Hernán Lombardi: “Esa idea de vivir con lo nuestro caducó hace muchos años”

Leandro Rosso Quesada

El titular del Sistema Federal de Medios habló con 0223 sobre las elecciones que se vienen. Enalteció la política exterior actual, adelantó lo que hará con Télam si Macri es reelegido y afirmó que, al momento de votar, la gente tendrá en cuenta otras cosas más allá de la economía: “El Frente de Todos es una fuerza conservadora” entendió.

A su paso por Mar del Plata para la reciente inauguración de Tecnópolis Federal, Hernán Lombardi visitó la redacción de 0223 y dialogó sobre el panorama actual en la Argentina, con particulares definiciones y un revisionismo histórico que lo llevó a destacar, fundamentalmente, la política exterior aplicada por el gobierno de Mauricio Macri.

A pocas semanas de las elecciones del 11 de agosto, el titular del Sistema Federal de Medios Públicos no esquivó meterse de lleno en la campaña. En una extensa charla, viró de su mirada sobre las opciones en General Pueyrredon al entendimiento respecto a la polarización electoral a nivel provincial y nacional. Todo, en un contexto en el que la economía, a su entender, puede no ser determinante. 

 

Mar del Plata

Entre las dos opciones de Juntos por el Cambio en General Pueyrredon, Montenegro o Baragiola, uno supone que prefiere la de Montenegro, por cercanía y pasado en conjunto. ¿Cuál es su visión sobre lo que ofrece esa candidatura?

He dedicado una parte de mi vida profesional a Mar del Plata por la actividad turística, conozco la ciudad y entiendo que ambos son buenos candidatos. Obviamente tengo un cariño personal con Guillermo, hemos sido ministros juntos durante ocho años, por eso lo apoyo, pero ambos son buenos candidatos. Guillermo tiene una enorme capacidad de gestión. Haber fundado la Policía Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires fue un enorme trabajo de gestión. Creo que fue el primer cuerpo de seguridad que se fundó en más de 80 o 90 años en Argentina, desde cero. Y eso mejoró notoriamente la calidad de vida de los porteños.

¿Cómo ha visto el desarrollo de Mar del Plata en los últimos años?

Me parece que de nuevo la ciudad entra en un debate sobre su destino. Hay temas que son obvios: hay problemas de infraestructura, que no se deben ni a esta ni a las anteriores gestiones, pero deben ser resueltos. Obviamente el tema seguridad es un tema clave, sobre todo en el espacio público, que es lo que nos hace más libres. No hay nada más lindo por ejemplo que caminar por la costa, pero para eso me tengo que sentir seguro de poder hacerlo tranquilo. Es lo que hemos perdido los argentinos con la inseguridad, no solo en Mar del Plata: la idea de apropiarnos del espacio público y vivirlo intensamente.

Y además me parece que Mar del Plata es una ciudad del conocimiento. La presencia de la universidad pública, y no solo de la pública, también de las privadas, da la posibilidad -con la capacidad que tiene la ciudad para ofrecer segundas viviendas-, de recibir más gente todo el año a través del conocimiento, de gente que se pueda venir a formar aquí. Tengo la sensación de que se fue diluyendo una visión compartida de la ciudad que hay que reconstruir. 

¿A qué se debe esa visión fracturada?

Yo conocí y quise mucho a Elio Aprile, cuando le dirigía ad honorem la Casa de Mar del Plata en la ciudad de Buenos Aires. Y recuerdo que impulsó un referéndum para realizar unas 20 obras en base al aumento de impuestos. Y salió positivo, un presupuesto dirigido para realizar tales obras. Más allá de cuáles fueron esas obras, fue algo audaz. La idea más profunda subyacente era construir un visión conjunta: todos pongamos un poquito para hacer de Mar del Plata algo más grande. Me parece que esos intentos se fueron diluyendo y que hay que reconstruirlos. Y hay que reconstruirlos porque las ciudades compiten, todas y en todo el mundo, sobre todo, las turísticas. Hay que recuperar esa visión compartida. Podría teorizar mucho, he dedicado gran parte de mi vida al turismo, podríamos hablar de la temporada alta y la baja, pero yo me concentraría más en trabajar en una visión compartida. 

 

Elecciones

Con la cuenta regresiva para las Paso, la primera jornada electoral a la que tendrán que concurrir los argentinos tiene en vilo a oficialismo y oposición por igual. Lombardi, cuidadoso en sus palabras, no se queda en un solo ítem y busca ampliar el análisis.

