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La buena cara del calamar que alcanza para poco

La buena cara del calamar que alcanza para poco

Roberto Garrone

Mar del Plata es el principal puerto pesquero del país pero con altibajos. Dominan los desembarques del molusco pero la zafra dura poco y no alcanza a calmar la sed de trabajo. La flota fresquera  espera por el langostino y se agudizará la inactividad en tierra.

El illexargentinus es el cefalópodo más abundante en la plataforma interna y externa del mar argentino y uno de los principales recursos pesqueros que conforman los desembarques de la flota nacional.

El predominio mayoritario de los desembarques de este recurso los aporta la flota potera, barcos exclusivamente preparados para pescar solo calamar, de noche y bajo una luz incandescente de lámparas de 1500 wats de potencia.

De acuerdo al relevamiento del Programa Calamar del INIDEP, este año han declarado capturar de illex 65 buques, un número parecido a la temporada pasada. Toda la zafra del 2018 parece calcada del año anterior.

Hasta el 4 de abril pasado, según datos de la Subsecretaría de Pesca, se habían desembarcado 85.474 toneladas, de las cuales, 42.590 se descargaron en Mar del Plata. Los números finales bordearon las 100 mil toneladas.

La semana pasada el Consejo Federal Pesquero (CFP) autorizó, ante un pedido de CAPA, la cámara que agrupa a las empresas poteras, la  apertura anticipada del área al norte del 44ºS. Prevista inicialmente para el 1 de mayo, el sector fue habilitado desde el 1 de abril y la mayoría de la flota opera entre el 41ºS y 44ºS.

Hasta ahora la temporada se había desarrollado al sur del paralelo 44ºS a la altura del Golfo San Jorge, donde los barcos pudieron pescar a partir del 10 de enero ejemplares del stock desovante de verano y el bonaerensesubpatagónico, el  más importante de la pesquería.

La falta de información científica sobre el calamar fue otra de las semejanzas con el año pasado. Es un recurso anual en términos pesqueros y cualquier alteración del medio ambiente en el que se desarrollan, reproducen y evolucionan los huevos y posteriormente las larvas, como el acceso al alimento, la temperatura del agua y la influencia de las corrientes marinas,  impactan en el éxito o fracaso de la temporada.

Desde el 2014 que el INIDEP no realiza campañas de investigación sobre el molusco. Los armadores poteros arrancan la temporada a ciegas, sin saber exactamente con qué panorama se encontrarán.

En febrero estaba previsto que el “Víctor Angelescu”, el nuevo buque del instituto de investigación, construido en España, iluminara la pesquería con nuevos datos científicos, pero el barco estuvo ocupado rastreando al ARA San Juan.

Adelantar la apertura de la temporada 20 días –históricamente y hasta el 2015 se abría cada 1 de febrero- permitió a la flota obtener buenos rendimientos –hubo noches con picos de faena de 30 mil kilos de pesca- y competir en mejores condiciones con el calamar que extrae la flota extranjera en el límite de la zona económica exclusiva, la cual pesca desde fines del año pasado.

Por medio de imágenes satelitales los investigadores del INIDEP estimaron hasta un máximo de 300 barcos entre el 45ºS y 48ºS. Subsidiada en sus países de origen, con trabajo esclavo a bordo, alimentan la estadística de pesca ilegal, no reglamentada y no declarada, con el apoyo de Uruguay, país donde se reabastecen y realizan sus reparaciones, sin que Argentina eleve el tono de queja.

Tras un comienzo errático, en la semana 14 de la temporada,  la flota al norte del 44ºS mejoró el nivel de faena aunque con cierta irregularidad. Hay noches de 4 toneladas y otras de 20. Operan sobre el bonaerensenorpatagónico, un stock menos abundante que el del sur.

Lo distintivo del 2018 son los precios: mejores que el año pasado. Con el calamar entero cerca de los 3 dólares el kilo, un barco necesita unas 5 toneladas para cubrir los costos fijos. El mercado se sostiene con la demanda de España y China. El tamaño es bueno, mayormente M, y los buques pueden procesar vaina, que vale el doble.

Como ya hemos dicho, es muy poco el calamar no se reprocesa en tierra para activar a los obreros del pescado en los frigoríficos. Pero los 350 estibadores –entre socios de cooperativas y eventuales- que participan de la descarga, extendieron su veranito.

Luego del último aumento del 20% en una sola cuota que entró en vigencia el 1 de marzo, por cada jornal -dos turnos de 3 horas de trabajo-, los estibadores del puerto marplatense perciben $1912 netos. Mar del Plata lidera los desembarques y la actividad ha tenido dos meses intensos.

