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La historia del ultramaratonista marplatense que vende empanadas para poder viajar al Mundial de Rumania

La historia del ultramaratonista marplatense que vende empanadas para poder viajar al Mundial de Rumania

Por Lourdes Díaz

Es vendedor ambulante y trabajó como marinero en las lanchitas amarillas. En abril clasificó para representar a la Argentina en el Mundial de Rumania que se disputará el 1 de septiembre y vende empanadas y otros panificados para poder cumplir su sueño. 

Leandro Amaya es un runner amateur de la ciudad que en abril de este año  logró correr su segunda "ultra" de 50k en pista obteniendo un tiempo de tres horas con 18 minutos y, gracias a ello quedó en segundo lugar y le permitió lograr un pase al Mundial de Ultramaratón que se disputará el 1 de septiembre en Rumania.

Su historia comenzó hace seis años, cuando Leandro decidió optar por el Running como pasatiempo y para mejorar su estado físico. Pero su vida runner se fue profesionalizando a medida que pasó el tiempo. "Conocí a mi entrenador Ezequiel Monin que me dijo de empezar a correr en la pista de atletismo" e ingresó al team de JM corredores.

Leandro junto a su entrenador en la pista de atletismo

Desde entonces "empecé a correr en todas las carreras que había", recuerda. De las maratones de calle de que se organizan en la ciudad, pasó a correr dos maratones de 42k de Mar del Plata y, como vio que "estaba sobrado" comenzó a probarse en maratones de ultra y fijarse nuevos objetivos.

Su meta ahora es lograr una marca de tres horas con ocho minutos en el Mundial, pero para ello debe dejar de enfocarse 100% en el entrenamiento y juntar el dinero para poder viajar a representar al país.

Desde abril, Leandro se puso en campaña para ver de qué manera podía llegar a los 101 mil pesos necesarios para costear el viaje y así poder cumplir su sueño.

*****

Cuando Leandro ingresó al mundo del running trabajaba como marinero en las tradicionales lanchitas amarillas del puerto de la ciudad durante el día y en su tiempo libre entrenaba.

Luego, comenzó a trabajar en barcos mayores, lo que le generaba pasar días embarcado lejos de su familia y alejado también de su hobbie. Hecho que hacía que al momento de competir su forma no sea la mejor. "Me embarcaba en la temporada de la merluza y después estaba tres meses en tierra entrenando, pero perdía mucho", relata.

"El entrenamiento del ultramaratonista es diferente al del runner" afirma al tiempo que detalla que para llegar en forma a una ultramaratón entrena en doble turno todos los días, en la semana completa 190k en carrera, dos veces por semana hace musculación en gimnasio y a eso le agrega tres días de "pasadas".

Para poder viajar a Rumania, también vende bonos contribución

Fue por eso que, luego de hablar con su familia decidió dejar su trabajo en el puerto y dedicarse a la venta ambulante de panificados en su tiempo libre "para mantenerme y lograr mi objetivo vendo pan casero,  pre-pizzas,  pan dulce, empanadas", detalla, mientras que asegura que "para poder hacer esto es indispensable el apoyo de tu familia".

"El mundial es la frutilla del postre" cuenta entusiasmado. Para llegar a los 101 mil pesos que le permitirán cumplir su sueño y competir en Rumania, también vende bonos contribución.

"Si llego a la marca, después de correr este ultra voy a volver a las carreras cortas", confiesa. 

Quienes Aquellos que quieran colaborar con Leandro pueden contactarse a su cuenta de Facebook: Leandro Amaya

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La historia del ultramaratonista marplatense que vende empanadas para poder viajar al Mundial de Rumania

Es vendedor ambulante y trabajó como marinero en las lanchitas amarillas. En abril clasificó para representar a la Argentina en el Mundial de Rumania que se disputará el 1 de septiembre y vende empanadas y otros panificados para poder cumplir su sueño. 

Leandro Amaya es un runner amateur de la ciudad que en abril de este año  logró correr su segunda "ultra" de 50k en pista obteniendo un tiempo de tres horas con 18 minutos y, gracias a ello quedó en segundo lugar y le permitió lograr un pase al Mundial de Ultramaratón que se disputará el 1 de septiembre en Rumania.

Su historia comenzó hace seis años, cuando Leandro decidió optar por el Running como pasatiempo y para mejorar su estado físico. Pero su vida runner se fue profesionalizando a medida que pasó el tiempo. "Conocí a mi entrenador Ezequiel Monin que me dijo de empezar a correr en la pista de atletismo" e ingresó al team de JM corredores.

Leandro junto a su entrenador en la pista de atletismo

Desde entonces "empecé a correr en todas las carreras que había", recuerda. De las maratones de calle de que se organizan en la ciudad, pasó a correr dos maratones de 42k de Mar del Plata y, como vio que "estaba sobrado" comenzó a probarse en maratones de ultra y fijarse nuevos objetivos.

Su meta ahora es lograr una marca de tres horas con ocho minutos en el Mundial, pero para ello debe dejar de enfocarse 100% en el entrenamiento y juntar el dinero para poder viajar a representar al país.

Desde abril, Leandro se puso en campaña para ver de qué manera podía llegar a los 101 mil pesos necesarios para costear el viaje y así poder cumplir su sueño.

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Cuando Leandro ingresó al mundo del running trabajaba como marinero en las tradicionales lanchitas amarillas del puerto de la ciudad durante el día y en su tiempo libre entrenaba.

Luego, comenzó a trabajar en barcos mayores, lo que le generaba pasar días embarcado lejos de su familia y alejado también de su hobbie. Hecho que hacía que al momento de competir su forma no sea la mejor. "Me embarcaba en la temporada de la merluza y después estaba tres meses en tierra entrenando, pero perdía mucho", relata.

"El entrenamiento del ultramaratonista es diferente al del runner" afirma al tiempo que detalla que para llegar en forma a una ultramaratón entrena en doble turno todos los días, en la semana completa 190k en carrera, dos veces por semana hace musculación en gimnasio y a eso le agrega tres días de "pasadas".

Para poder viajar a Rumania, también vende bonos contribución

Fue por eso que, luego de hablar con su familia decidió dejar su trabajo en el puerto y dedicarse a la venta ambulante de panificados en su tiempo libre "para mantenerme y lograr mi objetivo vendo pan casero,  pre-pizzas,  pan dulce, empanadas", detalla, mientras que asegura que "para poder hacer esto es indispensable el apoyo de tu familia".

"El mundial es la frutilla del postre" cuenta entusiasmado. Para llegar a los 101 mil pesos que le permitirán cumplir su sueño y competir en Rumania, también vende bonos contribución.

"Si llego a la marca, después de correr este ultra voy a volver a las carreras cortas", confiesa. 

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