¿La variable económica podrá influenciar en las elecciones o no será tan determinante?

Tenemos infinita confianza en la madurez de los argentinos. Por lo tanto no pienso en un electorado, que en todo caso sería un agregado social, si no que pienso en electores. Frente a ese valor del individuo creo que hay muchísima gente que tiene una visión integral de todos los temas de una sociedad. Entonces verá claramente el tema institucional, el tema de las libertades, de lo que ha hecho el gobierno con respecto por ejemplo a la libertad de expresión o a la división de poderes con respecto a la justicia, o a la inserción con el mundo. El presidente me cedió la responsabilidad de coordinar el G20, tuve trato directo con los principales líderes del mundo y sus equipos y esa inserción inteligente de la Argentina es un dato a ser considerado y que creo mucha gente así lo hará.

A su vez también está la economía, no quiero subestimar ese tema. Creo con toda franqueza que también habrá gente que va a entender que esto que estamos encarando es una forma de sentar bases profundas para un mejoramiento permanente de la economía. Se pasó un momento difícil el año pasado, diría que muy complejo y Macri ya demostró que pudo conducir una tormenta que probablemente se hubiera llevado puesto a cualquier otro. Tomó decisiones que no son fáciles de tomar y hoy empieza a verse, por lo menos, una economía estabilizada. No hay que cantar victoria en un país como la Argentina, pero la economía está razonablemente estabilizada. La inflación sigue descendiendo y en ese punto la gente va a valorar la seriedad del trabajo.

Después de la decisión que tomó en Télam y tras el revés de la justicia, si Macri es re-electo, ¿cuál serán los pasos a seguir en ese área?

Nosotros pensamos que los medios públicos son indispensables para la democracia moderna. Un medio público independiente y objetivo, sobre todo en tiempos de noticias falsas. Lo esencial es la calidad del medio público. Primero reinvindicamos para los medios públicos la visión de mucha modernidad, por ejemplo, con lo que hicimos con la plataforma Contar, una Netflix gratuita de contenidos que pone a los medios públicos a la vanguardia tecnológica porque hoy los medios privados no tienen eso todavía. Segundo, la más amplia libertad. Se pueden decir muchas cosas al respecto, pero nadie, ni un solo político, puede decir que no se ha podido expresar en los medios públicos, muy por el contrario, se expresa con total libertad y estamos orgullosos de eso. Yo recibo muchas críticas de algunos sectores que me preguntan, por ejemplo, porque está todavía la señora Bonafini en la Televisión Pública. Todos tienen derecho a expresarse, es una cuestión de convicción, uno ve el noticiero de la TV Pública y creo que no hay dudas que se expresan todas las voces. Por lo tanto el pluralismo ha sido una bandera, la modernidad ha sido una bandera y el federalismo también lo ha sido. Cuando nosotros llegamos se televisaban 20 festivales, ahora se televisan más de 80.

Y también hay que ser austero. Nosotros no podemos haber tenido una Télam que ya había pasado de 480 empleados en 2001 a 980 cuando nosotros llegamos. Uno tiene que ser austero en el manejo de los recursos. No puede ser que los salarios en la televisión pública más que duplicaban lo que se ganaba en la actividad privada. Nosotros tenemos que administrar los recursos de todos y la utilidad es parte de esto. Y por supuesto hay que tomar medidas difíciles, pero se deben tomar. Con respecto al caso de Télam, la justicia dará fallos a favor y en contra y nosotros seguiremos apelando. Tenemos la absoluta convicción de que estamos haciendo lo correcto. Y a veces hacer lo correcto es difícil, genera tensiones. A nadie le gusta perder privilegios. Es parte de la carga del servicio público pero estamos contentos y orgullosos de lo que se hizo.

Resulta irritante que los dirigentes digan que buscan el bien común pero nunca logran ponerse de acuerdo, ¿se trata de falta de madurez política?

