradamente. Pero si se hace con inteligencia y redes económicas, no necesariamente produce inflación.

-Una de sus principales metas de su gestión fue buscar el equilibrio de las cuentas. Sigue con deuda, con déficit. ¿Cómo cree que terminará en 2018?

-Está disminuyendo. Y el año próximo será muchísimo mejor que este. Por lo pronto, estamos pagando sueldos en tiempo, se acabaron los problemas de los sueldos. Hemos mejorado todo eso. De todas maneras, todavía este año no vamos a llegar a estar en el equilibrio perfecto. Es posible que al cierre de mi mandato tenga equilibrio cero. Que no tenga ni deuda, ni déficit.

De todas maneras, tener una mejor situación financiera me posibilita traer más recursos de Nación y Provincia. Porque así me van a dar dinero para obra pública, si ven que hay una administración ordenada. Ellos son muy meticulosos y cuidadosos, si ven que hay un agujero roto y la plata se va sin saber por dónde, le cortan inmediatamente el grifo. Son terribles. Mi gran problema es mantener un presupuesto funcionando, ejecutado.

-¿Planea unir secretarías o entes para el 2018?

-Sí, va a haber algunas reformas administrativas. Sería imprudente de parte mía explicar hasta dónde van a llegar las cosas pero habrá un reacomodamiento general del sistema administrativo, básicamente para lograr mayor efectividad y un ahorro de sueldos de funcionarios.

-Ya está en marcha el verano, la gobernadora planea pasar buena cantidad de tiempo en la ciudad. ¿Cómo está hoy su relación con Vidal?

-Te voy a ser sincero: con la gobernadora he hablado algunas veces, no mucho; no debo ser unos de los funcionarios más cercanos a ella, pero también digo claramente que ningún gobernador en toda la historia de Mar del Plata le dio a esta ciudad la cantidad de recursos que nos ha dado María Eugenia Vidal. Más allá del trato o no trato fluido -que es cierto, no tengo un trato diario, no la llamo por teléfono como si fuera mi prima-, hay un tema que es fundamental: cuando yo miro qué es lo que le dio la gobernadora a Mar del Plata y lo que dieron los gobernadores anteriores, hay una distancia como de acá a la China. El 90% de las cosas que se hicieron en Mar del Plata fueron con la intervención o por órdenes directas de la gobernadora, esto es así. Yo siempre voy a estar agradecido por la ayuda que me dio, me sostuvo en los peores momentos económicos; cuando la municipalidad estaba fundida, la única mano amiga que tuve fue la de ella, incluso, muchas veces, en el límite de lo posible.

 

-¿Piensa que en 2018, por ser un año político, se incrementarán los palos en la rueda?

-Creo que voy a poder transitarlo sin problemas porque tengo muy buena relación con todos, incluyendo a la oposición. Obviamente los intereses, las pasiones políticas, más las ideologías, van a fomentar algunos ataques pero son esperables, son comunes. También tengo la total seguridad de que no tienen ningún elemento para poder dañarme.

-¿Siente que es un buen momento de su gestión?

-Siento que estoy en el mejor momento de mi gestión, siento que estoy muy firme en la gestión. Pero no por lo que digan la televisión, la radio o el diario, es porque yo salgo a la calle, camino y veo. De cada 10 marplatenses, hay 6 ó 7 que se quieren sacar una foto conmigo o me saludan con total deferencia. Algunos me insultan y a esos los miro con cara de pocos amigos. Por ahora, voy ganando.

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