Si la temporada es un calco a la anterior a la pesca de calamar no le queda mucho hilo en el carretel. El año pasado las capturas se desplomaron en la primera semana se mayo y el CFP decidió cerrar el área de pesca para garantizar el escape de los ejemplares adultos, reproductores del siguiente ciclo de pesca.

El año pasado falló el reclutamiento del stock desovante de primavera, el cual permite a la flota pescar en el segundo semestre y a los estibadores de tierra recuperar movimiento. Si este año ocurriera algo parecido, lo bueno habrá durado poco para los trabajadores.

El martes desde el Sindicato de Estibadores (Supa) se declararon en alerta y movilización ante la falta de trabajo que se avecina. El mes que viene puede terminarse la zafra de calamar para los estibadores de la rama del congelado. Lo que sí ya es una certeza es la migración de fresqueros de altura a la temporada de langostino en aguas nacionales, que disminuirá el movimiento en los muelles donde se descarga pescado fresco.

Carlos Mezzamico, titular del gremio, dijo que pueden migrar 100 barcos al sur. El año pasado fueron 51 los que operaron desde puertos patagónicos. El dirigente exagera para infundir temor y conmover a las autoridades provinciales para que lleguen subsidios.

El año pasado la estrategia no funcionó. Mezzamico dijo que eran 800 los estibadores con problemas de empleo a partir de esta migración masiva, cuando en realidad no hay más de 600 estibadores en el puerto, de los cuales la mitad se abocan a la descarga de pescado fresco. La Provincia maneja más o menos los mismos números: terminó bajando 250 subsidios de 3 mil pesos, durante un trimestre, para atemperar los brazos caídos.

La falta de rentabilidad en el proceso de merluza fresca, la preponderancia en su captura y desembarque de los buques congeladores, la fugaz zafra de calamar, la migración de barcos al langostino, la cada vez más tenue temporada de caballa y anchoíta, las irregularidades de la corvina…Motivos que respaldan una industria pesquera fragmentada.

Mar del Plata sigue siendo el principal puerto pesquero del país. Pero eso no significa que todos los vinculados a él puedan tener la tranquilidad de un trabajo estable, de enero a diciembre. Todo parece dominado por picos y baches; un camino de subidas y bajadas. Lo regular es la irregularidad.

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La buena cara del calamar que alcanza para poco

Mar del Plata es el principal puerto pesquero del país pero con altibajos. Dominan los desembarques del molusco pero la zafra dura poco y no alcanza a calmar la sed de trabajo. La flota fresquera  espera por el langostino y se agudizará la inactividad en tierra.

El calamar dinamiza los brazos de estibadores en el muelle. Abundancia efímera.

El illexargentinus es el cefalópodo más abundante en la plataforma interna y externa del mar argentino y uno de los principales recursos pesqueros que conforman los desembarques de la flota nacional.

El predominio mayoritario de los desembarques de este recurso los aporta la flota potera, barcos exclusivamente preparados para pescar solo calamar, de noche y bajo una luz incandescente de lámparas de 1500 wats de potencia.

De acuerdo al relevamiento del Programa Calamar del INIDEP, este año han declarado capturar de illex 65 buques, un número parecido a la temporada pasada. Toda la zafra del 2018 parece calcada del año anterior.

Hasta el 4 de abril pasado, según datos de la Subsecretaría de Pesca, se habían desembarcado 85.474 toneladas, de las cuales, 42.590 se descargaron en Mar del Plata. Los números finales bordearon las 100 mil toneladas.

La semana pasada el Consejo Federal Pesquero (CFP) autorizó, ante un pedido de CAPA, la cámara que agrupa a las empresas poteras, la  apertura anticipada del área al norte del 44ºS. Prevista inicialmente para el 1 de mayo, el sector fue habilitado desde el 1 de abril y la mayoría de la flota opera entre el 41ºS y 44ºS.

Hasta ahora la temporada se había desarrollado al sur del paralelo 44ºS a la altura del Golfo San Jorge, donde los barcos pudieron pescar a partir del 10 de enero ejemplares del stock desovante de verano y el bonaerensesubpatagónico, el  más importante de la pesquería.

La falta de información científica sobre el calamar fue otra de las semejanzas con el año pasado. Es un recurso anual en términos pesqueros y cualquier alteración del medio ambiente en el que se desarrollan, reproducen y evolucionan los huevos y posteriormente las larvas, como el acceso al alimento, la temperatura del agua y la influencia de las corrientes marinas,  impactan en el éxito o fracaso de la temporada.