En estas elecciones -y no tiene nada que ver con la grieta, algo que me parece una simplificación- se van a confrontar dos cosmovisiones bien distintas, efectivamente bien distintas. A lo mejor vienen del origen mismo de la Argentina. A mí me no me gusta pensar ni en federales ni en unitarios, ni en azules o en colorados, ni en peronismo ni antiperonismo. No es que esa división histórica se traslade mecánicamente, no es así. Pero sí que hay una visión de una sociedad más abierta, que confía más en la fuerza de los argentinos, que confía más en que cuando haya un acuerdo, vamos a poner el caso, con la Unión Europea, lo vive como una gigantesca oportunidad. Tenemos que cambiar muchas cosas para ser competitivos con Europa, pero este es un camino, es casi un programa de gobierno a 20 años. Otros te dicen no, protejámosnos, levantemos muros. Si fuera una vieja metáfora de Aldo Ferrer, dirían vivir con lo nuestro. Es una idea francamente que caducó hace muchos años. Hasta el desarrollo industrial de la Argentina en los años 40 y los 50, había una industria competitiva que podía exportar al mundo. No era una industria pensada solamente en vivir con lo nuestro. Entonces tenemos que transformarnos y yo particularmente estoy muy enamorado de la idea del cambio.

Entiendo que hay otras fuerzas que son fuerzas que prefieren conservar un status quo que cada vez se ha ido deteriorando más. Para mí, el polo actual alrededor de Alberto Fernández, el Frente de Todos, es una fuerza conservadora porque intenta conservar situaciones perimidas, o volver atrás a un lugar donde ya no se puede volver. No existe seguir construyendo muros para seguir alentándonos el miedo al mundo. Con esto del G20 estuve tres veces en China este año. Si vos querés competir en el mismo territorio de ellos, vas a tener que construir un muro tan grande en términos de aranceles y protecciones, que te va a terminar cerrando ante el mundo y llevándote a una situación como la de Venezuela. Son dos cosmivisiones, una más respetuosa de las instituciones y otra menos respetuosa.

¿Hay un punto de acercamiento entre esas cosmovisiones?

Siempre hay que construirlo. Y eso tiene que ver con que yo al otro lo tengo que valorar en tanto y en cuanto lo que dice y lo que hace, no agregarle cosas y defectos para después poder criticarlo. Me parece que hay un montón de recetarios que los argentinos hemos perdido de lado. Por ejemplo, los buenos modales, que no es una decisión de vanidad. Tienen que ver con como convivimos entre nosotros.

 

Sudamérica

A partir del acuerdo en formación con la Unión Europea y con referencia a la llegada de Bolsonaro al poder en Brasil, los cambios en las direcciones políticas dentro del Mercosur y el resto de Latinaomérica merecieron un análisis de Lombardi en el que el Secretario de Medios ubicó a la Argentina virtualmente atrasada.

¿Cuál es su análisis sobre el nuevo mapa geopolítico de Sudamérica, tan cambiante en las últimas décadas?

Más allá de mis opiniones personales, Argentina por ejemplo tiene que convivir con Brasil y el pueblo argentino tiene que convivir con el brasileño. Las opiniones que a mi me depara del presidente de Brasil, no tienen ningún sentido, hoy tenemos que tener una convivencia y una dimensión regional, por supuesto también con Chile y Uruguay.

En ese sentido veo a una Sudamérica con una enorme posibilidad. Por eso es tan importante que el sistema venezolano salga pacíficamente de lo que yo creo es un gobierno autoritario y también es importante que se pueda terminar el proceso de paz en Colombia. Si vos cerras esos conflictos, vas a tener un subcontinente de paz, con una demografía bastante aceptable y donde naturalmente las economías se han ido ordenando.

A la Argentina le ha costado mucho, por eso creo que un segundo gobierno de Macri pondrá al país en ese concierto de las naciones. Chile cambió, probablemente fue el primero en hacerlo. Uruguay cambió, Bolivia cambió, -a mí me puede gustar o no el presidente Evo Morales pero tiene sus cuentas ordenadas-, Perú cambió, Colombia cambió y Paraguay cambió. Todos esos países nos fueron sacando ventaja. Habernos mordido la cola discutiendo si podíamos convivir con el déficit fiscal o con la economía cerrada nos ha hecho retroceder.

Por ejemplo, tengo una valoración muy positiva del acuerdo UE-Mercosur. Eso implicará ciertas transformaciones y ganar en competitividad, pero vos ves que los temas laborales están presentes y también los temas ambientales, hoy no se puede discutir el mundo sin discutir los temas ambientales. Ahí hay un programa concreto de acción, que es exigente, que requerirá muchas adecuaciones, que habrá que ver como lo administramos. Pero que el acuerdo tenga críticos en Argentina y que también tenga críticos en Europa creo que es justamente lo mejor del acuerdo, quiere decir que se puede mejorar y perfeccionar.

