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Opinión

6 de Mayo de 2019 23:54

El desborde final no opaca una torneo donde Aldosivi superó las expectativas

Aldosivi finalizó la temporada de su retorno a primera división con una dolorosa goleada ante River Plate, 6 a 0, que lejos estuvo del rendimiento que el equipo de Mar del Plata demostró a lo largo de la Superliga, aún con sus altibajos. 

Fue un duro golpe estadístico, por lo holgado del resultado, y moral, por la fortaleza mental que el equipo de Gustavo Álvarez habitualmente demostró para terminar logrando la permanencia en primera a tres fechas del final. El campeón de América mostró toda su jerarquía, y los marplatenses desnudaron a fondo todas las falencias que en ciertos tramos del campeonato le valieron más de un dolor de cabeza. Aquella fortaleza y orden mostrada una semana atrás en el Minella para rescatar un empate, se derrumbó por completo luego de 25 minutos. Pero fue un partido, con una derrota previsible, que no debería opacar lo realizado por Aldosivi esta temporada.

Tras el ascenso conseguido exactamente hace un año, la dirigencia y el entrenador Gustavo Álvarez arriesgaron: se fueron más de quince jugadores, y llegaron 22. Un plantel completo nuevo. El hincha, parte del periodismo, deberá apelar a la sinceridad: no existía una gran confianza en algunos de los nombres que fueron llegando para armar el equipo. Arribaron jugadores de buen pasado, pero con un presente reciente de lesiones, bajos rendimientos o poca competencia (Leonel Galeano, Emiliano Amor, Luciano Pocrnjic, Matías Pisano, Facundo Castillón, Denis Stracqualursi). Otros poco conocidos ( Lucas Villalba, Dardo Miloc, Federico Gino). Sin embargo, la mayoría de ellos conformaron la columna vertebral del equipo, junto al explosivo y fundamental goleador Cristian Chávez, que fue la ficha franquicia de la dirigencia, que tras el ascenso le renovó el contrato por dos años. 

El delantero juvenil Yoel Juárez hizo su aparición y puede ser una buena carta a futuro.

Aldosivi sorprendió en la Superliga con un arranque que ilusionó. Quince puntos sobre veinticuatro disputados a las 8 fechas. Luego, cayó en una irregularidad que mostró hasta el final del torneo. Se mantuvo dentro o cerca de la zona clasificatoria a la Copa Sudamericana, tal vez un sueño demasiado ambicioso. Su permanencia en primera la podría haber asegurado mucho antes, aunque la logró faltando tres fechas, lejos de sufrir.

Gustavo Álvarez moldeó el equipo a su gusto. Presión alta, orden, buenas intenciones para el manejo de la pelota. En el debe quedó alcanzar una mayor profundidad y eficacia. Pero Aldosivi siempre fue competitivo. Y hasta se dio el lujo de poner en cancha jugadores de su cantera como Franco Pérez y Yoel Juárez, que se sumaron al ya asentado Emanuel Iñiguez.

Una goleada en el final dejó el último sabor amargo. Pero el club del puerto ya mismo debe sostener lo positivo de su continuidad en la elite del fútbol argentino. Las circunstancias económicas pueden ser un obstáculo para renovaciones o fuertes contrataciones. 

En un fútbol argentino enloquecido, donde la urgencia del resultado no da tiempo a proyectos sostenidos, el entrenador fue uno de los 9 que "sobrevivieron" a los despidos o renuncias de los otros 17 clubes. Los jugadores de Aldosivi se compenetraron con la idea del DT. El conductor táctico los convenció. Los malos resultados no alteraron los conceptos. Y el Aldosivi de bajo perfil y destino incierto, superó las expectativas y estableció una base que ahora deberá inteligentemente sostener y, especialmente, potenciar para una temporada venidera de cuatro descensos.