Entrevista

23 de Noviembre de 2019 19:23

Mauricio Dayub: "Tuve que animarme a perder el equilibrio y jugármela"

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Dayub debuta con "El Equilibrista" el próximo 19 de diciembre

El reconocido actor y director hará temporada en Mar del Plata con "El Equilibrista", su multipremiado unipersonal. En un mano a mano con 0223 habló sobre su gran presente laboral, sus comienzos en el teatro under y las expectativas para la temporada.

“El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio”, dice a poco de cumplir 60 años, Mauricio Dayub, quien ya se prepara para inaugurar la temporada teatral el próximo 19 de diciembre con “El equilibrista”, el unipersonal con el que alzó el Ace de Oro. De hablar pausado,  el actor formado en la escuela de Carlos Gandolfo acepta un mano a mano con 0223.

-Sos el primero en debutar en Mar del Plata y venís con una obra a la que le fue muy bien ¿Cuáles son tus expectativas?

- Si, empezamos el 19 de diciembre y soy el primero por ahora. Si alguien confirma que viene el 17 yo vengo el 16 (se ríe). Me gusta ser el primero. Vengo con un espectáculo chico y soy actor y productor de la obra. Este año es bastante particular para mi porque vuelvo a Mar del Plata después de 20 años de haber debutado con “El Amateur” comercialmente y esta ciudad siempre me mimó bastante. Traigo un espectáculo que mejor no me han podido tratar. Tengo muchas ganas de volver a Mar del Plata.

-Hablemos de “El Equilibrista”. ¿Cómo surgió el proyecto?

-Fue casi de casualidad, con un viaje que marcó mi vida y descubrí en ese viaje cosas secretos de mi familia que nunca hubiera imaginado. Pero lo sorprendente es que ahora repercute también en el público.
Hace más de 20 años viajé a Yugoslavia a filmar una película y tuvimos que parar el rodaje por lluvia. Como tenía dos días libres fui a visitar Manfredonia, el pueblo de mi abuela, sin ninguna dirección exacta a la que ir a golpear la puerta. Ella me había dicho que ya no quedaban familiares en Italia pero me acordé que mi mamá siempre decía que jugaba muy cerquita del campanile y que vivían por ahí. Empecé a golpear en varias casas, hasta que a uno se le ocurrió llamar a alguien que podía llegar a conocer mi apellido. Me vino a buscar un hombre y me llevó a una casa, donde había como 15 personas esperándome. Era la familia que estaba buscando, pero el plato fuerte fue la aparición de la hermana de mi abuela….. habían pasado 55 años desde que mi abuela se había ido del pueblo y nunca se había vuelto a comunicar.
Es decir que nació de casualidad porque justo ese día llovió y justo se me ocurrió hacer ese viaje cuando me habían asegurado que ya no tenía familiares
A través del espectáculo resignifiqué quien soy y de dónde vengo.

-Partís de la frase “el mundo es de los que se atreven a perder el equilibrio”…

-Sí. Primero definí qué era el teatro para mi. Sentía que tenía que aportar mi granito de arena con el teatro que a mi me gustaba. Decidí aludir y no poner todo, poner una parte y que el público defina el todo y eso hizo que el público se adueñe de la historia, le pasa un poco lo que me pasa a mi y el espectador sale muy agradecido.
Esa frase me la decía mi abuelo. Es una frase que pegó mucho entre los 18 y los 20 años. Yo era muy equilibrado, muy moderado. Y me di cuenta que era correcto para agradarle a los demás. Estudiaba Ciencias Económicas,la carrera universitaria que querían mis padres, vivía en la ciudad del interior que no me interesaba, estaba lejos de mis amigos. 
Era elogiado por educadito, ¿viste?. Pero porque me había acostumbrado a hacer todo lo que no me gustaba. Yo no tenía capacidad ni vocación para ser contador y fue entonces que tuve que animarme a perder el equilibrio y jugarmela para seguir a mi corazón y dejar a un lado los mandatos familiares. Por suerte lo pude hacer y desarrollarme en lo que me gusta.

En la mesa de al lado del café elegido para realizar la entrevista, un par de señoras no quitan la mirada de la mesa en la que transcurre la charla. 

-Disculpá que te interrumpa, pero quiero felicitarte. Te vi entrar y le dije a mi hermana “Mirá ese es Dayub, es un gran actor tiene más que merecido el premio”

-Muchas gracias

La señora da vuelta su silla y continúa charlando con su hermana, la entrevista sigue

- ¿Te pasa seguido esto?

- (Vuelve a reir) A veces me piden fotos 

-¿Pensaste que te iba a ir tan bien con la obra? 

-No, para nada. No esperaba este reconocimiento. Empecé haciendo cuatro funciones por mes en el Chacarerian porque creía que estaba haciendo un espectáculo para mí y unos pocos más. Hacía Toc Toc también. Con El equilibrista me di cuenta que estaba haciendo un espectáculo divertido, pero que no soslayaba los grandes temas. Yo creo que el espectáculo conmueve porque el público se ve a sí mismo y ve también a los que ama arriba del escenario.
Pasé de hacer esas cuatro funciones mensuales a 20. Y cuando terminé Toc Toc empezamos con la gira. Fue algo absolutamente inesperado.

-¿De ahí la “oferta” de devolver el dinero al espectador?

-(Rie) Me podría haber salido mal, pero por suerte nadie, ha pedido el dinero. De todos modos, después de la función salgo al hall, y recibo las devoluciones del público. Alguno viene y te dice “No nos gustó, somos 30” o, todo lo contrario vienen y te dicen "Hubiesemos pagado el doble".

 

- Hiciste cine, televisión, estuviste en el under…¿Hay algún pendiente en tu carrera?

- (Piensa) Siempre me pregunto “Después de esto qué hago. Con “El Equilibrista me pasa, digo y ahora ¿qué voy a hacer?. Todo me fue llegando sin que lo espere… Me nominaron como mejor actor con Alcón y Francella y dije ¿y ahora?  y hoy me pasa lo mismo, pero estoy que me explota el corazón de alegría.

- ¿Esperabas el ACE?

- Por estrategia no espero ningún premio. Porque vienen y te dicen “yo te voté” pero para ganarlo necesitas que te vote la mayoría. Así que soy escéptico.
La primera vez que gané el ACE a la Revelación sentí que existía. Tengo la sensación de que vengo como muy abajo en esto, tal vez porque vengo de lejos, de una provincia, porque soy de perfil bajo, que se yo y cuando dijeron “mi nombre “ todos empezaron a aplaudir y a decir que me lo merecía
 

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