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Hernán Lombardi: “Esa idea de vivir con lo nuestro caducó hace muchos años”

El titular del Sistema Federal de Medios habló con 0223 sobre las elecciones que se vienen. Enalteció la política exterior actual, adelantó lo que hará con Télam si Macri es reelegido y afirmó que, al momento de votar, la gente tendrá en cuenta otras cosas más allá de la economía: “El Frente de Todos es una fuerza conservadora” entendió.

A su paso por Mar del Plata para la reciente inauguración de Tecnópolis Federal, Hernán Lombardi visitó la redacción de 0223 y dialogó sobre el panorama actual en la Argentina, con particulares definiciones y un revisionismo histórico que lo llevó a destacar, fundamentalmente, la política exterior aplicada por el gobierno de Mauricio Macri.

A pocas semanas de las elecciones del 11 de agosto, el titular del Sistema Federal de Medios Públicos no esquivó meterse de lleno en la campaña. En una extensa charla, viró de su mirada sobre las opciones en General Pueyrredon al entendimiento respecto a la polarización electoral a nivel provincial y nacional. Todo, en un contexto en el que la economía, a su entender, puede no ser determinante. 

 

Mar del Plata

Entre las dos opciones de Juntos por el Cambio en General Pueyrredon, Montenegro o Baragiola, uno supone que prefiere la de Montenegro, por cercanía y pasado en conjunto. ¿Cuál es su visión sobre lo que ofrece esa candidatura?

He dedicado una parte de mi vida profesional a Mar del Plata por la actividad turística, conozco la ciudad y entiendo que ambos son buenos candidatos. Obviamente tengo un cariño personal con Guillermo, hemos sido ministros juntos durante ocho años, por eso lo apoyo, pero ambos son buenos candidatos. Guillermo tiene una enorme capacidad de gestión. Haber fundado la Policía Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires fue un enorme trabajo de gestión. Creo que fue el primer cuerpo de seguridad que se fundó en más de 80 o 90 años en Argentina, desde cero. Y eso mejoró notoriamente la calidad de vida de los porteños.

¿Cómo ha visto el desarrollo de Mar del Plata en los últimos años?

Me parece que de nuevo la ciudad entra en un debate sobre su destino. Hay temas que son obvios: hay problemas de infraestructura, que no se deben ni a esta ni a las anteriores gestiones, pero deben ser resueltos. Obviamente el tema seguridad es un tema clave, sobre todo en el espacio público, que es lo que nos hace más libres. No hay nada más lindo por ejemplo que caminar por la costa, pero para eso me tengo que sentir seguro de poder hacerlo tranquilo. Es lo que hemos perdido los argentinos con la inseguridad, no solo en Mar del Plata: la idea de apropiarnos del espacio público y vivirlo intensamente.

Y además me parece que Mar del Plata es una ciudad del conocimiento. La presencia de la universidad pública, y no solo de la pública, también de las privadas, da la posibilidad -con la capacidad que tiene la ciudad para ofrecer segundas viviendas-, de recibir más gente todo el año a través del conocimiento, de gente que se pueda venir a formar aquí. Tengo la sensación de que se fue diluyendo una visión compartida de la ciudad que hay que reconstruir. 

¿A qué se debe esa visión fracturada?

Yo conocí y quise mucho a Elio Aprile, cuando le dirigía ad honorem la Casa de Mar del Plata en la ciudad de Buenos Aires. Y recuerdo que impulsó un referéndum para realizar unas 20 obras en base al aumento de impuestos. Y salió positivo, un presupuesto dirigido para realizar tales obras. Más allá de cuáles fueron esas obras, fue algo audaz. La idea más profunda subyacente era construir un visión conjunta: todos pongamos un poquito para hacer de Mar del Plata algo más grande. Me parece que esos intentos se fueron diluyendo y que hay que reconstruirlos. Y hay que reconstruirlos porque las ciudades compiten, todas y en todo el mundo, sobre todo, las turísticas. Hay que recuperar esa visión compartida. Podría teorizar mucho, he dedicado gran parte de mi vida al turismo, podríamos hablar de la temporada alta y la baja, pero yo me concentraría más en trabajar en una visión compartida. 

 

Elecciones

Con la cuenta regresiva para las Paso, la primera jornada electoral a la que tendrán que concurrir los argentinos tiene en vilo a oficialismo y oposición por igual. Lombardi, cuidadoso en sus palabras, no se queda en un solo ítem y busca ampliar el análisis.