Desde el 2014 que el INIDEP no realiza campañas de investigación sobre el molusco. Los armadores poteros arrancan la temporada a ciegas, sin saber exactamente con qué panorama se encontrarán.

En febrero estaba previsto que el “Víctor Angelescu”, el nuevo buque del instituto de investigación, construido en España, iluminara la pesquería con nuevos datos científicos, pero el barco estuvo ocupado rastreando al ARA San Juan.

Adelantar la apertura de la temporada 20 días –históricamente y hasta el 2015 se abría cada 1 de febrero- permitió a la flota obtener buenos rendimientos –hubo noches con picos de faena de 30 mil kilos de pesca- y competir en mejores condiciones con el calamar que extrae la flota extranjera en el límite de la zona económica exclusiva, la cual pesca desde fines del año pasado.

Por medio de imágenes satelitales los investigadores del INIDEP estimaron hasta un máximo de 300 barcos entre el 45ºS y 48ºS. Subsidiada en sus países de origen, con trabajo esclavo a bordo, alimentan la estadística de pesca ilegal, no reglamentada y no declarada, con el apoyo de Uruguay, país donde se reabastecen y realizan sus reparaciones, sin que Argentina eleve el tono de queja.

Tras un comienzo errático, en la semana 14 de la temporada,  la flota al norte del 44ºS mejoró el nivel de faena aunque con cierta irregularidad. Hay noches de 4 toneladas y otras de 20. Operan sobre el bonaerensenorpatagónico, un stock menos abundante que el del sur.

Lo distintivo del 2018 son los precios: mejores que el año pasado. Con el calamar entero cerca de los 3 dólares el kilo, un barco necesita unas 5 toneladas para cubrir los costos fijos. El mercado se sostiene con la demanda de España y China. El tamaño es bueno, mayormente M, y los buques pueden procesar vaina, que vale el doble.

Como ya hemos dicho, es muy poco el calamar no se reprocesa en tierra para activar a los obreros del pescado en los frigoríficos. Pero los 350 estibadores –entre socios de cooperativas y eventuales- que participan de la descarga, extendieron su veranito.

Luego del último aumento del 20% en una sola cuota que entró en vigencia el 1 de marzo, por cada jornal -dos turnos de 3 horas de trabajo-, los estibadores del puerto marplatense perciben $1912 netos. Mar del Plata lidera los desembarques y la actividad ha tenido dos meses intensos.

Si la temporada es un calco a la anterior a la pesca de calamar no le queda mucho hilo en el carretel. El año pasado las capturas se desplomaron en la primera semana se mayo y el CFP decidió cerrar el área de pesca para garantizar el escape de los ejemplares adultos, reproductores del siguiente ciclo de pesca.

El año pasado falló el reclutamiento del stock desovante de primavera, el cual permite a la flota pescar en el segundo semestre y a los estibadores de tierra recuperar movimiento. Si este año ocurriera algo parecido, lo bueno habrá durado poco para los trabajadores.

El martes desde el Sindicato de Estibadores (Supa) se declararon en alerta y movilización ante la falta de trabajo que se avecina. El mes que viene puede terminarse la zafra de calamar para los estibadores de la rama del congelado. Lo que sí ya es una certeza es la migración de fresqueros de altura a la temporada de langostino en aguas nacionales, que disminuirá el movimiento en los muelles donde se descarga pescado fresco.

Carlos Mezzamico, titular del gremio, dijo que pueden migrar 100 barcos al sur. El año pasado fueron 51 los que operaron desde puertos patagónicos. El dirigente exagera para infundir temor y conmover a las autoridades provinciales para que lleguen subsidios.

El año pasado la estrategia no funcionó. Mezzamico dijo que eran 800 los estibadores con problemas de empleo a partir de esta migración masiva, cuando en realidad no hay más de 600 estibadores en el puerto, de los cuales la mitad se abocan a la descarga de pescado fresco. La Provincia maneja más o menos los mismos números: terminó bajando 250 subsidios de 3 mil pesos, durante un trimestre, para atemperar los brazos caídos.

La falta de rentabilidad en el proceso de merluza fresca, la preponderancia en su captura y desembarque de los buques congeladores, la fugaz zafra de calamar, la migración de barcos al langostino, la cada vez más tenue temporada de caballa y anchoíta, las irregularidades de la corvina…Motivos que respaldan una industria pesquera fragmentada.

Mar del Plata sigue siendo el principal puerto pesquero del país. Pero eso no significa que todos los vinculados a él puedan tener la tranquilidad de un trabajo estable, de enero a diciembre. Todo parece dominado por picos y baches; un camino de subidas y bajadas. Lo regular es la irregularidad.

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