¿La variable económica podrá influenciar en las elecciones o no será tan determinante?

Tenemos infinita confianza en la madurez de los argentinos. Por lo tanto no pienso en un electorado, que en todo caso sería un agregado social, si no que pienso en electores. Frente a ese valor del individuo creo que hay muchísima gente que tiene una visión integral de todos los temas de una sociedad. Entonces verá claramente el tema institucional, el tema de las libertades, de lo que ha hecho el gobierno con respecto por ejemplo a la libertad de expresión o a la división de poderes con respecto a la justicia, o a la inserción con el mundo. El presidente me cedió la responsabilidad de coordinar el G20, tuve trato directo con los principales líderes del mundo y sus equipos y esa inserción inteligente de la Argentina es un dato a ser considerado y que creo mucha gente así lo hará.

A su vez también está la economía, no quiero subestimar ese tema. Creo con toda franqueza que también habrá gente que va a entender que esto que estamos encarando es una forma de sentar bases profundas para un mejoramiento permanente de la economía. Se pasó un momento difícil el año pasado, diría que muy complejo y Macri ya demostró que pudo conducir una tormenta que probablemente se hubiera llevado puesto a cualquier otro. Tomó decisiones que no son fáciles de tomar y hoy empieza a verse, por lo menos, una economía estabilizada. No hay que cantar victoria en un país como la Argentina, pero la economía está razonablemente estabilizada. La inflación sigue descendiendo y en ese punto la gente va a valorar la seriedad del trabajo.

Después de la decisión que tomó en Télam y tras el revés de la justicia, si Macri es re-electo, ¿cuál serán los pasos a seguir en ese área?

Nosotros pensamos que los medios públicos son indispensables para la democracia moderna. Un medio público independiente y objetivo, sobre todo en tiempos de noticias falsas. Lo esencial es la calidad del medio público. Primero reinvindicamos para los medios públicos la visión de mucha modernidad, por ejemplo, con lo que hicimos con la plataforma Contar, una Netflix gratuita de contenidos que pone a los medios públicos a la vanguardia tecnológica porque hoy los medios privados no tienen eso todavía. Segundo, la más amplia libertad. Se pueden decir muchas cosas al respecto, pero nadie, ni un solo político, puede decir que no se ha podido expresar en los medios públicos, muy por el contrario, se expresa con total libertad y estamos orgullosos de eso. Yo recibo muchas críticas de algunos sectores que me preguntan, por ejemplo, porque está todavía la señora Bonafini en la Televisión Pública. Todos tienen derecho a expresarse, es una cuestión de convicción, uno ve el noticiero de la TV Pública y creo que no hay dudas que se expresan todas las voces. Por lo tanto el pluralismo ha sido una bandera, la modernidad ha sido una bandera y el federalismo también lo ha sido. Cuando nosotros llegamos se televisaban 20 festivales, ahora se televisan más de 80.

Y también hay que ser austero. Nosotros no podemos haber tenido una Télam que ya había pasado de 480 empleados en 2001 a 980 cuando nosotros llegamos. Uno tiene que ser austero en el manejo de los recursos. No puede ser que los salarios en la televisión pública más que duplicaban lo que se ganaba en la actividad privada. Nosotros tenemos que administrar los recursos de todos y la utilidad es parte de esto. Y por supuesto hay que tomar medidas difíciles, pero se deben tomar. Con respecto al caso de Télam, la justicia dará fallos a favor y en contra y nosotros seguiremos apelando. Tenemos la absoluta convicción de que estamos haciendo lo correcto. Y a veces hacer lo correcto es difícil, genera tensiones. A nadie le gusta perder privilegios. Es parte de la carga del servicio público pero estamos contentos y orgullosos de lo que se hizo.

Resulta irritante que los dirigentes digan que buscan el bien común pero nunca logran ponerse de acuerdo, ¿se trata de falta de madurez política?

En estas elecciones -y no tiene nada que ver con la grieta, algo que me parece una simplificación- se van a confrontar dos cosmovisiones bien distintas, efectivamente bien distintas. A lo mejor vienen del origen mismo de la Argentina. A mí me no me gusta pensar ni en federales ni en unitarios, ni en azules o en colorados, ni en peronismo ni antiperonismo. No es que esa división histórica se traslade mecánicamente, no es así. Pero sí que hay una visión de una sociedad más abierta, que confía más en la fuerza de los argentinos, que confía más en que cuando haya un acuerdo, vamos a poner el caso, con la Unión Europea, lo vive como una gigantesca oportunidad. Tenemos que cambiar muchas cosas para ser competitivos con Europa, pero este es un camino, es casi un programa de gobierno a 20 años. Otros te dicen no, protejámosnos, levantemos muros. Si fuera una vieja metáfora de Aldo Ferrer, dirían vivir con lo nuestro. Es una idea francamente que caducó hace muchos años. Hasta el desarrollo industrial de la Argentina en los años 40 y los 50, había una industria competitiva que podía exportar al mundo. No era una industria pensada solamente en vivir con lo nuestro. Entonces tenemos que transformarnos y yo particularmente estoy muy enamorado de la idea del cambio.

Entiendo que hay otras fuerzas que son fuerzas que prefieren conservar un status quo que cada vez se ha ido deteriorando más. Para mí, el polo actual alrededor de Alberto Fernández, el Frente de Todos, es una fuerza conservadora porque intenta conservar situaciones perimidas, o volver atrás a un lugar donde ya no se puede volver. No existe seguir construyendo muros para seguir alentándonos el miedo al mundo. Con esto del G20 estuve tres veces en China este año. Si vos querés competir en el mismo territorio de ellos, vas a tener que construir un muro tan grande en términos de aranceles y protecciones, que te va a terminar cerrando ante el mundo y llevándote a una situación como la de Venezuela. Son dos cosmivisiones, una más respetuosa de las instituciones y otra menos respetuosa.

¿Hay un punto de acercamiento entre esas cosmovisiones?

Siempre hay que construirlo. Y eso tiene que ver con que yo al otro lo tengo que valorar en tanto y en cuanto lo que dice y lo que hace, no agregarle cosas y defectos para después poder criticarlo. Me parece que hay un montón de recetarios que los argentinos hemos perdido de lado. Por ejemplo, los buenos modales, que no es una decisión de vanidad. Tienen que ver con como convivimos entre nosotros.

 

Sudamérica

A partir del acuerdo en formación con la Unión Europea y con referencia a la llegada de Bolsonaro al poder en Brasil, los cambios en las direcciones políticas dentro del Mercosur y el resto de Latinaomérica merecieron un análisis de Lombardi en el que el Secretario de Medios ubicó a la Argentina virtualmente atrasada.

¿Cuál es su análisis sobre el nuevo mapa geopolítico de Sudamérica, tan cambiante en las últimas décadas?

Más allá de mis opiniones personales, Argentina por ejemplo tiene que convivir con Brasil y el pueblo argentino tiene que convivir con el brasileño. Las opiniones que a mi me depara del presidente de Brasil, no tienen ningún sentido, hoy tenemos que tener una convivencia y una dimensión regional, por supuesto también con Chile y Uruguay.

En ese sentido veo a una Sudamérica con una enorme posibilidad. Por eso es tan importante que el sistema venezolano salga pacíficamente de lo que yo creo es un gobierno autoritario y también es importante que se pueda terminar el proceso de paz en Colombia. Si vos cerras esos conflictos, vas a tener un subcontinente de paz, con una demografía bastante aceptable y donde naturalmente las economías se han ido ordenando.

A la Argentina le ha costado mucho, por eso creo que un segundo gobierno de Macri pondrá al país en ese concierto de las naciones. Chile cambió, probablemente fue el primero en hacerlo. Uruguay cambió, Bolivia cambió, -a mí me puede gustar o no el presidente Evo Morales pero tiene sus cuentas ordenadas-, Perú cambió, Colombia cambió y Paraguay cambió. Todos esos países nos fueron sacando ventaja. Habernos mordido la cola discutiendo si podíamos convivir con el déficit fiscal o con la economía cerrada nos ha hecho retroceder.

Por ejemplo, tengo una valoración muy positiva del acuerdo UE-Mercosur. Eso implicará ciertas transformaciones y ganar en competitividad, pero vos ves que los temas laborales están presentes y también los temas ambientales, hoy no se puede discutir el mundo sin discutir los temas ambientales. Ahí hay un programa concreto de acción, que es exigente, que requerirá muchas adecuaciones, que habrá que ver como lo administramos. Pero que el acuerdo tenga críticos en Argentina y que también tenga críticos en Europa creo que es justamente lo mejor del acuerdo, quiere decir que se puede mejorar y perfeccionar.

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